El mensaje político enviado por Bad Bunny durante el espectáculo de medio tiempo en el Super Bowl no tiene precedente. Por primera vez en la historia de la NFL, un artista de origen latino (perdónese la utilización imprecisa de este término) se ha montado en un escenario y dirigido mensajes completamente en español a una audiencia mayoritariamente de habla inglesa. En adición, lo ha hecho en el contexto de la violencia perpetrada por ICE contra los migrantes en algunas ciudades estadounidenses.

Conviene recordar que la comunidad latina en Estados Unidos asciende a unos 60 millones de personas, lo que representa alrededor del 17% del total de la población estadounidense, por encima de la comunidad afroamericana (13%). Es decir, se trata de la primera minoría lingüística y étnica en el país.

Sin embargo, derivado de la dinámica migratoria desde el sur que ha tenido lugar en los últimos años, y sumado a la baja natalidad de la población blanca, se estima que la comunidad hispana podría cerrar considerablemente la brecha en relación con la mayoría a lo largo de las próximas décadas.

Lamentablemente, el encono social existente en la sociedad estadounidense no puede aliviarse mediante actos simbólicos ni con la presencia de estrellas mediáticas en espectáculos de medio tiempo. El triunfo de Donald Trump en 2024 demostró de nuevo el repudio de la mayoría de los ciudadanos a la acogida de migrantes provenientes del sur del continente.

La retórica del presidente tuvo como contenido principal la acusación contra el gobierno de Joe Biden de haber permitido el ingreso indiscriminado de indocumentados. El mensaje fue en sobremanera poderoso y motivó que, por primera vez desde 2004, el Partido Republicano ganase el voto popular. En otras palabras, existe una opinión mayoritaria de los votantes americanos estadounidenses en favor de la extradición de hombres y mujeres que han cruzado la frontera ilegalmente.

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Desde por motivos de carácter económico, tales como la depresión de los salarios de la clase trabajadora estadounidense, hasta otros de corte racial, como la idea de muchos de evitar un “reemplazo” por parte de latinos, la sociedad estadounidense apoya, en mayor o menor medida, el motor político del fenómeno encarnado en el trumpismo.

En suma, el espectáculo ofrecido por Bad Bunny y el desfile de banderas en un escenario “americano” por antonomasia, lejos de pretender sanar las heridas sociales, bien podría exaltar la intolerancia y el racismo de una población que propugna el nativismo y que no desea comprender la naturaleza de una nación que no ya no está constituida exclusivamente por descendientes de aquellos migrantes de origen sajón que llegaron a las costas de Nueva Inglaterra y Virginia, u otras minorías blancas llegadas de Europa, sino que incluye a un sinnúmero de pueblos distintos, heterogéneos y diversos; unidos, según se esperaría, bajo los valores de la libertad y de la bandera de las barras y las estrellas.