Siempre supimos cuáles eran las alternativas que se habían planteado para la negociación del tratado comercial que tenemos con Estados Unidos y Canadá. Eso, por un lado, se hizo público en el momento en que se mostraron algunas vías en las que podía concretarse el T-MEC. Una de ellas, ahora que se pondrá en marcha esa dinámica, será conservar el pacto hasta el año 2026. Habiéndose plasmado esa versión, sabemos que hay enormes ventajas que muchos otros han tratado de minimizar.

Es muy notoria, por ejemplo, la desinformación que comenzó a propagar la oposición cuando supo la noticia. Comenzaron a decir, básicamente en los medios de comunicación, que lo que aconteció significó un revés para la presidenta de México, pero sobre todo para quienes están al frente de esta labor ahora que se atraviesan instantes cruciales. Promover esa narrativa, en efecto, no ha provocado ningún cambio hacia adentro porque, a grandes rasgos, conocemos los pormenores que salieron a la luz pública de propia voz de la presidenta de la República.

Antes de que eso aconteciera, como premisa, el mismo Marcelo Ebrard había dibujado varias rutas en las que el tratado podía desembocar. Se trataba, en cada uno de los aspectos, de un camino que podría reemplazar algunos rasgos que ya estaban plasmados. Eran, por lo tanto, ajustes técnicos o medidas estratégicas para el tema de los tiempos de duración. De hecho, el Departamento de Comercio de los Estados Unidos, a través de sus representantes, se inclinó por una revisión anual que, si vemos las cosas detenidamente, permitirá ir evaluando cada uno de los pormenores. Incluso, eso marcará la pauta para ir anticipándonos a cada una de las reuniones de alto nivel; o sea, dará margen de maniobra para poder flexibilizar a fin de traducir beneficios para nuestro territorio. Una de las grandes ventajas, recordemos, es que el país no paga la política arancelaria en más del 85 % de los productos que cruzan la frontera. Nuestra industria, en ese objetivo de salvaguardar las ventajas competitivas, hace todo lo que esté a su alcance para afianzarnos en ese entorno global.

Siendo una etapa determinante, entonces, hay muchas razones para seguir insistiendo en encontrar acuerdos. Esta semana, por ejemplo, se prepara otra ronda oficial para revisar aspectos técnicos y detalles operativos, máxime ahora que es una etapa crucial en las cadenas de suministro. Hablamos de que hay mucho dinamismo y, desde luego, muchas esperanzas de que las cosas sigan marchando por la dirección correcta. De hecho, estamos en las mejores manos para encabezar estas tareas, básicamente si nos referimos a la experiencia y la sapiencia para sellar acuerdos y fortalecer la relación diplomática que, en definitiva, ha sido también el vehículo que nos ha traído hasta estos escenarios; eso sí, con un abastecimiento de ideas que son ventajas para actuar con la cabeza fría tal y como ha pedido la presidenta. Gracias a ello, en efecto, hemos ampliado la presencia de nuestros productos; o sea, aumentan las exportaciones hacia los Estados Unidos.

Y Ebrard, al echar mano de esa capacidad que ha ido adquiriendo a lo largo de estos años en la conducción de un dietario global, ha tenido ese equilibrio para que reine la confianza en la agenda tripartita.

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Esta semana, por ejemplo, afinó algunos detalles con personajes altamente calificados, los cuales han sido determinantes en estas rondas de revisión y evaluación técnica.

Siendo así, creemos firmemente que se aprovechará el momento para firmar un acuerdo histórico que, a la postre, nos permita llegar bien embalados a la revisión anual que se diseñó como parte de los acuerdos de esta plataforma del T-MEC. Por eso se le ha dado tanta cobertura en los medios de comunicación. Es algo que está muy presente, máxime ahora que México ha defendido a capa y espada los intereses de una economía que, desde luego, está plenamente consolidada entre las diez potencias del mundo. Dada la envergadura, estos días veremos ajustes que, por lo tanto, hay que prestar mucha atención.

En concreto, esta semana se tiene previsto una serie de encuentros en los que se ha privilegiado el diálogo permanente de parte de las autoridades mexicanas y de la comitiva que nos representa. Se estima que sean jornadas largas y charlas que se prolonguen para seguir manteniendo ese equilibrio que nos ha llevado a consolidar un tratado comercial que es, por lo tanto, una pieza crucial de esta enorme columna vertebral en la que todos los mexicanos hemos cerrado filas con la presidenta constitucional. Ella, por cierto, tiene un equipo multidisciplinario que se ha venido reforzando con el paso de los días. Para fortuna, luego de ir mitigando las tensiones, contamos con la sagacidad de Marcelo Ebrard, que nuevamente entra en escena a fin de reafirmar la posición para poner muy en alto el nombre de México en la esfera internacional.

Notas finales

El proceso interno de Morena, que se ha trasladado a las calles, exige mucha precisión y una atención principal a todo lo que acontece en ese entorno. Me refiero a que muchos y muchas han optado por salir a territorio a platicar y organizar a las estructuras. Eso, por lo tanto, ha causado una reconfiguración que, a la par de las encuestas, es el mejor ejemplo de que hay aspiraciones que van viento en popa.

Las razones son claras: hay protagonistas que tienen más de un pie en la coordinación de la defensa del voto. Además de ellos, por su trabajo y trayectoria, tienen el visto bueno de Palacio Nacional. Por eso se trata de rutas más que definidas. Dos de ellas, por ejemplo, son los casos de Ana Lilia Rivera en Tlaxcala, lo mismo que Tatiana Clouthier en Nuevo León. Una y otra, en sus respectivos enclaves, son inmensamente favoritas para ganar y, por ende, expandir el proyecto de la Cuarta Transformación. Parte de esa decisión, en efecto, está en manos del grueso de la gente que, desde hace tiempo, inclinó la balanza por dos liderazgos femeninos que, queda más que evidente, tienen una visión muy clara de lo que hay que llevar a cabo para ofrecer mejores oportunidades.

En otro tema, hay que reconocer la rapidez con la que actuó el gobierno de Chiapas luego de que se activara la alerta sísmica. Se nota que están bien organizados para cualquier imponderable de la naturaleza. De hecho, eso se llama planeación y trabajo de logística para brindar todas las herramientas a la sociedad en caso de que se requieran.