Hace algunos días, desde la poderosa tribuna de la mañanera, la presidenta hizo énfasis en el asunto electoral que se avecina. Dijo, entre muchos aspectos más, que lo más congruente era que cada uno de los aspirantes solicitara licencia para meterse de lleno en el proceso interno al que se someterán. De hecho, muchos, desde que asumieron el mandato popular o la encomienda de la mandataria, sabían que de un momento a otro ese periodo se acercaría y, con ello, vendría una nueva etapa. Más allá de que sea un paso importante, eso no garantiza nada, al menos en el seno de Morena, donde se anticipa que vendrá en puerta una desbandada y un espiral de solicitudes de separación del cargo de quienes integran el gabinete de Claudia Sheinbaum.

Siendo así, hombres y mujeres, que aspiran legítimamente a un cargo de elección popular, les alcanzará perfectamente el lapso para organizar una minicampaña que, de por sí, tiene matices de que es un juego álgido que comenzó desde hace mucho tiempo. Por un lado, sabemos que tiene tiempo que muchos protagonistas llevan a cabo proselitismo para preservar ese contacto directo con los distintos sectores de la ciudadanía. En términos más certeros, hablamos de asambleas de información, foros, conferencias de prensa y uno que otro acto público para destapar su aspiración en presencia de las multitudes. Es verdad: hay muchos otros actores que han procurado guardar las formas y actuar con sobriedad; sin embargo, el tiempo es apremiante, máxime cuando se trata de sacar el mayor provecho posible. A quién no le interesa salir a escena y afianzarse en el ánimo de la gente. Creemos que a cualquiera. Desde que atestiguamos el juego de las corcholatas, supimos que arraigaríamos esa cultura que, con antelación, es muy visible a estas alturas de la fase previa. Es, sin ir más lejos, un dinamismo activo al que deben involucrarse quienes busquen afianzar su nombre.

En estos días, de muchos enroques y movimientos en la dirigencia nacional de Morena, veremos una cascada de solicitudes de permiso. En muchas conferencias de prensa ofrecidas, efectivamente, supimos que el principal epicentro será el Senado de la República. La mayoría de los legisladores, entre hombres y mujeres, tienen una aspiración en sus enclaves, mayormente aquellos que tendrán relevo del ejecutivo estatal. Es algo a lo que tiene que hacer frente si buscan realmente ser competitivos ante la enorme presión por las posiciones que están en disputa. De hecho, la cámara alta, desde hace mucho tiempo, se ha convertido en la principal palanca impulsora de ese tipo de cargos. No tenemos un diagnóstico preciso, pero se espera que sean alrededor de 15 senadores los que muy pronto prepararán maletas a fin de abrir paso en ese clima intenso que vivimos a diario.

Con mucha precisión, queda claro: alistan licencia los senadores de la República Raúl Morón, Beatriz Mojica, Ana Lilia Rivera, Julieta Ramírez, Nora Ruvalcaba, Imelda Castro, Félix Salgado Macedonio, Saúl Monreal, lo mismo que muchos otros más. De hecho, muchos y muchas se han preparado durante un tiempo para encarar el reto más importante de su carrera. Tomar esa determinación, a propósito, no es tan sencillo, sobre todo ahora que el nivel de competencia en el seno de Morena ha ido acrecentando. De ese modo, lucirá una lista repleta de perfiles que, antes que nada, tendrán que pasar el primer filtro de reconocimiento. Algo similar a lo que siempre aplica la dirección nacional de encuestas de Morena. Es, ni más ni menos, una campaña que emprendió el órgano del partido guinda. Como sabemos, Morena ha optado por tener definidos a los coordinadores de la defensa del voto a más tardar a finales de junio. Incluso, el éxito del juego de las corcholatas dejó muchos elementos para garantizar la unidad y, con ello, evitar el desgaste para no entrar desfasados a la madre de todas las batallas, que tendrá su escenario el próximo año. Mientras eso pasa, habrá todo un año para poder afianzarse más y organizar a las estructuras territoriales.

Y no solo en lo legislativo habrá cambios, sino también en el gabinete. Muchos y muchas, que están a cargo de importantes encomiendas, alistan la separación de sus funciones para inscribirse en la encuesta que aplique Morena. Para esto, en conjunto con la planeación que realiza Claudia Shienbaum ante la salida de Luisa María Alcalde de la dirección del partido, la mandataria tiene ya en mente a los sustitutos, pero, a su vez, toma el control total de las determinaciones para que no suceda lo que, tiempo atrás, pasó en la gestión de Mario Delgado; es decir, habrá orden, aunque también legalidad en las encuestas que se apliquen para que lleguen las figuras de más peso en las entidades federativas.