La historia nos recuerda los acontecimientos tan repudiables y lamentables en los que ha estado sumergida la humanidad: guerras y conflictos bélicos dejando miles y miles de personas fallecidas: niñas, niños, adolescentes, jóvenes, mujeres, hombres y adultos mayores. En el siglo XXI continúan las atrocidades.
La pena de muerte sigue vigente en más de 50 naciones. Los derechos humanos se siguen violando, miles de asesinatos en el globo terráqueo; gobiernos violentando a la población por acción u omisión.
La impunidad continúa en México y en el mundo, las violaciones a los derechos humanos es algo constante que afecta a millones de personas; las y los gobernantes buscan llegar al inalcanzable bien común, al bienestar generalizado dentro de las sociedades.
Estados Unidos va contra la Corte Penal Internacional (CPI), la quiere desmantelar porque no apoya los intereses del presidente Donald Trump.
El gobierno estadounidense no es parte de la CPI, pero ningún gobernante de alguna nación puede cometer crímenes de lesa humanidad.
No se requiere una tercera guerra mundial para que la Corte Penal Internacional los califique como crímenes de lesa humanidad. Existen en tiempos de paz y de guerra, en pleno siglo XXI continúa un retroceso arcaico.
El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dejó en claro respecto a la intromisión de la CPI, “si nos quedamos de brazos cruzados, todos estaremos a merced de jueces extranjeros, situados a miles de kilómetros de aquí, expuestos al riesgo constante de ser procesados, e incluso encarcelados, por el supuesto crimen de haber defendido su propio país”.
El poder que los ciega
“La competencia de la Corte se limitará a los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional en su conjunto. La Corte tendrá competencia, de conformidad con el presente Estatuto, respecto de los siguientes crímenes: a) El crimen de genocidio; b) Los crímenes de lesa humanidad; c) Los crímenes de guerra; d) El crimen de agresión”, destaca el documento Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.
Crímenes de lesa humanidad, actos graves, conforme al derecho internacional -Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional-, se cometen como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil.
El holocausto, el genocidio de Ruanda, masacres en tiempos de guerra y masacres en tiempos de paz.
Una paz mundial, un bienestar generalizado, llegar al bien común parece una meta imposible de alcanzar, la violencia se ha normalizado a tal grado que los asesinatos forman parte de las cifras que reporta la “autoridad”, una autoridad rebasada por su propio poder, y hasta por la delincuencia.



