Desde la Organización Nacional de la Defensa del Deudor llevamos tiempo dando seguimiento a una problemática que lacera la dignidad y la estabilidad económica de nuestros jubilados y pensionados. Se trata de financieras que ofrecen préstamos o créditos a pensionados, pero con trampas ocultas.
El modus operandi: el anzuelo de las promesas irreales
A menudo, el primer contacto se da a través de promotores que, bajo la fachada de “asesores financieros para adultos mayores”, “cazan” a los adultos mayores en delegaciones y subdelegaciones o en bancos el día de pago, interceptando, ofreciendo créditos o préstamos bajo condiciones supuestamente maravillosas. Por ejemplo, tasas de interés inusualmente bajas, plazos sumamente convenientes y cantidades a prestar muy elevadas, presentando esto como una oportunidad única. Esta estrategia de engaño es el anzuelo perfecto para abrir la puerta a una serie de irregularidades en la contratación.
Contratos ciegos: la realidad detrás de las promesas
Una de las tácticas más recurrentes son los llamados “contratos ciegos”. Se presiona a los jubilados con la urgencia del dinero o se les impide leer el documento completo, mostrándoles únicamente el espacio para la firma. En este escenario, las promesas verbales de tasas de interés bajas o plazos cortos se desvanecen por completo. El contrato real, rara vez entregado, estipula intereses usurarios y plazos que triplican lo acordado verbalmente, atrapando al pensionado en una deuda mucho mayor. Estos préstamos se convierten en una carga casi eterna, quien paga y paga sin ver un fin. Lo más alarmante es que, al checar su saldo, la deuda sigue casi igual; es decir, han pagado constantemente sin siquiera comenzar a disminuir el capital adeudado, perpetuando un ciclo de endeudamiento del que parece imposible salir.
Opacidad y manipulación del consentimiento
La manipulación del consentimiento no termina ahí. Las financieras se niegan sistemáticamente a entregar copias de los contratos, tablas de amortización y estados de cuenta. Esta opacidad deja al jubilado en indefensión, sin conocer su saldo real ni tener pruebas para reclamar. En la era digital, los vicios digitales se han sumado a estos abusos. Durante contrataciones en tabletas o celulares, los promotores manipulan el dispositivo para que el jubilado acepte términos y condiciones masivos sin una explicación clara, obteniendo firmas electrónicas mediante engaños.
El cruel engaño de la libranza
Los abusos en el descuento directo, conocido como libranza, son particularmente crueles. Estas instituciones otorgan créditos que comprometen más del 30% del ingreso mensual del jubilado, violando flagrantemente el principio del mínimo vital. Al descontarse directamente de la nómina del IMSS o ISSSTE, antes de que el dinero llegue a sus manos, se les deja sin recursos suficientes para cubrir necesidades básicas como medicinas o alimentación. Peor aún, tras liquidar la deuda, las financieras no emiten el aviso de baja, continuando los descuentos indebidamente por meses o años, despojando a los pensionados de su dinero.
Cargos ocultos y seguros impuestos
A esto se suman los cargos y seguros ocultos. Es común que la entrega del préstamo esté condicionada a la contratación obligatoria de seguros de vida, de salud o de asistencia funeraria con costos inflados. Estos montos se suman al capital, generando intereses sobre un servicio no solicitado. Además, se aplican “comisiones fantasma” por “administración de cuenta”, “gestión de cobranza” o “apertura” que no fueron devengadas, pero que inflan el Costo Anual Total (CAT) por encima del 120%, un porcentaje que raya en la usura.
Bloqueo a la libertad financiera y renovaciones forzadas
Finalmente, se observa un bloqueo sistemático de la libertad financiera. Cuando un pensionado intenta liquidar anticipadamente su deuda, las instituciones ponen trabas administrativas, no entregan cartas de liquidación o imponen penalizaciones ilegales. Todo para mantener el flujo de descuentos. Las “renovaciones forzadas” son otra estrategia: aprovechando que el jubilado ya es cliente, se “reactivan” créditos o se envían tarjetas no solicitadas, reiniciando los plazos de deuda sin un consentimiento claro, perpetuando así el ciclo de endeudamiento.
Nuestras recomendaciones: proteja su patrimonio
La Organización Nacional de la Defensa del Deudor reitera la urgencia de proteger a nuestros jubilados y pensionados de estas prácticas inaceptables. Es fundamental que quienes se encuentren en una situación similar no se queden en silencio. Para salvaguardar su patrimonio y su tranquilidad, les ofrecemos las siguientes recomendaciones:
Jamás entreguen sus datos personales a cualquier persona que se presente como “promotor o asesor financiero” sin antes verificar su identidad y la legitimidad de la institución que representa. La precaución es su mejor defensa.
Nunca acepten préstamos o créditos sin antes pedir y leer detenidamente el contrato completo, incluyendo todas las cláusulas, tasas de interés, comisiones y condiciones de pago. Asegúrense de entender cada punto antes de firmar.
Si tienen dudas, si se sienten presionados o si necesitan apoyo para defenderse de estas prácticas abusivas, acudan ante la CONDUSEF o la Organización Nacional de la Defensa del Deudor. Estamos aquí para brindar información, orientación y la ayuda necesaria para defender sus derechos y recuperar su tranquilidad financiera. No están solos en esta lucha.




