España desea que la próxima Cumbre de Cádiz abra nueva relación de igualdad

Madrid, 29 feb (EFE).- España desea que la próxima Cumbre Iberoamericana de Cádiz suponga el inicio de una "nueva relación de absoluta igualdad" entre los miembros de esta comunidad, con respeto a las ideologías de cada uno.

Así lo señaló el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, al presentar hoy en Madrid la XXII Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en esa ciudad del sur de España los días 16 y 17 de noviembre.

El jefe del Gobierno español -que será el anfitrión de su primera Cumbre Iberoamericana tras llegar al poder el pasado noviembre- aseguró que esta nueva relación debe basarse en un "respeto mutuo por los procesos democráticos de cada país".

"Nadie tiene que renunciar a sus principios, ni a su ideología propia, si coincidimos en lo fundamental, que es el valor de la libertad, la democracia y el respeto de los derechos humanos. Así es como podremos dejar de lado cualquier desencuentro que pueda surgir y crear tensiones", manifestó Rajoy en su intervención en la sede de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB).

En el acto estuvo presente el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, quien destacó que desde el comienzo de las cumbres de esta comunidad de ambos lados del Atlántico en 1991, "algo ha cambiado mucho... es el mundo desarrollado el que sufre la crisis e Iberoamérica debe ser parte de la solución".

El Gobierno español quiere volcarse en este nueva cita en Cádiz, después de que la última cumbre, celebrada en Asunción el pasado año, se viera devaluada por la ausencia de la mitad de los mandatarios iberoamericanos.

Por ello, junto a Rajoy, asistieron a esta presentación la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría; el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo; las alcaldesas de Madrid y Cádiz, así como numerosos embajadores iberoamericanos.

La Cumbre de Cádiz coincide con el bicentenario de la Constitución elaborada en 1812 y que supuso -dijo Rajoy- "el origen de la libertad y el progreso de nuestras naciones", una "verdadera revolución" en la que marcharon juntos España y América, por lo que abogó por volver a esos principios esenciales.

Pero señaló que "hay que ir más allá" y si bien es cierto que España y la Unión Europea tienen mucho que ofrecer a Iberoamérica, "hay que definir qué protagonismo puede desempeñar Iberoamérica en España y en la UE".

"Iberoamérica tiene mucho que aportar y España tiene los brazos abiertos, desde la igualdad y la libertad", señaló Rajoy.

Justamente esa "relación renovada" entre los miembros de la comunidad iberoamericana será el asunto central de un almuerzo que celebrarán los mandatarios en el segundo día de la Cumbre, "sin rehuir debate alguno", afirmó el dirigente español.

Pero en el actual contexto de crisis económica, Rajoy abogó por aprovechar "las oportunidades que ofrecen los lazos históricos, culturales y jurídicos" para crear riqueza.

"Si conseguimos fortalecer los lazos comerciales y de inversión entre nuestros países y crear marcos jurídicos estables, entonces lograremos crear empleo y bienestar en nuestras naciones", dijo.

Con este fin, entre las reuniones ministeriales que precederán a la Cumbre, ocupará un lugar destacado una cita de alto nivel de asuntos económicos, presidida por los ministros de Economía.

Esta reunión estará complementada por otras dos, de ministros de Industria "que analizarán el estado y futuro de las Pymes en la región" y de ministros de Fomento.

El presidente del Gobierno español también se refirió a los distintos foros regionales de concertación que han proliferado últimamente en Latinoamérica, el último de ellos la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), creada el pasado diciembre en Caracas.

Para Rajoy, estas experiencias deben ser "complementarias" y "lo que acuerdan unas puede enriquecer a las otras", por lo que sin perjuicio de ninguna de ellas, las Cumbres Iberoamericanas deben seguir siendo "de interés primordial para todos", ya que sólo así se oirá clara la voz de la región en el panorama internacional.

El presidente del Gobierno español hizo una referencia final a la grave crisis económica que vive el país y se mostró convencido de que España la superará "como Iberoamérica superó también el pesimismo de los que hablaban de décadas perdidas".

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