Cruz Roja no puede sacar a periodistas heridos en Siria

El Comité Internacional de la Cruz Roja dijo que un equipo local ingresó en el barrio sitiado de Baba Amr y trasladó a siete personas al hospital al-Amin, de propiedad privada, que se encuentra cerca de allí, pero el

Homs, Siria.- Un equipo de la Cruz Roja rescató el viernes a siete personas de un barrio sitiado en la ciudad siria de Homs, pero al parecer no consiguió sacar a dos periodistas occidentales heridos, ni tampoco los cuerpos de otros dos reporteros que murieron a causa de los cohetes del gobierno.

 

El Comité Internacional de la Cruz Roja dijo que un equipo local ingresó en el barrio sitiado de Baba Amr y trasladó a siete personas al hospital al-Amin, de propiedad privada, que se encuentra cerca de allí, pero el portavoz Hicham Hassan dijo que no estaba seguro si los periodistas extranjeros se encontraban entre ellos.

 

Más tarde, el ministerio de Relaciones Exteriores sirio acusó a "grupos armados" de negarse a entregar a los periodistas, y un activista opositor en el área dijo que los periodistas se habían negado a salir.

 

La periodista francesa Edith Bouvier, de Le Figaro, y el fotógrafo británico Paul Conroy, del Sunday Times, pidieron ayuda para abandonar la ciudad en guerra después de quedar heridos el miércoles en un ataque del gobierno contra un improvisado centro de medios. El fotógrafo francés William Daniels, quien no resultó herido, también estaba con el grupo, así como el periodista español Javier Espinosa.

 

La corresponsal estadounidense Marie Colvin, también del Sunday Times, y el fotógrafo francés Remi Ochlik fueron asesinados en el mismo ataque.

 

El intento de evacuar a los periodistas y a los heridos sirios es parte de un esfuerzo internacional más amplio para llevar ayuda a las personas en las zonas más afectadas por la represión del régimen para aplastar el levantamiento contra el presidente Bashar Assad.

 

Sin embargo, la incapacidad de la Cruz Roja para maniobrar en medio del tremendo odio y la desconfianza entre el régimen de Assad y los activistas opositores que pretenden derrocarlo no es un buen augurio para los futuros esfuerzos internacionales a fin de ayudar a quienes más sufren en medio de la crisis política del país, que ya cumple 11 meses.

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