Sindicato peronista profundiza el distanciamiento del Gobierno y no descarta la huelga

Buenos Aires, 29 feb (EFE).- La poderosa Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central sindical argentina, peronista, no descartó hoy convocar a una huelga si el Gobierno de Cristina Fernández no atiende sus demandas, en un nuevo capítulo del enfrentamiento que mantienen desde hace unos meses.

En un acto que conmemoró el Día de la Declaración de los Derechos del Trabajador, el titular de la CGT, Hugo Moyano, reclamó al Gobierno que "no siga jugando a las escondidas e ignorando a los trabajadores".

"Si no quiere dar respuestas que lo diga. Nosotros sabemos bien qué es lo que tenemos que hacer", destacó Moyano antes de indicar que "si es necesario la CGT utilizará todos los medios legales y de lucha que tienen los trabajadores".

El líder sindical aludió a una serie de pedidos concretos planteados en los últimos meses por la CGT, como el de no limitar las demandas salariales de los sindicatos, que están en el inicio de la etapa de negociaciones con los empresarios.

En ese sentido, Moyano dijo que "no es posible que se le ponga un techo a las (negociaciones) paritarias" porque, argumentó, "de esa manera deja de existir la discusión salarial". "Si no, que el Gobierno otorgue un aumento por decreto", desafió.

También consideró una "asignatura pendiente" del Gobierno la construcción de viviendas para los trabajadores, reclamó por una deuda que el Ejecutivo tiene con las "obras sociales", el sistema de asistencia médica manejado por los sindicatos, e insistió en pedir una reducción de los impuestos que pagan los asalariados.

Moyano aseguró que "nadie puede sentirse herido" por los reclamos de los trabajadores y exigió respuestas al Gobierno.

"Los pedidos los he hecho reiteradamente. Que la respuesta no me la den a mí, que se la den directamente a los trabajadores. Pero que no sigan jugando a las escondidas", exclamó.

Moyano, quien hace unos meses era un estrecho aliado de Fernández, se distanció de la mandataria el año pasado, tras la negativa del Gobierno a aceptar sus reclamos y a incluir a dirigentes gremiales en las listas para las elecciones generales de octubre, en las que la presidenta logró la reelección con el 54 % de los votos.

El poderoso dirigente, cuyo liderazgo es cuestionado desde algunos sindicatos aliados al Gobierno, ha señalado que buscará cumplir los cinco meses que le quedan de mandato al frente de la CGT "si no hay un golpe de Estado" para desplazarlo.

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