La Organización de las Naciones Unidas advirtió sobre una inminente crisis alimentaria global impulsada por el encarecimiento de la energía y los combustibles, los conflictos armados y los impactos climáticos como El Niño.
Esta situación eleva drásticamente los costos de producción y transporte para los pequeños agricultores, quienes enfrentan dificultades para adquirir fertilizantes esenciales.
Ante este panorama crítico, las poblaciones más vulnerables sufrirán un fuerte impacto inflacionario que dificultará su acceso a una nutrición adecuada. Por lo que sugieren implementar subsidios inmediatos y canalizar mayores inversiones hacia la resiliencia agrícola a mediano plazo.
Estas son las causas por las que la ONU advirtió sobre una crisis alimentaria
La Organización de las Naciones Unidas (ONU), principalmente a través del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y del Programa Mundial de Alimentos (PMA), advirtió sobre el riesgo de una crisis alimentaria global.

El aumento en los precios de los hidrocarburos por conflictos en Medio Oriente, provocó que los precios agrícolas mundiales subieran un 13% en el tercer trimestre.
Esto disparó el costo de los fertilizantes, combustibles, producción y transporte marítimo, lo que desencadenará una fuerte inflación alimentaria en los próximos 6 a 9 meses.
Los pequeños productores —que generan hasta el 70% de los alimentos en países en desarrollo— son los más golpeados por el encarecimiento de insumos como los fertilizantes, reduciendo el rendimiento y la productividad de sus cosechas.
A la crisis económica se suman los trastornos climáticos provocados por el fenómeno de El Niño e irregularidades en los monzones en África, Asia y América Latina (con pérdidas registradas de maíz y frijol en El Salvador y Honduras).
El PMA proyecta que esto podría empujar a 49 millones de personas adicionales a la inseguridad alimentaria aguda hacia finales de 2027.
¿Qué recomienda la ONU para evitar la crisis alimentaria global?
Aunque los niveles globales de hambre han mostrado leves disminuciones estadísticas, las situaciones de hambruna se han agravado por el uso deliberado de la privación de alimentos como arma de guerra en conflictos armados y por tensiones en pasos marítimos estratégicos.
Actualmente, unos 260 millones de personas sufren inseguridad alimentaria grave, casi una de cada tres personas no tiene acceso a una dieta saludable y más de 645 millones padecieron hambre en 2025.
La ONU aconseja que los gobiernos utilicen su margen presupuestario para subsidiar de forma temporal los precios de los fertilizantes y combustibles, protegiendo la capacidad productiva de los pequeños agricultores. Así como:
- Canalizar fondos de cooperación económica urgente a las naciones más vulnerables
- Implementar transferencias directas de dinero a los hogares en situación de pobreza
- Reforzar los programas de alimentación escolar para aliviar la inflación de alimentos
- Invertir en infraestructura local para fortalecer sistemas de riego, capacidad de almacenamiento, unidades de procesamiento regional y un mejor acceso a los mercados
- Incrementar sustancialmente el porcentaje de fondos climáticos asignados a los pequeños productores
- Fomentar el uso de herramientas digitales, previsión climática e inteligencia artificial, asegurando que se desplieguen a costes asequibles para los agricultores
- Detener los ataques contra las infraestructuras agrícolas y garantizar la libre navegación en rutas comerciales marítimas estratégicas.
- Reformar la arquitectura financiera internacional para reducir la carga de la deuda en países en desarrollo, liberando recursos para su producción agrícola
- Reducir las pérdidas en la cadena alimentaria, considerando que actualmente se desperdician más de 1.000 millones de comidas diarias




