México.- La ciudad prehispánica de Teotihuacán pudo haber colapsado debido a un choque de clases entre élites gobernantes, según una investigación dada a conocer por Linda Manzanilla, experta del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la pública Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Con una superficie de 20 kilómetros cuadrados y una población calculada de 125 mil habitantes, "Teotihuacán era una de las ciudades más grandes del mundo antiguo, equiparable a Roma, a Constantinopla o Alejandría", según palabras de Manzanilla.
Las causas de éxodo de la población teotihuacana, ocurrido alrededor del siglo VII, han sido objeto de múltiples investigaciones que apuntan a factores económicos, políticos y sociales.
De acuerdo con la experta, Teotihuacán tenía una clase gobernante o élite de Estado, considerada única en su época, por ser una "organización corporativa" que repartía el poder en varias manos, sin "dinastas únicos" ni "reyes", una forma de gobierno que contrastaba con la que tenían los mayas, otra de las radiantes civilizaciones de la región.
Por debajo de esta cúpula de poder estaban los administradores de una veintena de barrios, que eran una especie de "nobles de rango medio" que también hacían las veces de empresarios y competían entre sí por importar materias primas y recursos suntuarios desde las regiones más lejanas, agregó la académica.
Hacia el año 550 d.C. la revuelta de los jefes barriales tuvo "su primer evento de destrucción con un incendio en la Calzada de los Muertos -el pasillo central donde se encuentran las turísticas Pirámides de Teotihuacán- y en las principales estructuras de las élites gobernantes", describió Manzanilla.
Después "poco a poco el sitio se fue vaciando hasta que llegaron a la ciudad habitantes del Bajío (centro y norte de México) para terminar de saquearla", señaló la autora del estudio, publicado este mes en la revista científica estadunidense PNAS.
Otro elemento que debió haber detonado el colapso fue la deteriorada situación de los habitantes que fungían como mano de obra barata para las pretensiones de los administradores de esas zonas, explicó.
En el barrio Teopancazco -ubicado a 500 metros del centro de Teotihuacán-, el único del que se tienen estudios publicados, los habitantes vivían haciendo trabajos pesados, "acuclillados horas y horas, tanto tiempo que lo podemos ver en sus esqueletos, para que causen las llamadas marcas de actividad", anotó Manzanilla.
Esos trabajadores, sostuvo la investigadora, "probablemente participaron en la revuelta de sus administradores contra las élites del Estado" teotihuacano.
Con información de La Jornada



