Marisol Bazán Fernández, fundadora del colectivo Morenas Guerrero, respaldó la postura de la secretaria de las Mujeres, Citlalli Hernández, ante el caso de una mujer procesada por el delito de violencia vicaria en Coahuila.

La también diputada local por el Distrito IV de Acapulco calificó como erróneo el fundamento jurídico aplicado recientemente en Coahuila contra una mujer vinculada a proceso por este delito y advirtió que su aplicación en estos términos representa una distorsión del derecho y una regresión a las conquistas del movimiento feminista.

Defender la figura de la violencia vicaria, es defender su propósito original, que es proteger la vida, dignidad y autonomía de las mujeres, no avalemos el convertirla en una herramienta de venganza institucional.

Marisol Bazán Fernández

Violencia vicaria fue creada para proteger a las mujeres, señala Marisol Bazán Fernández

Marisol Bazán Fernández precisó que la violencia vicaria es una figura jurídica creada específicamente para proteger a las mujeres frente a agresiones ejercidas por sus parejas, a través del daño a sus hijas e hijos.

Subrayó que este tipo de violencia surgió como una de las principales banderas de Morena para enfrentar una realidad persistente en México: la violencia ejercida por hombres contra mujeres, utilizando a las infancias como instrumento de control, castigo y sometimiento.

La integrante de Morenas Guerrero consideró acertada la intervención de Citlalli Hernández, quien, dijo, evidenció el sinsentido jurídico de aplicar esta figura penal en contra de una mujer.

Aclaró que no se trata de privilegiar a nadie, sino de entender que las leyes con perspectiva de género existen para corregir desigualdades históricas y salvaguardar la integridad de las mujeres, no para volverse en su contra.

Recordó que tanto la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia como criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación establecen que la violencia vicaria es una agresión dirigida contra mujeres.

Finalmente, la diputada local reconoció que las mujeres no están exentas de ser juzgadas cuando existe violencia; sin embargo, sostuvo que los procesos judiciales deben realizarse con fundamentos jurídicos sólidos y perspectiva de derechos humanos.

Lo que pasó en Coahuila, es una señal que nos muestra cómo el sistema puede usarse para revictimizar a quien ya fue violentada. No celebremos errores jurídicos ni reproduzcamos lógicas punitivas sin sentido.

Marisol Bazán Fernández