Columnas

Después de dimes y diretes; sí se vacunaba o no, para terminar diciendo que sí, veremos en unas horas el espectáculo de López Obrador en la mañanera.

“Qué es una campaña política sino un esfuerzo concentrado para quitar a un grupo de políticos que son malos, y poner a otros que se cree que son mejores. La primer conclusión, creo que siempre es atinada; la segunda, es ciertamente falsa. Porque, si la experiencia nos enseña algo, es esto: que un buen político, en la democracia, es tan impensable como un ladrón honesto.”
Henry Louis Mencken.

El espectáculo del piquete en la mañanera

A la propaganda disfrazada de mañanera llega el máximo espectáculo del calendario electoral: la vacunación del Presidente.

Después de dimes y diretes, de decir que sí se vacunaba y luego mejor no, para terminar en que sí, veremos en un rato más una mañanera hasta con piquete incluido. Y, claro, una nueva violación a la veda electoral, lo que se ha vuelto la especialidad de AMLO. En ese máximo acto de proselitismo, veremos cómo “serenamente” recibe la vacuna; ya calibrará el mejor momento político para recibir la segunda dosis.

Eso de faltar a la Ley, a días de haber pactado no hacerlo, se ha vuelto costumbre. Sabemos que para él la normatividad ya ni de adorno sirve. Lo que es más, usa la ley y al INE para granjearse mayores simpatías pero, sobre todo, votos.

AMLO viola la veda electoral

Tan solo el viernes pasado en conferencia de prensa, Andrés Manuel López Obrador, presentó sin desparpajo alguno los apoyos sociales entregados en Oaxaca, Guerrero y Chiapas. Violación a la veda que fue superada ayer cuando dio a conocer datos que muestran cómo Morena va ganando en los comicios venideros de acuerdo a diversas encuestas.

Por cuanto a lo primero, el INE, atendiendo una demanda del PRD, amonestó a presidencia por lo sucedido el viernes y el video de los programas sociales —y de la mañanera— fue retirado del canal oficial en YouTube. Sí, se retiró la mañanera en cuestión del canal oficial, si bien comunicación social no puso como leyenda la verdadera razón y solo apareció: “video privado”. Seguramente escucharemos en la mañanera de hoy, además, que él (López Obrador) acata la ley, para de inmediato ser violada una vez más.

Pero lo anterior es tan solo un preludio de lo que se verá en la mañanera de hoy, en unas horas, y de lo que seguirá después. No se requiere ser adivino para saber que López Obrador como grillo político que es —de hecho, es lo único que es— no dejará ninguna oportunidad para apoyar a su partido y candidatos en este proceso comicial. Al final de cuentas, su ADN no es el de un estratega, ni el de un gobernante eficiente y honesto. Es el de un eterno candidato y navegar en las elecciones de este año, no importando la veda electoral, es hacerlo en su mejor elemento.

¿Quién se cansará primero? ¿El INE o López Obrador?

Ahí les encargo. Mientras el Instituto deberá recibir las denuncias, revisar el acto reclamado e informar a la autoridad en comento, el gobernante máximo solo continúa violentando la norma. Lo que es más, luego capitalizará también el restregarle al INE su forma de bajar las mañaneras, las giras, los distintos actos.

El máximo acto proselitista en veda electoral será hoy. Su vacuna es parte fundamental de la campaña que continúa llevando a cabo para beneficiar al partido en el poder —el suyo— y culminará el mismo 6 de junio, solo para celebrar o impugnar conforme salgan los resultados.

México requiere un estratega, no un titiritero

Para acabarla de amolar, además de hacer propaganda, Andrés Manuel López Obrador está logrando que el INE se desgaste en cada uno de sus actos y tenga que invertir precioso tiempo, dinero y recursos humanos en hacer que la ley se cumpla.

Ojalá los mexicanos fuéramos lo suficientemente conscientes para entender que el ejecutivo federal se reduce a tener a un perpetuo candidato en búsqueda del voto, rodeado de paleros y con la mañanera de escaparate. Ojalá se entendiera lo descompuesto que es el que no quiera vacunar a todo el personal del sector privado de la salud, mientras hace de su propia vacunación un show.

Lástima todo esto porque, hoy más que nunca, México requiere ser conducido por un estratega y no por un titiritero.