En relación con el texto publicado la semana pasada en este mismo espacio, (“Final de sexenio: Indicadores del Fracaso Educativo”, SDP Noticias, 12 de octubre, 2018), este fin de semana recibí un interesante comentario del profesor Siddharta Camargo, colega docente de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Unidad Querétaro, en el que muestra detalles finos en torno a las evaluaciones de los aprendizajes escolares, realizadas recientemente a estudiantes de Educación Básica en México (2015-2017).

El texto del doctor Camargo dice así: “Como cada semana leí tu texto en SDP Noticias; en esta ocasión analizas con tino (mi punto de vista) el desastre educativo del sexenio a partir de algunos indicadores, al respecto comparto contigo los resultados del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes  (PLANEA) para la entidad (Querétaro); se trata de un comparativo que el propio Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) realizó de los resultados entre 2015 y 2017. Como podrás notar hubo un retroceso y un ensanchamiento de las brechas entre los niveles de logro de los estudiantes de acuerdo con los indicadores de pobreza y tipo de escuela, lo cual es grave en ambos sentidos: todos aprendieron menos y además los más pobres se vieron más afectados. Ojalá que las gráficas sean de tu interés y lo podamos comentar…”

 Resultados de PLANEA Tercero de Secundaria, área de Lenguaje y Comunicación, comparación del 2015 con el 2017 (Tabla 1)

 

“Como podemos apreciar en la tabla anterior, los resultados de PLANEA en el área de Lenguaje y Comunicación sufrieron un retroceso de 5 puntos porcentuales  tanto a nivel nacional, como en la entidad (Querétaro) entre el 2015 y el 2017.”

Resultados de PLANEA Tercero de Secundaria, área de Matemáticas, comparación del 2015 con el 2017 (Tabla 2)

 

Así continúa el texto del profesor Camargo: “En la tabla anterior podemos apreciar que a contracorriente del promedio nacional que decreció en un 3 por ciento en cuanto a los resultados obtenidos por estudiantes de Tercer grado de Secundaria en la prueba PLANEA en el área de Matemáticas, (los estudiantes de) Querétaro obtuvieron una ganancia de 2 puntos porcentuales. Sin embargo, como veremos más adelante, los puntajes obtenidos por los alumnos de escuelas públicas y que viven en condiciones de (alta) marginación se deterioraron, y quienes obtuvieron mejores resultados fueron los estudiantes de las escuelas Secundarias privadas y quienes (se encontraban)             en condiciones de marginación baja y muy baja.”

Puntaje en PLANEA de los estudiantes de Tercero de Secundaria en el área de Matemáticas, según marginación, comparación del 2015 con el 2017 (Gráfica 1)

Puntaje en PLANEA de los estudiantes de Tercero de Secundaria en el área de Lenguaje y comunicación, según marginación, comparación del 2015 con el 2017 (Gráfica 2)

Puntaje en PLANEA de los estudiantes de Tercero de Secundaria en el área de Matemáticas, según tipo de escuela, comparación del 2015 con el 2017 (Gráfica 3)

Puntaje en PLANEA de los estudiantes de Tercero de Secundaria en el área de Lenguaje y comunicación, según tipo de escuela, comparación del 2015 con el 2017 (Gráfica 4)

Termina así el comentario del doctor Camargo: “Como podemos constatar en las tablas (y gráficas) anteriores, con todo lo cuestionables que puedan resultar basarse de forma única en un examen de opción múltiple como PLANEA, en Querétaro, durante los dos últimos años, las brechas en los resultados educativos de los estudiantes (en condiciones de desventaja) en lugar de reducirse, se han ampliado (a la baja).” (los textos entre paréntesis son de J.C.M.A.)

Hasta aquí el mensaje enviado por el profesor Siddharta Camargo, a quien agradezco y reconozco su aportación, así como sus comentarios siempre puntuales y analíticos.

Dejo sobre la mesa, por mi parte, tres comentarios al respecto de las relaciones entre marginación social y aprendizajes escolares, como variables sobresalientes y vinculadas íntimamente no solo con los indicadores de “calidad” educativa, sino de “equidad social y educativa” y, por lo tanto, indicadores asociadas con los avances o retrocesos en la concepción (contenido) y aplicación (método) de las Políticas Educativas Públicas, tanto nacionales como estatales, durante este sexenio 2012-2018; procesos que, en su conjunto, permiten evaluar una parte del trazo reciente de la llamada “Reforma Educativa estructural” del gobierno encabezado por el presidente Peña Nieto.

1) Lo que observamos, a través del comentario del profesor Siddharta Camargo, es un análisis fino (comparativo) sobre los resultados de las evaluaciones de logro de los aprendizajes escolares en Educación Básica, aplicadas recientemente en nuestro país. Dicho análisis coincide con las tendencias generales que había citado yo en mi anterior colaboración, en el sentido de que durante este sexenio (2012-2018) no se registraron avances significativos en materia de aprendizajes escolares en estudiantes de Educación Básica, sino que por el contrario, se han puesto en evidencia retrocesos en ese ámbito. Efecto que se enfatiza en razón de la profundidad de las desigualdades: alta marginación y escuela comunitaria, rural o indígena.

2) Entre otras cosas, lo interesante del análisis de estos datos compartidos y comentados por el doctor Camargo y los propios, es que llegamos a conclusiones similares: Hay claros signos de "desastre educativo" tanto a nivel nacional como estatal (caso específico de Querétaro), afirmación que se puede sustentar con éstos y otros indicadores educativos y sociales.

3) Otra cuestión interesante y para la reflexión-acción consiste en determinar si esta evolución del logro en los aprendizajes escolares (a la baja), es responsabilidad de los funcionarios que estuvieron (o están hoy en día) a cargo de la conducción de las políticas públicas educativas del país durante este sexenio (2012-2018), y de la entidad (caso Querétaro, período 2015-2021).

A propósito de este matiz analítico, no dudo que estos servidores públicos, eventualmente, traten de contra argumentar con frases como las siguientes: “Hay muchos factores inmersos en estos resultados” (relaciones causa-efecto); o bien pretendan “lavarse las manos” al decir: " los procesos de cambio educativo son de largo plazo"; o también, “no me tocaba todavía dirigir los destinos de la educación pública cuando los alumnos ingresaron a la Educación Básica”, entre otros.

Considero, sin embrago, que hay una parte de responsabilidad de los titulares de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y del presidente de la República durante este sexenio, puesto que enfilaron las baterías de las políticas públicas educativas hacia una serie de asuntos totalmente ajenos al cambio educativo, en términos de aprendizajes escolares. Esto no tiene nada que ver con los señalamientos que he hecho en este mismo espacio, en el sentido de que hubo, como de costumbre, intencionalidades políticas en el proyecto de Reforma Educativa puesto en marcha desde 2012-2013. Como prueba de ello pongo tres ejemplos claros: El proceso, de orden político y judicial, seguido en contra de la líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE); el uso excesivo y autoritario de la fuerza pública en contra de la disidencia magisterial (caso Nochixtlán, Oax.); y la aplicación de gasto financiero sobregirado, por parte del ex secretario Nuño, para publicitar y promover por todos los medios, el “nuevo Modelo Educativo”.

Habría que revisar, aparte, las responsabilidades en que pudieran incurrir, por obra o por omisión, los funcionarios públicos estatales encargados de la agenda escolar en los niveles de Educación Preescolar, Primaria y Secundaria durante el periodo en cuestión.

Conviene que los especialistas en investigación educativa, los profesionales de la educación, así como los asesores de legisladores y políticos, y el público interesado en general, hagan una revisión más completa e integral acerca de éstos y otros indicadores educativos y sociales, a efecto de deslindar responsabilidades, debido a que se generaron graves faltas en el ejercicio pleno al derecho de la educación de niños, niñas y jóvenes en México durante los últimos seis años.

jcmqro3@yahoo.com