Columnas

No son errores ni accidentes, son machistas acosadores.

El abuso sexual en la política

No hay hombre lascivo que pierda la mínima oportunidad para satisfacer sus fantasías. El video que se ha viralizado en el que se retrata de cuerpo -literalmente- completo a David Monreal tocando a la candidata a la alcaldía de Juchipila, Rocío Moreno va más allá de un simple error. Comienza tocando su cintura y, actuando como que nadie le mira, apresura la mano a su trasero y sigue como si nada. No sabía de las cámaras que en campaña siempre se encuentran prendidas y deja clara la normalidad con la que se vive el abuso sexual en la política, que no por comenzar un una “ caricia “ que hasta puede parecer sin intenciones, en realidad es la idea que tienen los hombres a pensar que los cuerpos de las mujeres en el entorno están a su disposición.

“Muy rica”, “muy buena” o “sin desperdicio”

Igual disponen al calificarlas en términos sexuales como “muy rica”, “muy buena” o “sin desperdicio” que ejecutando caricias invasivas en cualquier parte del cuerpo que jamás tendrían con sus pares hombres. ¿Imaginan a David tocando la cintura y los glúteos de otro candidato? ¿De algún gobernador? ¿O de un diputado? Seguramente ni siquiera llega a la imaginación una idea de ello porque entre hombres, respetan el espacio mínimo vital sin necesidad de que uno le pida respeto al otro. 

Y es que después de mirar el trato que brinda David Monreal a las candidatas que tiene cerca, es imposible no pensar en Félix Salgado Macedonio caminando entre sus mítines con la sencillez de ir acariciando a diestra y siniestra: tocando cinturas con pretexto de foto, apretando mujeres y restregando su cuerpo con pretexto de abrazo, besando niñas con pretexto de campaña con otro sinfín de retratos que simplemente, son aterradores al momento de pensarse en el espacio privado.

Entrar a una oficina en forma totalmente privada y con la mala suerte de gustarle al “Licenciado” debe ser una pesadilla incómoda y compleja para cualquier mujer que, sea por aspiración o por necesidad, deberán guardar silencio de caricias indeseadas sólo porque no son tan importantes o impactantes como una violación, o porque lo solicitado y buscado tiene mucha mayor relevancia que un tocamiento no deseado, y entre razones o intereses, las mujeres cercanas también irán restándole importancia a guardar la integridad de sus cuerpos.

Ejemplo de ello es el video aclaratorio que posteriormente, Rocío Moreno lanza para dejar claro que el candidato a la gubernatura de Zacatecas, David Monreal, ha sido totalmente respetuoso y que son objeto de una manipulación perversa para ser desacreditados. 

Ella es víctima doble: primero de un sistema partidista que no le perdonaría reconocer lo sucedido y segundo de un político al que se le hizo fácil tocarla así en público… y ni pensar de la insinuación que en privado, podría constituir acoso -pero que tal vez, nunca lo sabremos-. 

El sinfín de exigencias a Rocío Moreno sobre “darse a respetar” son machistas igual. Ninguna mujer ha crecido en política denunciando a cada acosador con el que se topan. Si así lo hubieran hecho, no estarían ya en política porque el verdadero problema de este incidente es que los controladores de las cúpulas de poder en los municipios, Estados y espacios o cotos son los mismos que se encubrirán, justificarán y defenderán. Ahí tienen al flamante impugnador “Toro”