Guadalupe Loaeza “odia” al propietario de TV Azteca. Entre las personas que ella desprecia, Ricardo Salinas Pliego “aparece en segundo lugar, solamente después de Hitler”.

Me pareció muy mala broma lo que dijo la señora Loaeza, pero alguien que la conoce me ha dicho que la colaboradora de Reforma lo ha dicho en serio en las páginas de opinión de ese periódico.

Para Loaeza el segundo hombre más rico de México es un ser bastante más malvado que Iván el Terrible, sinónimo de maldad; Atila, azote de Dios; la sanguinaria húngara Erzsébet Báthory de Ecsed, la mujer que más gente ha asesinado en la historia; Josef Mengele, el Ángel de la Muerte; Gustavo Díaz Ordaz, responsable de la matanza de 1968; Victoriano Huerta, El Chacal; Stalin, genocida; Francisco Franco, quien sublimaba la pérdida un testículo horrorizando a su pueblo.

Entiendo que Salinas Pliego le caiga mal a Guadalupe Loaeza —supongo que al dueño de TV Azteca no le parece simpática la columnista de Reforma—, pero el debate no debería incluir juicios motivados por el odio.

Si no nos moderamos todos, es mucho lo que vamos a perder como sociedad. Hemos entrado en la peor etapa de la pandemia, en la que crecerá el número de muertos, sobre todo porque quizá, como en otros países, no habrá suficientes camas de terapia intensiva para quienes las necesiten. Después, cuando el coronavirus nos deje trabajar de nuevo, encontraremos una economía paralizada, empresas quebradas y demasiados desempleados.

En este momento lo único que Salinas Pliego puede hacer es no despedir a sus trabajadores. Mañana, cuando la economía abra de nuevo, se va a necesitar que invierta sus recursos que son enormes. ¿Cuestionar al presidente López Obrador por no pelear a muerte con un empresario tan importante? Con el “apercibimiento público” a TV Azteca, ya le demostró Andrés Manuel al propietario de la esta televisora que no debe jugar con fuego. También, el presidente de México pidió perdonar al empresario; no está la situación para generar más conflictos.

Cuando los tiempos de los grandes inversionistas lleguen, se verá de qué tamaño es el compromiso de Salinas Pliego. El presidente AMLO espera que se la juegue con México. De ahí que no haya llevado más lejos el desencuentro.

Los periodistas están para criticar, sin duda, pero no para lastimar solo por el gusto de lastimar. ¿Comparar a Salinas Pliego con Hitler? ¿Atacarlo porque se le odia? Si no es posible ser absolutamente objetivos al escribir, que nos inspire el cariño, que solo producirá materiales positivos; nunca el aborrecimiento, que con una alta probabilidad generará reacciones dirigidas a contragolpear con el doble de la fuerza de la agresión recibida, lo que menos necesitamos en la actualidad.