A 20 meses, casi 2 años, de que entrara en vigor la reforma energética el saldo no solo es negativo sino que su evaluación es reprobatoria, juicio que necesariamente se cuelga en el cuello del actual gobierno.

El dictamen presentado emitido por Moody’s Investor Service la semana pasada que colocó en perspectiva negativa a la calificación soberana de México, así como a Petróleos Mexicanos (Pemex) y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), pega en el corazón de la joya del régimen.

La tasación emitida por la influyente calificadora estadounidense sobre las principales empresas energéticas y del país en el mercado financiero global, coloca en un primerísimo plano las debilidades de una reforma estructural de nobles objetivos para el progreso nacional pero que, por su estructura jurídica y operativa, no resulta tan apetitosa para la inversión privada en general.

Además, es una carga económica para los mexicanos porque la suma de errores advertidos desde la concepción de la reforma, pasando por la falta de profundidad del gobierno y los legisladores en el análisis del mercado energético, en donde era claro que las petroleras ya no buscarían crudo sino como enfrentar el cambio de paradigma fijado por precios del aceite a la baja. Lejos de eso se colocó a Emilio Lozoya, un operador de fondos de inversión como operador de la reforma en Pemex que (acostumbrado a que los éxitos son personales pero los fracasos son del mercado) arrancó su gestión con un programa de “tolerancia cero” en favor de la transformación energética que, a causa de la ineptitud y corrupción, derivó en la necesidad de aplicar un programa de rescate por 11 mil 700 millones de dólares para la paraestatal y un negro panorama en el sector energético.

El juicio emitido contra la reforma no es gratuito y no es atribuible a los bajos precios del petróleo, es una expresión de los mercados porque la transformación propuesta en la reforma energética ya se convirtió en salvamento, al que se suma el anuncio de un nuevo recorte al presupuesto público federal para 2017 que, hasta ahora, sería el cuarto en la gestión de Enrique Peña Nieto.

Aquí unos botones de muestra de las causas de la nota reprobatoria para el país y su reforma: Por ejemplo, la primera subasta eléctrica careció de transparencia. No fue pública y sus resultados se difundieron en la madrugada del 30 de marzo.

Desde los números, en el primer bimestre del año Pemex y CFE acumularon pérdidas que en conjunto suman 18 mil 136 millones de pesos, de acuerdo a información de la Unidad de Planeación Económica de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Pemex alcanzó un saldo negativo de 15 mil 981 millones de pesos, mientras la CFE acumuló 2 mil 155 millones.

En el bimestre se redujeron 7.3 por ciento los trabajos de exploración y 15.7 por ciento los de desarrollo de fuentes productoras, sin que se advierta cristalización de inversiones extranjeras conforme lo previsto en la reforma energética. En el Caso de la CFE se dejaron de facturar 8 mil 572 millones, en buena medida por la reducción de tarifas.

Sin dejar de reconocer que los efectos de la reforma energética son de larga maduración, las cifras confirman falta de planeación, desorden, ineptitud e improvisación sobre las expectativas creadas con relación al cambio estructural considerado como la “joya de la corona” del actual gobierno.

A la luz de la realidad y días antes de que se conociera la baja en la calificación soberana por Moody’s, analistas del sector privado consultados por el Banco de México ya habían considerado que la economía nacional crecerá menos en este año que en el anterior: apenas 2.4 por ciento y. si las cosas van bien, llegaremos a 2.9 ciento en 2017.

Pero eso no es todo, en los Precriterios de Política Económica para 2017, enviados al Congreso de la Unión, la SHCP anticipa para 2017 otro recorte al gasto público por 175 mil 100 millones de pesos, debido a los bajos ingresos petroleros y a un contexto internacional complicado. Este será el cuarto recorte presupuestal en el gobierno de Peña Nieto, con lo que se acumulan 528 mil millones de pesos.

Se argumentará que para dar viabilidad a la reforma energética es que se adelantó la importación de gasolinas y diésel, que representa un apetitoso mercado de 14 mil millones de dólares anuales por lo que la estadounidense Gulf ya obtuvo permiso, pero el escenario no es como lo pretende pintar la propaganda; al contrario, la calificación reprobatoria indica que vienen días difíciles y que las autoridades están obligadas a trabajar y reconocer que el método adoptado no es el más adecuado por lo que hay que considerar el concepto responsabilidad y el ejercicio de la democracia deliberativa para que nos respondan por qué nos estamos abaratando y para quién están trabajando.

@lusacevedop