La XXII Asamblea Nacional del PRI que se llevará a cabo el próximo 12 de agosto, definitivamente no tiene como lo más importante el perfil del candidato presidencial, ni lo esencial será determina la forma cómo se elegirá al candidato, lo que se va debatir es algo mucho más importante, el cambio o no del partido. 

Colosio o autoritarismo

El debate está si se retoma de una vez por todas lo que en algún momento propuso Luis Donaldo Colosio en la XIV Asamblea: enfrentar democráticamente la competencia electoral y conformar un verdadero proyecto de nación; o continuar  con la inercia del autoritarismo, la concentración del poder y las prácticas antidemocráticas resistiendo el cambio. 

Lo cierto es que la próxima Asamblea parece ser una mezcla entre la XVII y la campaña presidencial del 2000. 

La sombra de Zedillo

 

Mientras que Ernesto Zedillo buscó dar continuidad a la visión democrática de Luis Donaldo Colosio quien en su famoso discurso del 6 de marzo de 1994 consideró fundamental la separación del PRI con respecto del Gobierno y dotarlo de dinamismo para enfrentar la competencia electoral. 

Sin embrago las resistencias al cambio no se hicieron esperar y la Asamblea de septiembre de 1996 fue completamente regresiva, se impusieron los candados para evitar que los llamados “tecnócratas” tuvieran posibilidades de asumir el poder y de esa forma cerrarle el paso a la corriente zedillista y frenar las reformas políticas y económicas. 

Para la selección del candidato presidencial del PRI hacia la elección del 2000, si bien se dio con un ejemplar proceso democrático con un líder partidista más allegado al Jefe del Ejecutivo, los candados tomaron forma y quienes disputaron la candidatura fueron de un mismo grupo político. 

A pesar de haber ganado la candidatura presidencial, nunca estuvieron de acuerdo con el método utilizado, “competencia democrática al interior del PRI”, por ello mostraron su rechazo al procedimiento de selección y el candidato perdedor, Roberto Madrazo nunca le levantó la mano a Francisco Labastida Ochoa y tampoco se sumó, ni él ni sus más allegados, a la campaña de su candidato. 

Para no dejarle tan fácil a Zedillo que su proyecto de nación continuara, este mismo grupo del PRI, mismo que dio origen al PVEM como un ente satélite, decidió mandar al partido del Tucán en apoyo de la “Alianza por el Cambio” que postulaba a Vicente Fox.

Zedillo – Peña

En otras palabras, la Asamblea XXII es un déjä vu de aquellos dos sucesos. Previo a la próxima Asamblea vemos muchas expresiones similares a las que antecedieron a la XVII Asamblea y a la campaña presidencial del 2000:

Ernesto Zedillo inicia su administración con un total rompimiento con su antecesor, Carlos Salinas de Gortari, igual como se dio entre el presidente Peña con el ex presidente Salinas. 

La administración de Zedillo empezó con una gran reforma, la del Poder Judicial y siguió a partir del importante acuerdo político conocido como “acuerdo de Los Pinos”, que dio lugar a una serie de reformas necesarias para el país como la económica y la políticas que permitieron, por un lado, salir de la crisis en que recibió la administración con el famoso error de diciembre y sentar las bases para evitar que se repitieran estas crisis cíclicas de fin de sexenio y la reforma político-electoral que concibió la normalidad democrática y la alternancia en el poder y puso en práctica la competencia entre los partidos. 

De forma similar, el presidente Peña inicio su administración con el llamado Pacto por México, un acuerdo con todas las fuerzas políticas con representación en el Congreso para llevar a cabo las 11 reformas estructurales, económica, hacendaria, energética, educativa, judicial, telecomunicaciones, hasta la anticorrupción. 

Los procesos judiciales

En los términos de justicia y corrupción, Zedillo procesó a personajes de la política como Mario Ruiz Masieu, Raúl Salinas de Gortari, situación que se asemeja con los procesos histórico que estamos viviendo en contra de los gobernadores corruptos que ya están en la cárcel, como los de Tabasco, Michoacán, Sonora, Veracruz, Quintana Roo, Tamaulipas y otros ya buscados por la justicia como el de Chihuahua y Nayarit. 

Al igual que en la XVII Asamblea, el PRI tuvo importantes derrotas electorales en estados, municipios y congresos locales, así como la desbandada de figuras de primer círculo y seguidores de esos líderes que se movían hacia los partidos de oposición, tal como sucede ahora, previo a la XXVII Asamblea. 

La próxima Asamblea se desarrollará en un contexto similar, por la terrible derrota que tuvo el PRI en 2016, al perder 7 de 12 gubernaturas en juego y al igual que en 1996, se responsabilizó de la derrota a las políticas emprendidas por el jefe del Ejecutivo. En aquella ocasión cuestionaron despectivamente al gabinete económico como “tecnócratas” y hoy lo quieren hacer con funcionarios públicos a los que califican de falta de militancia y experiencia partidista. 

Es importante recordar que en la XVII Asamblea no sólo se discutió el tema de los candados, que ese más bien fue el colofón, hubo dos temas igualmente trascendentes. 

El primer tema era la expulsión del ex presidente Carlos Salinas de Gortari del PRI, propuesta desechada por sus defensores, esos mismos que impusieron los candados. El otro punto que evitaron los dinosaurios del PRI fue detener la reforma a la industria petroquímica, que desde entonces era urgente atender. 

Una de las mejores descripciones de lo que fue la XVII Asamblea la dio Humberto Musacchio “se iluminó con el brillo de la causa colosista, pero se mantuvo a la sombra del salinismo”.

¿Quienes estuvieron en favor de los candados, de evitar la expulsión de Salinas y de evitar avanzar en temas trascendentales como la petroquímica? Fernando Elías Calles, Roberto Madrazo, Salomón Azar, Manuel Andrade, Manlio Fabio Beltrones, Manuel Bartlett, Manuel Andrade, César Augusto Santiago, Dante Delgado, Otto Granados, José Murat, Fidel Herrera, Salomón Azar, Víctor Cervera Pacheco, Agustín Basave y Alfonso Durazo entre otros. 

Del salinismo al lopezobradorismo

De hecho, los ahora lopezobradoristas Agustín Basave y Alfonso Durazo utilizaron su espacio en Reforma para defender y justificar los candados, por ejemplo, en sendos artículos publicados el sonorense comentó que “es un viejo anhelo que en la última Asamblea tomó forma de "candados" para contener las aspiraciones presidenciales de militantes improvisados.

Al igual que hace 21 años, el mismo grupo que impuso los candados y defendió a Salinas para que siguiera siendo candidato, hoy se mueven para influenciar de la misma forma en la XXII Asamblea. Por ejemplo, tres de las fuerzas que impusieron los candados se manifiestan ahora. El reconocido mayor mapache de la historia, César Augusto Santiago, con su organización agrupación política nacional Alternativa, el mayor operador electoral que estuvo siempre con Roberto Madrazo, Ulises Ruiz y su organización Democracia Interna e Ivonne Ortega, sobrina de quien fue el cacique mayor de Yucatán, el difunto Víctor Cervera, exigen la renuncia del líder nacional del PRI por falta de experiencia partidista y de esa forma pretenden dominar la Asamblea para imponer el método y forma de selección de candidatos y oponerse de nueva cuenta al proyecto modernizador del PRI y la nación. 

El Partido Verde

Para completar el escenario que se dio en el 2000, ahora el PVEM anunció que está abierto a conformar alianzas con otros partidos políticos distintos al PRI. El coordinador del PVEM en el Senado, Carlos Alberto Puente, afirmó que su partido está abierto a discutir la propuesta del PRD de construir un Frente Amplio Democrático (FAD) rumbo a las elecciones presidenciales del próximo año y su compañero y presidente del Senado, Pablo Escudero, quien además es esposo de la Diputada Federal por el PRI, Silvana Beltrones y por tanto yerno de Manlio Fabio Beltrones su compañero expresó que le parece “bien” que haya pláticas con todos los partidos, porque es un buen camino para encontrar las soluciones que requiere el país.

Como lo comentó en su columna Joaquín López Dóriga el pasado viernes en Milenio, “conforme se acerca la 22 asamblea nacional del PRI, el próximo día 12, se endurecen las posiciones de quienes se sienten desplazados del futuro, cuando lo que los ha excluido es el pasado, su pasado”.

El próximo 12 de agosto veremos si la corriente reformista y modernizadora del PRI tiene la fuerza y la habilidad para, por fin, asestar un golpe a la resistencia del cambio y se dé paso a un proceso democrático de la nación, que parece estar detenido nuevamente por el viejo PRI, que esta encrustado en todos los institutos políticos, con los Bartlets,  Espinos, Dantes y demás opositores al cambio.