México se posiciona entre los países con mayor número de exorcistas, según estimaciones vinculadas a la Asociación Internacional de Exorcistas (AIE), organismo que agrupa sacerdotes autorizados por la iglesia católica.
Fundada en 1990, la AIE coordina y capacita a clérigos designados, promoviendo criterios teológicos y protocolos que regulan la práctica del exorcismo a nivel global.
En México, se estima que existen entre 50 y 100 sacerdotes autorizados, aunque la iglesia no publica cifras oficiales debido a razones de seguridad, privacidad y control institucional.
En 2023, las estimaciones señalaban que por lo menos 48 exorcistas operaban en el país.

¿En qué estados de México se reportan más casos de exorcismo y qué dice la Iglesia al respecto?
No existen registros oficiales que indiquen en qué estados de México se presentan más casos de exorcismo, ya que la Iglesia maneja estos procesos con absoluta discreción institucional.
Las diócesis no publican estadísticas sobre solicitudes o rituales realizados, pues consideran que difundir esta información podría fomentar el sensacionalismo o generar interpretaciones erróneas entre la población.
Sin embargo, algunos testimonios de sacerdotes sugieren que las solicitudes suelen concentrarse en zonas urbanas con alta densidad poblacional y una fuerte tradición religiosa arraigada.
Entidades como Estado de México, Jalisco, Nuevo León y Puebla suelen mencionarse en reportes periodísticos como regiones con mayor actividad pastoral.




Aun así, la iglesia insiste en que la mayoría de los casos no derivan en exorcismos, sino en acompañamiento espiritual o atención psicológica especializada antes de considerar cualquier intervención ritual.
Los procesos incluyen evaluaciones médicas previas y la autorización expresa de un obispo, lo que limita significativamente la realización de estos rituales dentro de la práctica religiosa formal.
De esta forma, México destaca por su número de exorcistas, pero no por la frecuencia de rituales, que continúan siendo excepcionales dentro de los protocolos establecidos por la iglesia.



