NUEVA YORK (AP)

--- El grupo de musulmanes que planea construir un centro islámico y una

mezquita cerca del sitio de los atentados del 11 de septiembre del 2001

al parecer está dividido y uno de los principales inversionistas

asegura que está dispuesto a vender parte de la propiedad si encuentra

una oferta adecuada.

El empresario estadounidense de origen

egipcio Hisham Elzanaty, que dijo haber provisto gran parte del

financiamiento para adquirir los edificios donde se construiría el

centro, le dijo esta semana a The Associated Press que aunque apoya la

idea, necesita generar ganancias de su participación.

Elzanaty

dijo que uno de los edificios puede valer varios millones de dólares si

se lo remodela, y él piensa aprovechar esa oportunidad. Agregó que le

gustaría que la otra estructura se convierta en una mezquita, pero si

la comunidad musulmana no le paga lo suficiente como para no perder

dinero, la venderá a alguien más.

"Soy un hombre de negocios.

Para mí esto sólo fue una transacción", dijo Elzanaty, dueño de varias

clínicas en Nueva York e inversor en bienes inmuebles.

Representantes

de algunos de los grupos que apoyan el proyecto dijeron que apenas

acaban de comenzar a recaudar los 100 millones de dólares que se estima

necesitan para construir el centro y los varios millones más que harán

falta para mantenerlo en funcionamiento.

Elzanaty dijo que su

sociedad de inversiones inmobiliarias pagó 4,8 millones el año pasado

por la mitad de la propiedad y ya ha recibido ofertas por el triple de

ese precio para venderla.

"Construir, demoler, vender", dijo. "Si alguien quiere darme 18 ó 20 millones de dólares hoy, es de él".

Un

vocero del desarrollador inmobiliario que encabeza la sociedad se negó

a confirmar si Elzanaty es el inversionista principal en ella, y

tampoco dijo si el empresario necesita autorización del resto de los

socios para decidir qué hacer con los edificios.

Además de los

posibles conflictos entre inversionistas, no está muy claro quién está

a cargo del proyecto, ya que hay varios grupos y figuras involucradas,

representados por diferentes abogados y empresas de relaciones

públicas. Entre ellos están el imán Feisal Abdul Rauf, su esposa Daisy

Khan y Sharif El-Gamal, un inversionista que es miembro de su

congregación.