Es

notoria la necesidad actual de los mexicanos despiertos, de elegir una opción

nueva y promisoria para ser gobernados en el 2012. Y qué bueno, porque México

requiere de personas capaces de crear para transformar la desconfianza nacional. Gente capaz de la entrega requerida para no

claudicar en la ardua misión de la exigir la renovación de los valores públicos

que han ido minando a la sociedad.

El

gobierno del cambio, se encontrará con retos y decisiones "rompe tabúes". Es

decir, propuestas que serán llevadas al consenso de la ciudadanía para

redirigir el rumbo de nuestra deteriorada cotidianidad. He aquí 8 puntos básicos que una vez electo

el presidente que encabezará la ansiada transformación, deberá echar a andar

para rescatar la confianza y el ánimo que dará impulso a la revaloración de la

soberanía, a la recuperación de la auto estima nacional:

Recortar a la mitad el

gasto corriente del erario público, incluyendo la misma disminución en los

sueldos y prestaciones de los altos funcionarios, sin lastimar a los de bajo

rango, aplicando sin reservas la política de austeridad.

Que el aparato de

procuración de justicia se deslinde del control del poder ejecutivo, que

sea autónomo.

Abolir los privilegios

tanto fiscales como de cualquier otra índole que se refieran a las

diligencias de asuntos públicos, a la vez que se promueva la amable

agilización de los mismos dentro de un contexto de igualdad civil.

Apoyo total a la

reorganización y reactivación del campo, a la producción agropecuaria para

el auto sustento. La atención prioritaria debe ser el alimentar a la

población sanamente. Si es necesario el subsidio alimentario, se debe

hacer.

La resignificación de la

educación laica y gratuita. La recuperación de la dignidad en este derecho

humano, detenida su superación por

la irresponsabilidad y la palabrería; la falta de importancia dada a la

calidad educativa, implantando formatos de estudios mediocres donde no se

ha trabajado en pos del mejor aprovechamiento estudiantil, sino enfocado a

los reflectores, ensalzando el dañino dogmatismo adquirido y provocando el

estancamiento.

Apertura al libre mercado

tanto nacional como internacional, aboliendo los monopolios. Promover las

energías sustentables y limpias para ir reemplazando las petroleras, con

incentivos para el progreso de estas empresas. Instaurar un sistema de

sanidad de ríos y de captación de aguas pluviales. Instaurar una "policía"

ecológica compuesta de científicos vigilantes que reporten el cuidado y

protección de bosques, selvas, litorales y manglares.

Proponer la legalización regulada de la marihuana,

plan piloto obligado en este rubro, por el efecto de la disminución del

crimen derivado de ese específico tráfico ilegal siendo además el país

productor por excelencia. Que al pasar el producto a la economía formal se

debe ría reiniciar la industria del cáñamo que podría ser muy prolífica y

progresista: el "algodón" que no

enferma la tierra. A la par, se

deben generar campañas publicitarias de alto impacto y constantes para

hacer conciencia ciudadana de los peligros del uso y abuso del producto,

como se hizo en otras regiones que se ha despenalizado el uso, donde luego

de la despenalización bajó notablemente el consumo local.

Impulsar plan de desarrollo

sustentable en el sector turístico elaborado por expertos, para ser

desarrollado por empresarios concientes, que hayan vencido la avaricia, la

corrupción, que vean por el bien de la colectividad y por la conservación,

lo que no se pelea con el negocio, sino que en estos tiempos lo puede

detonar sorpresivamente. La construcción inmediata de vías de comunicación

y de infraestructura. Millones de empleos que se dirigirían hacia un

"peregrinaje", estableciéndose finalmente las familias que abarcarían

otros puestos del sector conforme se va creciendo y se les va capacitando

en otros géneros de empleos. Se crearían oportunidades para pequeñas y

medianas empresas tanto de servicio como de oferta de productos.

Adhiero

como nota final que, dadas las circunstancias en las que deja al país el PRIAN

durante estos últimos fatídicos años neoliberales, se requiere de un hombre muy

valiente y bien acompañado de otros y otras con la misma valentía. Muy tenaz

para trabajar exhaustas horas y días. Con la perseverancia muy en alto y

mirando lejos hacia los efectos de un proyecto de gobierno de acuerdo a lo que

quiere ser México. Una nación libre solidaria y progresista, de poderosa

economía interna dadas las bondades de sus materias primas.

Y aunque

estos ideales no agraden a los que pretenden infligir control para seguir

quedando de dueños, que se sepa aquí y del otro lado, que en México hay grandes

valientes que no se rajarán.