Rápidamente, Alejandro Moreno, encuestador de El Financiero, midió la opinión de la gente mexicana en relación con la crisis venezolana. Preguntó: “¿Aprueba o desaprueba la manera en que la presidenta Claudia Sheinbaum está tratando el asunto de Estados Unidos y Venezuela?”

60% de la sociedad de nuestro país aprueba la posición de la presidenta Sheinbaum de condenar absolutamente la injerencia extranjera y defender en forma irrestricta el principio de la autodeterminación de los pueblos.

Lo anterior refuta la gritadera de cierta comentocracia, si no de derecha, sí muy dolida con la 4T, como el querido Ciro Gómez Leyva, quien en Excélsior abiertamente ha considerado hipócrita, gagá y caradura la actitud de México, por lo tanto la de su presidenta, frente a los hechos ocurridos en Venezuela.

No es poca cosa para la presidenta mantener elevado su apoyo popular. Otra encuesta publicada hoy martes, en El Heraldo de México, revela que el 72% de las personas están de acuerdo con el trabajo realizado por Sheinbaum, lo que coincide con el tracking diario ClaudiaMetrics, realizado por MetricsMx y difundido en SDPNoticias, que mantiene la aprobación de la mandataria en 71.7%.

Sin duda es muy positivo que la sociedad acompañe a su presidenta en momentos de gran complejidad.

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Por cierto, me he hecho varias preguntas sobre la crisis de Venezuela basado en la convicción generalizada de que lo único que no le importa a Estados Unidos es la democracia y el bienestar de la población:

(i).- ¿Qué pasaría con el sistema político de ese país si el presidente Donald Trump quedara satisfecho —lo que podría suceder muy pronto— y se enfocara en otro tema?

(ii).- ¿Es indigno o un paradigma de realpolitik que dos mujeres política e ideológicamente enfrentadas —la presidenta interina Delcy Rodríguez y la opositora María Corina Machado— estén de plano compitiendo por ganar el aprecio del presidente de Estados Unidos?

(iii).- ¿Cuál de las dos, Rodríguez o Machado, arriesga más capital moral y político?

(iv).- ¿Qué ocurrirá en Venezuela si Trump las usa a ambas y luego, en la lógica de los kleenex usados, las desecha, algo que de ninguna manera debe descartarse?

(v).- ¿Qué tendría que suceder en Venezuela para que el presidente Trump quedara satisfecho y se olvidara de esa nación?

Habrá tiempo este día para intentar responderlas.