En medio de los delirios de personajes como Donald Trump, el alcohólico secretario de “Guerra” Pete Hegseth y Marco Rubio, entre otros, la realidad es que los límites de la economía y la logística estadounidense, la realidad material, vaya, se impone sobre la fantasía.
El portaaviones USS Abraham Lincoln y sus más de 5000 efectivos han superado los 250 días en alta mar en el marco del conflicto con Irán, una de las misiones más extensas en años recientes. Durante este periodo, han surgido múltiples reportes sobre el deterioro de la moral de la tripulación, incluyendo casos de ideación suicida y al menos un intento de salto al mar por parte de un marinero en agosto pasado, quien fue rescatado tras permanecer una hora en el agua. Familiares de los tripulantes han expresado su preocupación ante las autoridades navales, señalando falta de transparencia y condiciones de vida críticas a bordo.
El presidente Donald Trump, al ser cuestionado sobre la situación, descartó categóricamente esta información y afirmó que la nave “se está moviendo” y será relevada por otro buque similar. Sin embargo, al preguntársele si el despliegue había durado demasiado, respondió: “No. Ni mucho menos”. Por su parte, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha calificado los reportes como una “caracterización errónea” y ha asegurado que se brinda todo el apoyo posible a las tripulaciones, mientras que el Comando Central de EE.UU. insiste en que los marineros “siguen siendo resilientes”.
La situación ha llevado a senadores como el demócrata Richard Blumenthal a exigir explicaciones formales al Pentágono y a solicitar una visita bipartidista al buque. Expertos como el vicealmirante retirado Robert Murrett han advertido que las misiones prolongadas sin escalas en puerto aumentan los riesgos de salud mental entre los efectivos, informándose incluso de marinos que se suicidan por las extensiones en el servicio debido a la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán.
Mientras en Israel la salud y la educación son gratis, los mercenarios de Estados Unidos no tienen ni siquiera acceso a una comida relativamente digna... prioridades.
