Este mes, como se tiene presupuestado, se pondrá en marcha la cumbre del Innovafest. Esto, desde el punto de vista sociopolítico, es una enorme vitrina que jala oportunidades y, a su vez, permite captar los talentos y las mentes brillantes de muchos mexicanos que, por sus necesidades, han encontrado una llave para mostrarle al mundo su capacidad y sus talentos. Con una plataforma así, todo esto es visto como un andamiaje de emprendimiento que, en los gobiernos de la derecha, siempre se limitó. De hecho, durante muchas décadas, México, al menos en el tema científico, no despegó en las administraciones del PRIAN. Incluso, jamás hubo ese deseo de sacar a flote la calidad de los productos que se pueden elaborar con la mano de obra mexicana. Al romper esos paradigmas a partir de la llegada de la Cuarta Transformación, la cosa cambió y, por ende, existe una sincronización con las entidades para organizar eventos como el Innovafest.
Lo que hizo el gobierno de López Obrador, pero principalmente el de Claudia Sheinbaum, fue asumir con responsabilidad. Ella, a la perfección, entendió que los grandes desafíos de un mundo globalizado hay que enfrentarlos frontalmente. Si vemos los encuentros que se ponen en marcha, lo mismo que las cumbres, nos damos una idea muy clara del compromiso de mirar hacia el futuro. El trazo, en efecto, comprende el tramo de muchas organizaciones que, de norte a sur, albergarán un calendario de encuentros como el propio Innovafest. Este mes, por ejemplo, le tocará el turno a Querétaro. Será la tercera semana cuando —desde aquel punto— se comiencen a mostrar las rutas de participación para conectar, a través de estos canales, con la ciencia, la innovación y todos los instrumentos tecnológicos que hoy abren la brecha.
Inclusive de todo esto, ya con algunos criterios, hemos formado una buena opinión, mayormente porque reina la presencia de especialistas de la innovación, así como inversionistas y líderes empresariales que, por su experiencia, tienen mucho que aportar a la causa. Recordemos que, como tal, el marco está abierto para que miles de estudiantes de nivel superior asistan y, por ende, sean partícipes de esta cultura de identidad de la Cuarta Transformación. Hemos encontrado, por lo menos en los eventos pasados, un poder de convocatoria mayúsculo que, por lo tanto, ha hecho posible que esto sea recurrente y una práctica cotidiana. Incluso, la posibilidad de que eso se expanda depende del enorme impacto. Al establecer criterios o mecanismos de ponderación, encontramos datos actualizados que nos permiten visualizar que esto, en sí, son agentes generadores del progreso y, a su vez, son un imán para robustecer las políticas públicas.
Y ahora que el gobierno —sin distinción de partidos— le apuesta a que todas las entidades tengan las mismas chances y oportunidades de adaptación a estos cambios vertiginosos de un mundo globalizado, la cosa cambia. De hecho, expertos, estudiantes, científicos y mentes brillantes que brotan hacen uso de estos espacios que han embonado porque se abren oportunidades. Sea cual sea la propuesta, deduciendo, hay que prestar mucha atención dado que nos ha llegado a posicionar como una nación de avanzada. Basta ver los avances en el rubro de la electromovilidad que, hace poco, hicimos hincapié porque son proyectos ambiciosos que suministran trabajo y, por lo tanto, una mejor calidad de vida. Estando esos ejemplos, dado el desarrollo regional que proyecta ideas, estamos muy orgullosos, básicamente al ser una oportunidad colectiva que se vuelve accesible porque esos recursos los pone el gobierno a nuestro alcance, como el mismo Innovafest.
Están los ejemplos de Morelos y Nuevo León, de los cuales hay que tomar nota y decir que, para lo que se avecina, la tecnología sigue abriéndose camino para que los emprendedores, apoyados en la innovación y la ciencia, tengan espacios suficientes para mostrar al mundo la capacidad de construir mecanismos que puedan ser útiles para la vida diaria, pero también para el trabajo y la industria.
