Hace unos días Natalia Torres, profesora de derecho constitucional de la Universidad Panamericana, hizo unos polémicos comentarios en sus redes. Según dijo, ella está a favor de que el voto universal tenga limitaciones. En concreto, que la autoridad electoral imparta “cursos básicos” sobre el funcionamiento del gobierno mexicano, e incluso, lo comparó con el procedimiento para la obtención de una licencia de conducir, como requisito para tener acceso al sufragio.
Primero hay que decir que Torres es una abogada, según se infiere por sus comentarios en el pasado relacionados con la reforma judicial, una mujer competente con sólidos conocimientos jurídicos. Lo ha demostrado en sus múltiples participaciones en televisión y redes sociales, a la vez que ha sido implacable en sus debates contra propagandistas de la autoproclamada 4T. Es un activo en la defensa argumentada de la democracia liberal mexicana.
Sin embargo, su opinión en torno al voto sí que levanta cuestionamientos. Atenta contra el principio de la democracia universal participativa. Y en segundo, implica que un mexicano, que quizás no ha recibido una educación cívica, no gozaría de los mismos derechos que otro ciudadano con mayor nivel educativo. Recuerda, sin duda, a las políticas vigentes de algunos estados sureños de Estados Unidos en relación con la comunidad negra.
Si bien, como señala Torres, se necesita, con el propósito de contar con una ciudadanía informada, un fortalecimiento de la educación electoral, la responsabilidad no puede recaer sobre el INE, ni mucho menos, sobre el gobierno. La solución descansa en una auténtica política de Estado dirigida no a “ofrecer cursos cortos” sino en el combate contra los intereses sindicales, en una mayor inversión pública y en una iniciativa que coadyuve a que todos los niños y jóvenes de México tengan acceso a una educación de calidad, con el objetivo de fortalecer sus herramientas intelectuales para un análisis crítico de la realidad política del pais.
En suma, Natalia, a pesar de haber demostrado sus talentos argumentativos en el pasado, ha errado en sus más recientes postulados. Las redes sociales se lo han hecho saber.
