Me enviaron lo siguiente que un amigo elaboró con ayuda de alguno de los sistemas de inteligencia artificial:

Las troyanas, de Eurípides es una tragedia que retrata el destino de las mujeres de Troya justo después de que la ciudad ha sido saqueada e incendiada por los griegos.

La obra no se centra en las batallas, sino en el dolor de las sobrevivientes mientras esperan a ser sorteadas como esclavas entre los vencedores griegos.

La reina caída, Hécuba, lidera el lamento colectivo. Se produce un enfrentamiento retórico entre ella, quien exige justicia, y Helena, que intenta seducir y convencer a Menelao para salvar su vida.

En Las troyanas, Menelao llega a la ciudad vencida no para pelear, sino para decidir quién vive y quién muere. Menelao (¿Trump?) tiene el poder absoluto sobre el futuro de las mujeres.

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La obra concluye con el incendio total de Troya y las mujeres siendo arrastradas hacia los barcos, marcando el fin de una civilización.

Si usamos la estructura de Las troyanas de Eurípides para analizar la dinámica actual (enero de 2026) entre Delcy Rodríguez, María Corina Machado y Donald Trump, surgen paralelismos interesantes. He aquí una comparación estructurada:

I. La disputa por la legitimidad.

En Las troyanas, el debate entre Helena y Hécuba ante Menelao es por quién de ellas tiene la razón moral y quién debe sobrevivir. En la realidad política actual se observa un enfrentamiento público similar. María Corina Machado (Premio Nobel de la Paz 2025) apela a la legitimidad democrática y los valores morales. Por su parte, Delcy Rodríguez (presidenta encargada tras la captura de Maduro) apela al pragmatismo, la estabilidad y la operatividad del Estado.

La protección: Ambas buscan el reconocimiento de Trump (Menelao), pero desde ángulos distintos: una como la aliada ideológica y ética (Machado), y la otra como la interlocutora necesaria para la estabilidad y el flujo de petróleo (Rodríguez). Trump en Venezuela, como Menelao en Troya, es el que decide a quién otorga el reconocimiento, a quién le quita las sanciones o a quién legítima como interlocutora. Trump / Menelao no es un espectador; es el dueño de la flota que decidirá el rumbo del país.

Los Roles Trágicos: (i) Helena / Delcy Rodríguez utiliza su posición actual de poder y su capacidad de negociación para asegurar su supervivencia política y la del sistema que representa, presentándose como una figura estupenda y colaboradora ante Trump. (ii) Hécuba / María Corina Machado representa la voz de las víctimas y la demanda de justicia: acusa a la otra de ser parte de una estructura criminal y busca que el juez Trump / Menelao no se deje seducir por el pragmatismo de la contraparte. (iii) Menelao (Donald Trump) es el árbitro con el poder absoluto de decidir quién se queda y quién se va. Su criterio no parece ser la justicia poética, sino el interés estratégico (realpolitik) y la conveniencia personal.

II. ¿Esto es tan vulgar como una disputa por ser la esclava favorita?

Aquí es donde la interpretación de esclava favorita cobra un matiz moderno: No es afecto, es supervivencia. Al igual que en la obra, no se trata de querer al protector, sino de entender que en un mundo donde el poder se ha centralizado en una figura externa (EEUU / Trump), la cercanía a esa figura es la única garantía de relevancia o seguridad.

El gesto simbólico. El hecho de que Machado le haya entregado su medalla del Nobel a Trump puede interpretarse como un sacrificio ritual para ganar su favor, mientras que las llamadas de Trump a Rodríguez calificándola de fantástica son el reconocimiento del poder de facto.

Diferencias Clave. A diferencia de las troyanas, que eran víctimas sin capacidad de acción, Rodríguez y Machado son protagonistas políticas con cierto poder: (i) El petróleo. Si Troya quedó en cenizas, Venezuela tiene un recurso que le da a Delcy Rodríguez una carta de negociación que las mujeres de Eurípides no tenían. (ii) El Nobel. Machado posee una legitimidad, la del Nobel de la Paz, que intenta usar como escudo y lanza.

III. Nota de análisis

Mientras que en Eurípides el destino es ineludible y trágico, en la política actual él y ellas intentan reescribir el guion constantemente. La “protección” de Trump es vista por ambas no como un fin, sino como un medio para prevalecer en el tablero interno venezolano.

IV. ¿La comparación no sería más con bien con la telenovela Dos mujeres, un camino y no con uno de los grandes dramas de la literatura universal?

Quizá sea demasiado comparar a Delcy Rodríguez, María Corina Machado y Donald Trump con personajes de Eurípides. Entonces, mejor darles nivel de protagonistas de una famosa telenovela de los años noventa del siglo pasado, Dos mujeres, un camino: Delcy Rodríguez sería Laura León, una mujer fuerte y apasionada; María Corina Machado sería Bibi Gaytán, la esposa posesiva, celosa y manipuladora; Donald Trump sería Erik Estrada, chofer honesto y carismático como el presidente de Estados Unidos —bueno, que quede claro: de lo que se trata es de reducir al ridículo todo este asunto—.

Tal como están las cosas, tiene razón la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien sí es una política seria, prudente y capaz de defender principios sin romper con el poderoso, pero tampoco sin doblarse. Es lo único correcto, simple y sencillamente, responder “sin comentarios” cuando le preguntan por el episodio más cursi de todo el caos: la entrega, por parte de María Corina Machado, de su medalla del Nobel a Donald Trump. Si el estadounidense la conserva, su familia podrá venderla en el mercado numismático, en unos años, como objeto más que curioso, en varios cientos de miles de dólares. Menos ganancia que el petróleo venezolano, pero todo suma cuando se trata de incrementar el patrimonio.