Se siguen escuchando con insistencia los argumentos apurados y poco expansivos para la opinión pública, de parte de dirigentes sectoriales, opinadores y periodistas profesionales, en el sentido de que en México “no hay oposición”.
A lo que, tajantemente hay que responderles que no. ¡Que sí la hay!… solo que con sus particularidades propias de la época como de la coyuntura político-social que vivimos.
Así entonces, no espere el crítico-opinador reeditar sus columnas de los años ochenta, donde daba cuenta de un Maquío Clouthier invitando a la desobediencia civil y haciendo la “V” de la victoria, mientras se tapa la boca con una etiqueta y sostiene un cartelón donde exalta el repudio a los noticieros de Televisa “por no decir la verdad”, frente al Ángel de la Independencia.
No pretenda el incómodo periodista, reproducir en los mismos términos las crónicas de aquel aguerrido alto mando de Coca-Cola para Latinoamérica, distribuyendo y colocando pegotes y fistoles donde exhortaba “con autoridad” a la población del bajío guanajuatense a “no sintonizar más el noticiero 24 Horas de Televisa, ni a seguir a Jacobo Zabludowski, su director general, por su “abyección al régimen”.
No se esperen de los opositores de hoy, conductas de puntual convocatoria y disciplinada respuesta, como las que encabezó y dirigió en su tiempo a la soterrada pero efectiva izquierda mexicana de los ochentas, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, cuando decidió junto a Porfirio Muñoz Ledo y la doctora Ifigenia Martínez, revelar la “bomba política” que habían estado preparando durante décadas de manera secreta y hasta clandestina. Sus cálculos habían llegado a determinar que podrían, la simple y estoica presencia del hijo del general, junto a la magnánima y locuaz personalidad de Porfirio Muñoz Ledo, ambos, agarraditos de la mano, ser vitoreados y seguidos por multitudes al salir del PRI con la renuncia en la mano.
Pero tales cálculos no alcanzaron para romperle la espina dorsal al sistema de planeación centralmente planificado desde Plutarco Elías Calles, cuya línea de transmisión de la autoridad fue el partido hegemónico y sus ramificaciones, las sólidas instituciones de salud y seguridad social, creadas desde entonces.
Los críticos de hoy esperan que haya otro “reformazo” como el impulsado por el incendiario López Obrador en 2006, que no tuvo consecuencia jurídica alguna para los responsables.
Ciertamente entonces, cuando se verificaron esos actos de resistencia cívica opositora había coraje social, ánimo de cambio, hartazgo en pocas palabras, tal y como lo puede haber hoy, indiscutiblemente.
Pero lo que también había, le duela a quien le duela, por la presión internacional, por la carcoma de culpa histórica de un sistema político envejecido, por el talento, la madurez y/o la eficiencia de la alta burocracia de entonces, o vaya usted a saber; por “lo que guste y mande”, pero también un notable respeto a la disidencia social y a las minorías electorales.
A lo que habría que sumarle, que el gobierno mexicano contaba con un eficiente sistema de información política que se anticipaba y articulaba estrategias para proteger la integridad de manifestantes y disidentes.
Lo del 68 había dejado acalambrado al propio sistema y es que, “el que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla”.
Pero hoy día, ser opositor, implica un franco de riesgo de ser afectado en la integridad, el patrimonio, la libertad, la fama pública y hasta la vida.
Ahí están los casos más emblemáticos de la hoy diputada local, ex dirigente del PRI estatal en Sinaloa y exdiputada federal, Paola Gárate, quien fue cobardemente privada de su libertad y amenazada de muerte durante la jornada electoral de julio del 2021, en el que resultó electo, gracias a las “bondades de la democracia y la no intervención de fuerzas oscuras durante la jornada” el hoy perseguido por la justicia estadounidense, Rubén Rocha Moya.
Con Paola Gárate se han ensañado en los últimos días esas misteriosas fuerzas oscuras, pues mientras más subía el tono de las denuncias de un Congreso de mayoría morenista aplastante, que no le permitía ni el uso de la palabra siendo legisladora, las acciones para intimidarla de forma terrorista, se incrementaron, enviándole incluso una corona de muertos a su domicilio.
Ahí está el caso del actual dirigente nacional del PRI, el valiente senador chiapaneco, Alejandro Alito Moreno Cárdenas, quien ha resentido con enorme valentía, el embate de las acciones desde el gobierno para intimidarlo o presionarlo a que asuma una actitud resignada y callada, no obstante, el notable proceso de descomposición político y económico, al que -según Alito Moreno y el resto de la oposición- nos conduce el gobierno de Morena.
A Moreno Cárdenas desde una comisión auxiliar del INE, le fue dictada una sanción prohibitiva de llamar al partido en el poder y al gobierno en general, narcopartidos, narcopolíticos (a sus protagonistas) y de tener vínculos al gobierno con el narcotráfico organizado en términos generales.
Al propio tiempo, ha sido Alito sujeto a una cruel persecución política de manera indirecta, pues a sus principales excolaboradores en el Gobierno de Campeche, cuando fue gobernador, los han detenido “para fines de investigación”, por supuestos delitos de tipo patrimonial; ayer tocó el turno a su jefe de comunicación social durante su gobierno.
Y ¿qué decir de la pretensión punitiva contra la gobernadora de Chihuahua, la panista Maru Campos, a quien pretenden desde el gobierno de la 4T, fincarle responsabilidad y enderezarle un juicio político que la lleve a la destitución del cargo, debido a que descubrió y destruyó el más grande laboratorio para la producción de fentanilo, mientras que a un perseguido por la justicia por delitos de narcoterrorismo y otros igual de graves, como lo es el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya lo esconden y niegan su entrega a Estados Unidos?
O, ¿cómo entender el encarcelamiento de un político en notorio estado de senectud, como es el caso de Ernesto Ruffo Apel, con 75 años de edad y una evidente ausencia de culpabilidad en el señalamiento que le reprocha el gobierno mexicano, de ser “uno de los principales traficantes del huachicol fiscal” (fraude fiscal mediante el que se declara ante la autoridad fiscal producto distinto importado o en menores cantidades importadas).
Definitivamente, la oposición en México sí existe, pero está francamente diezmada por un gobierno intolerante y que resultó -para ser de izquierda anárquica- como se denomina, un genuino brazo ejecutor del nazi-fascismo.
Y al final, la poca fuerza resultante opositora que queda, hace lo que puede….
Hay un cuadro muy valiente, con juventud todavía, mucha preparación y, por lo visto en las últimas fechas, también con genuinas y abundantes ganas de ser gobernador de su estado, el de Sinaloa. Lo escribiré de una vez, me refiero a Mario Zamaora Gastélum, diputado federal priísta, exsenador de la República, excoordinador general de delegaciones de la Secretaría de Desarrollo Social y exdirector general de Financiera Rural, sin contar el cargo más honroso de su vida, el de ser el abanderado del PRI, su partido, a la gubernatura de Sinaloa, para el período 2021-2027, actualmente en curso y que “perdió” en un proceso abundantemente señalado de ilegal, a manos de Rubén Rocha Moya y la gran maquinaria de intimidación armada atribuida al crimen organizado.
Mario es un hombre obstinado, cuando la razón le asiste, pero que además de defender con pasión y hasta cierta erudición sus razonamientos, tiene una gran virtud: sabe escuchar y reconocer cuando se equivoca.
Hoy, que pudiera pensarse y con justicia razonarse, que la candidatura al gobierno de Sinaloa por el PRI -y quizá la gubernatura misma- le tocan, por un derecho arrebatado inmisericordemente en aquella jornada de 2021, Mario Zamora Gastélum asume con humildad que está dispuesto a competir con quien se sienta con derechos al interior de su partido y hasta de una coalición opositora, para ser el abanderado opositor único hacia la gubernatura el 2027.
De hecho, al interior del PRI, las señales son más o menos claras: la senadora Paloma Sánchez, originaria del puerto de Mazatlán y vocera eficaz del Comité ejecutivo Nacional del PRI que dirige el senador Alejandro Moreno, era su más cercana competidora, pero en las últimas semanas ha cobrado mayor fuerza el discurso y las acciones del diputado Mario Zamora, que lo hacen puntero al interior de su partido en este momento. Paloma podría intentar recuperar para el tricolor el puerto de Mazatlán, donde tiene una significativa presencia por ser de ahí originaria.
Otra gran competidora y aspirante al cargo, lo es, sin duda, la diputada local Paola Gárate, sin embargo, no ha alcanzado los niveles de aceptación de Zamora Gastélum quien, además de ser un político que reacciona con señalamientos y reproches de alcance nacional e internacional al régimen de la 4T, es capaz de desarrollar simultáneamente, una agenda de grandes pendientes en materia económica y financiera para Sinaloa, tocando puertas incluso de organismos financieros internacionales y de grandes centros de investigación y universidades de los Estados Unidos, Canadá y el mundo.
Zamora Gastélum no se sienta “a rumiar su derrota”. Chueco o derecho; le “robaron o no” en el 2021, ya está listo para afrontar el reto que implicará ser oposición en el 2027, detengan o extraigan a Estados Unidos a Rubén Rocha … o no.
Es un político con visión positiva; de aquello del 2021, ya le dio la vuelta a la página.
Pero está en todos los medios para denunciar las inmisericordes políticas y los errores del gobierno de la 4T, en lo federal y en lo local.
En estos días mientras visitaba las instalaciones del World Bank (Banco Mundial) en Nueva York, muy entusiasmado informó en sus redes que salía contento e ilusionado del organismo, porque habría logrado establecer la posibilidad, en caso de ganar la gubernatura de Sinaloa, de establecer con recursos del propio Banco Mundial como de otras partes del mundo, una Financiera Rural para el estado de Sinaloa, donde agricultores, pescadores, acuicultores, ganaderos, empresarios, comerciantes medianos y pequeños, entre otros, para que se pueda disponer de una línea financiera a bajo costo para reactivar la economía local de su estado.
Argumenta con elocuencia el diputado Zamora, que Sinaloa necesita soluciones y él las está buscando desde ahorita, pues la gente de su estado no puede esperar y en todo caso, las soluciones no llegan solas. Hay que salirlas a buscar a donde estén.
Y desde allá se pronunció, porque está al pendiente de l que sucede en su territorio, por una determinación administrativa fulminante del Gobierno del Estado de Sinaloa, de asfixiar financieramente los pocos espacios culturales con que cuenta el norte de Sinaloa, concretamente la ciudad de Los Mochis: estos son el Teatro Ingenio de Los Mochis, el Museo Interactivo Infantil “El Trapiche” y el Centro de Innovación y Educación del municipio de Ahome (ciudad de Los Mochis), de donde es originario el diputado Mario Zamora. Lo anterior como parte de una venganza política de parte del gobernador Rocha Moya desde su escondite, haciendo daño aun en los últimos pataleos de influencia y alcance político que le quedan, contra la administración del gobernador Mario López Valdez, que llegó por la coalición PAN-PRD-PT.
Y dadas las recientes encuestas, donde Sinaloa se perfila como una de las cinco o seis entidades que volverán al control de la oposición en 2027, aquí tenemos quizá, al más serio aspirante -no solo a ser el abanderado del PRI- sino a encabezar una muy fuerte candidatura opositora por una coalición de fuerzas múltiples de la oposición en aquella noroccidental entidad.
Hace dos días, la dirigente estatal del PAN, Roxanna Rubio, abrió la posibilidad de que el PAN en Sinaloa, participe en una alianza sólida con todas las fuerzas que integran la oposición en el espectro político con registro local. PRI, PAN, PAS, las más significativas.
Así que, hoy más que nunca, en Sinaloa y en muchos estados del país….Sí hay oposición y está fuerte. Y quienes así lo crean tienen que apoyarla.
Hay que creer en nuestras instituciones y procesos democráticos institucionales.
La labor de la prensa escrita y electrónica tendrá que ser una donde las palabras y las frases describan narrativas de manera nítida, clara y en apego a la verdad… sin eufemismos, tan propios de México y su cultura de vericuetos y formulismos.
Toda información, como una forma de rebelarse a la pretensora censora del gobierno mexicano, en adelante habrá de ser no solo construida con palabras y frases “que denoten”… sino que también” signifiquen” claramente.
Al igual que cada discurso de la oposición y sus candidatos.
Solo así se podrá empezar a construir el triunfo desde ahorita.
Pero… sí hay oposición. Para muestra, un botón.
@Pequenialdo; @CalderonHallal1


