Directorio del diario Reforma:

1.- Macho, Alejandro Junco de la Vega, presidente.

2.- Macho, Rodolfo Junco de la Vega, vicepresidente.

3.- Macho, Alejandro Junco Elizondo, director general.

4.- Macho, Ricardo Junco Garza, director general comercial.

Las columnas más leídas de hoy

5.- Macho, Roberto Zamarripa, director editorial general.

6.- Macho, Alex Castillo, director editorial.

7.- Macho, Gerardo Lara, director comercial.

8.- Macho, Maxwell González, director de operaciones.

9.- Macho, Edgar Espinosa, director de tecnología.

10.- Macho, Juan Carlos Pulido, director de experiencias de marca.

11.- Macho, Jorge A. Jiménez, director digital.

12.- Macho, Roberto Castañeda, director de información.

13.- Mujer (una entre 18 machitos), Mayela Córdoba, directora editorial de negocios.

14.- Macho, Paolo Regalado, subdirector de circulación.

15.- Macho, Jorge Obregón, director de producción.

16.- Mujer (la segunda entre 18 machitos), Elvira Carrasco, subdirectora de la agencia de Reforma.

17.- Macho, Francisco Ortiz, subdirector de información.

18.- Macho, Omar Olvera, subdirector gráfico.

El organigrama de Reforma es revelador: de 18 puestos directivos, solo dos son ocupados por mujeres, y ninguna en la cúpula de mando (relegadas a las posiciones 13 y 16). Es machismo vulgar que un medio con tan escasa representación femenina en su estructura de mando difunda, cada 8 de marzo, grandes reportajes, algunos muy cursis, dedicados a la mujer.

La incongruencia alcanza niveles altísimos por sus articulistas, quienes lanzaron críticas feroces, e incluso insultantes, contra la presidenta Claudia Sheinbaum por su discurso en el Campo Marte el Día Internacional de la Mujer. No comprendieron el simbolismo, para mí evidente: la primera comandanta suprema de las fuerzas armadas en la historia de México reafirmando su autoridad ante instituciones históricamente masculinizadas.

La narrativa de la derecha de Reforma fue uniforme en su miopía…, o perversidad: El caricaturista Calderón recurrió a la misoginia al dibujar a la presidenta disminuida frente a los secretarios de Marina y Defensa. Sergio Sarmiento ironizó sobre el feminismo basándose en dichos de Rosario Robles, quien fue encarcelada por corrupción. Denise Dresser calificó la escena de desconcertante. Lo que no desconcierta, por esperado, es que ella y ellos cuestionen la presencia de militares en un acto de la presidenta que, la verdad sea dicha, sirvió para reafirmar la subordinación del poder militar al civil, hoy encabezado por una mujer.

El contraste: Un gobierno con rostro y carácter de mujer

Frente al machismo de Reforma, la 4T exhibe una realidad distinta. México tiene hoy un gobierno con mujeres en carteras estratégicas: Rosa Icela Rodríguez (Gobernación), Ariadna Montiel (Bienestar), Alicia Bárcena (Medio Ambiente), Luz Elena González (Energía), Raquel Buenrostro (Anticorrupción), Edna Vega (Desarrollo Agrario), Claudia Curiel (Cultura), Josefina Rodríguez (Turismo), Rosaura Ruiz (Ciencia), Citlalli Hernández (Mujeres), Esthela Damián (Consejería jurídica).

Además, cinco de nueve integrantes de la SCJN son mujeres (Loretta Ortiz, Lenia Batres, Yasmín Esquivel, María Estela Ríos y Sara Irene Herrerías). La fiscal general, Ernestina Godoy, también es mujer. En un puesto de la mayor relevancia para la economía, el Banco de México, la titular es Victoria Rodríguez. Para completar el relato, quienes gobiernan las entidades federativas más grandes son mujeres: Clara Brugada (CDMX), Delfina Gómez (Estado de México) y Rocío Nahle (Veracruz).

Mensajes de Estado y geopolítica

El acto en el Campo Marte no solo fue una lección de poder interno frente al general Ricardo Trevilla y el almirante Raymundo Morales —quienes aceptan con disciplina el mando de una mujer de formas suaves y convicciones enérgicas—, sino también un mensaje hacia el exterior. Así es como yo lo veo.

Ante las amenazas de Donald Trump, rodeado de líderes de la derecha latinoamericana, la presidenta Sheinbaum envió una señal clara. Sin caer en provocaciones ni en retórica agresiva, recordó que con las fuerzas armadas mexicanas se ha combatido al crimen organizado sin excesos bélicos, como se demostró en el operativo contra Nemesio el Mencho Oseguera.

Es, además, un recordatorio a EEUU: las armas las venden empresas estadounidenses, los clientes son estadounidenses y el lavado de dinero ocurre en sus instituciones financieras. El mensaje del 8 de marzo fue doble —así lo interpreto—: (i) Una mujer hoy manda sobre el ejército y la marina armada. (ii) El camino es la pacificación, lejos de la guerra perdida de Felipe Calderón y su secretario de Seguridad hoy encarcelado en EEUU, Genaro García Luna.

Mientras los líderes de derecha como Milei, Bukele o Noboa se alinean en el Escudo de las Américas, Sheinbaum marca distancia y busca alianzas estratégicas con figuras como Lula da Silva. La relevancia económica de México y Brasil supera con creces la de la totalidad de los países convocados por Trump.

Comercio internacional: todos los amigos de Trump juntos representan apenas el 16% del intercambio comercial que EEUU mantiene con nuestro país.

Terrible incapacidad de Reforma para reconocer que la primera presidenta de México es un símbolo feminista. Lo entiendo dada su estructura periodística, misógina. Ese diario critica lo que es incapaz de ejercer. ¿No les da vergüenza publicar ahí a Sarmiento, Dresser y Calderón?

La imagen de Claudia Sheinbaum como comandanta suprema en el Campo Marte no solo genera críticas en el diario Reforma; en realidad, los asusta. Una mujer que subordina a las fuerzas armadas y marca distancia frente a EEUU provoca reacciones viscerales en la Biblia del machismo. Es temor que se traduce en hostigamiento. Sarmiento, Dresser y Calderón agreden a la presidenta para calmar su propia ansiedad ante un cambio de paradigma que su estructura patriarcal no logra asimilar.