La indiferencia y la abstinencia por cobrar partido ante la tragedia que vive Palestina es una deuda que más tarde que temprano la historia nos recriminará en lo colectivo como en lo individual. No podemos ni debemos hacer caso omiso ante el exterminio que viven nuestras y nuestros hermanos palestinos a manos del sionista asesino de Netanyahu.

Y comprendo, mas no justifico en lo absoluto el por qué de muchos gobiernos nacionales (incluyendo el nuestro) que les cuesta emprender sanciones y/o romper relaciones con el gobierno de Israel. Sin embargo, lo que no se ha entendido o se quiere tergiversar de forma deliberada es que estar en contra del genocidio no te vuelve en automático un antisemita, como se pretende manejar por los aparatos de propaganda del sionismo internacional.

Es decir, existe el intento de instaurar una narrativa por diversos voceros oficiales y medios convencionales y no convencionales afines al régimen de Benjamín Netanyahu y, por ende, al sionismo internacional, por querer señalar que aquellos y aquellas que hemos alzado la voz para recriminar en diferentes espacios la guerra de ocupación que sufre Palestina seamos tildados de antisemitas; nada más alejado de la realidad, puesto que una cosa es estar en contra del sionismo y otra ser antisemita. Las y los judíos que no son sionistas tienen todo mi respeto y admiración; quienes piensan y actúan bajo esa lógica, no, porque más allá de los dogmas que profesen, ninguno puede estar por encima de los derechos humanos y el respeto al derecho internacional.

La neutralidad fortalece al sionismo; debemos ser contundentes como individuos y como nación. No hagamos caso omiso ante la barbarie que viven todos los días palestinas y palestinos inocentes de todas las edades a manos del ejército israelí y de sus colonos, donde cada hora que pasa, parece que se superan en el nivel de atrocidad en el que se conducen. No puede ser que el criminal de guerra de Benjamín siga libre y auspiciado por los yanquis y la OTAN ante todos los horrores documentados en la franja de Gaza y Cisjordania.

Esta reflexión es un llamado a la acción, desde la trinchera que se pueda, para continuar impulsando el alto al fuego en Palestina, así como la restitución del daño sufrido (aunque no hay dinero suficiente en el planeta para poder pagar por una vida), la expulsión de Israel de la ONU y el reconocimiento total de Palestina como una nación libre y soberana, aunado al encarcelamiento de Netanyahu y sus colaboradores. Ese tipo de mandatarios y sus secuaces deben estar recluidos en una cárcel o en un manicomio lo más pronto posible junto con los terroristas de Hamás.

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Concluyo mi texto con un verso de una canción del grupo español Ska-P que dice así:

“No diferencio a las personas por su raza, su cultura

O su mierda de religión.

Solo condeno el sufrimiento, la injusticia.

Y el abuso de poder

Palestina es sometida a la más terca de las guerras.

La opulencia de Israel”.

Libertad para Palestina

¡Nos leemos pronto!