En el contexto del último informe de la presidenta Claudia Sheinbaum, recupero en este espacio la frase acuñada por el analista Carlos Bravo Regidor en el programa Es la hora de Opinar, relacionada con el poder de la voz de la jefa del Estado mexicano. En opinión del politólogo, se ha perdido la “majestad” del mensaje de la presidenta, principalmente derivado de su continua y reiterada presencia en la opinión pública y las mañaneras.

Con el término majestad, Bravo se refiere a aquel poder blando ejercido desde antaño por los sucesivos presidentes hasta el ascenso de AMLO en 2018. En otros tiempos, se esperaba con entusiasmo, y con algo de emoción, escuchar al mandatario mexicno, fuese por motivo de su informe de gobierno o porque tuviese que dirigirse a la nación como consecuencia de un suceso destacado.

Todo ha cambiado. AMLO en su momento, y ahora Sheinbaum, está todos los días expuesta a responder cuestionamientos. La presidenta, en ocasiones incómoda, se ve obligada a contestar con malabares, giros y demás actos circenses para sacudirse un tema que no desee o pueda abordar. Recurre a salidas fáciles como “que lo aclare la fiscalía” o “la soberanía” o “estamos con el pueblo” en un fracasado intento de salirse por la tangente discursiva.

La opinión pública contesta, refuta y critica diez minutos más tarde cualquier aseveración u opinión emitida por la presidenta, lo que provoca irremediablemente que su propio mensaje pierda credibilidad, que sea en ocasiones ridiculizado y a veces, claramente desmentido. Incluso, algunos simpatizantes del obradorismo han confesado su propio aburrimiento ante la repetida propaganda oficial transmitida una y otra vez, sea en las mañaneras o en los informes de gobierno.

En suma, las mañaneras, a pesar de ser un instrumento de una supuesta “comunicación” con el pueblo, han resultado perjudiciales para el poder del mensaje de una jefa del Estado mexicano cuya voz ha perdido la majestad -como señala Carlos Bravo- para convertirse en una serie de frases controvertibles cada día más expuestas al escrutinio de la verdad.