El texto de Raymundo Riva Palacio publicado este viernes en El Financiero, titulado “Momento de definiciones”, plantea una contradicción éticamente reprochable: exige unidad nacional mientras describe un escenario de colapso institucional e imparable guerra de guerrillas.

La unidad que se alimenta del terror no busca la cohesión social propia de un Estado democrático, sino sembrar las semillas de una respuesta de pánico generalizado que, a la larga, abra la puerta al autoritarismo y, por supuesto, a la derrota de la 4T por una vía distinta a las urnas —un escenario que, según todas las encuestas, resulta prácticamente imposible por ahora—.

Si la oposición no puede vencer a Morena en procesos electorales ordinarios, ¿cómo podría lograrlo? Lógicamente, mediante acciones de desestabilización que suelen gestarse en la prensa para después trasladarse a grupos activistas de extrema derecha, tanto nacionales como extranjeros.

La columna afirma que el Cártel Jalisco Nueva Generación está atacando al Ejército mexicano en 20 entidades federativas mediante mercenarios veteranos de la guerra en Ucrania, expertos en tácticas de combate militar. Riva Palacio incluso habla de una cacería de soldados en la que habrían caído 100 elementos —cifra que no ha sido reportada ni confirmada por fuentes oficiales o, al menos, periodísticamente confiables—.

El periodista de El Financiero parte de escalar artificialmente la percepción de fuerza del crimen organizado: deja de presentarlo como un grupo mafioso —poderoso, pero muy inferior a las fuerzas armadas nacionales— para convertirlo en una potencia guerrillera capaz de desestabilizar al Estado. Una distorsión de tan brutal magnitud es inaceptable y debe denunciarse para detener, de una vez por todas, la siembra del miedo en el país.

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Considero absolutamente inmoral usar la unidad nacional como pretexto para el derrotismo o la exigencia de medidas de excepción que pueden vulnerar derechos humanos y, por lo tanto, al gobierno mexicano de izquierda democráticamente electo en las urnas.

Vuelvo a la caza de soldados por mercenarios de la guerra en Ucrania. Indigna que alguien se atreva a hablar de hasta 100 ejecuciones de militares del Ejército mexicano en cinco días, además sin sustento en fuentes creíbles. Esto lleva la intención de generar un estado de psicosis colectiva. La unidad nacional basada en desinformación o amarillismo es no solo frágil, sino muy peligrosa.

El impacto en el Mundial de la FIFA 2026

México se encuentra en la vitrina universal. El Mundial de futbol no es solo un evento deportivo, sino una prueba de estabilidad, infraestructura y seguridad; un examen que, desde luego, el país superará. Así quedó demostrado recientemente en el encuentro entre las selecciones de México e Islandia en Querétaro, donde miles de personas rindieron un emotivo homenaje al Ejército mexicano.

Inaceptable la narrativa de Riva Palacio, que describe al país como un campo de batalla bajo una “guerra irregular” (palabras absurdas del columnista de El Financiero). Mencionar una guerra irregular con 110 municipios bajo fuego simultáneo, representa un golpe directo a la confianza internacional. Este tipo de discurso pretende incentivar que la prensa extranjera replique información tan falsa como sensacionalista, para provocar alertas de viaje que vacíen estadios y hoteles, e incluso induciendo a que algunas selecciones duden sobre la seguridad de viajar a México.

Que un columnista famoso, quien presume de tener vínculos con agencias de inteligencia estadounidenses, sugiera que el Estado mexicano ha perdido la soberanía frente a milicias transnacionales, proyecta la imagen de un país incapaz de garantizar la seguridad de miles de visitantes. Esta narrativa no solo es alarmista, sino que atenta contra la reputación de México en un momento clave de su proyección internacional.

Para un país que se prepara para recibir al mundo en 2026, el activo más valioso es la paz. Y México claramente está en paz. Alimentar la mentira de que la nación es el escenario de una guerra irregular terrible, con mercenarios extranjeros entre los enemigos, sabotea la proyección internacional que el Mundial representa.

La verdad y nada más que la verdad

México está en paz y cuenta con recursos de sobra para garantizar la tranquilidad durante la justa mundialista. Así lo ha reconocido la FIFA en diversas ocasiones; la más reciente, durante una llamada telefónica entre el dirigente del futbol internacional, Gianni Infantino, y la presidenta Claudia Sheinbaum. Esta es la realidad que debemos subrayar frente a columnas sensacionalistas que solo benefician a quienes pretenden desestabilizar el clima social previo al evento.

México requiere una unidad basada en la confianza institucional, no en el miedo a un supuesto enemigo invencible como falsamente presenta Riva Palacio al CJNG. Para que la unidad nacional sea eficaz y sincera, debe articularse necesariamente en torno a la presidenta de México. Resulta revelador que el llamado de Riva Palacio ignore deliberadamente a la titular del poder ejecutivo; dicha omisión convierte su hipócrita preocupación por la paz en lo que realmente es: un acto de división.

Por fortuna, la presidenta Sheinbaum ha consolidado una unidad verdadera, la única indispensable para gobernar en paz y democracia: el respaldo mayoritario del pueblo. Ayer mismo, SDPNoticias publicó una encuesta de MetricsMx con resultados contundentes: el 73.5% aprueba la gestión de Sheinbaum y el 80.7% respalda el operativo contra Nemesio el Mencho Oseguera.

Tales cifras no solo reflejan la verdad, sino que garantizan que el Estado mantiene el control democrático sobre una problemática de inseguridad que escaló brutalmente tras el fraude electoral de 2006. Fue entonces cuando Felipe Calderón lanzó su absurda guerra contra el narco para buscar la legitimidad que las urnas le negaron, incurriendo en una traición a la patria al entregar el control operativo a Genaro García Luna, quien hoy sabemos trabajaba para uno de los cárteles.