Hay que poner los puntos sobre las íes.

A raíz de que la presidenta Sheinbaum propuso la reforma electoral se alborotó el gallinero. Tanto los voceros de la derecha, comentaristas a sueldo y personajes innombrables, incluso traidores y convenencieros que supuestamente son aliados de Morena, se dan vuelo regando como pólvora mentiras o verdades a medias para confundir a un pueblo que está hasta la madre justo de eso: del engaño.

Dicen los que no saben pero quieren confundir, que de no aprobarse la reforma electoral esto sería un rotundo fracaso para ella, para la presidenta, quien, por cierto, goza de una aprobación altísima entre la población.

Los mexicanos hemos aprendido a elegir

Claudia Sheinbaum, primera mujer que llega a la presidencia en nuestro país, ha tenido niveles de aceptación precisamente porque ha sido congruente y ha ido cumpliendo lo prometido en campaña, siguiendo los ideales de la 4T: no mentir, no robar y no traicionar.

Cuando recorrió el país para buscar el voto de los mexicanos, Claudia Sheinbaum se comprometió a presentar una reforma para hacer la democracia mexicana más eficiente y reducir sus costos. Y así lo hizo. Su deber con quienes la eligieron quedó plenamente cumplido, independientemente del desenlace final en el Congreso de la Unión.

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Los mexicanos, pues, no pueden ver cómo fracaso que la reforma electoral, por alguna causa, no se apruebe. La culpa no sería de la mandataria, por lo tanto, la no aprobación de una iniciativa legislativa no implica el colapso de una administración, que por cierto, aunque hagan muecas muchos, va muy bien.

Los que tienen problemas, y muy serios, son esos supuestos aliados, políticos pequeños, muy menores, que en su momento vieron la oportunidad de tener presencia al lado de los guindas porque solitos, no son nada.

Y tan grandes son sus problemas, que el PT y el Partido Verde, que hoy se ponen muy dignos y hasta condiciones quieren poner para votar a favor de la reforma, no saben que al no hacerlo, ellos solitos se dan un balazo en el pie.

¿Cuántos votos obtendrían para ganar una gubernatura en el 2027? En una de esas tendrían la misma suerte que el PRD y acabarían perdiendo el registro.

Seguro lamentarán, si su soberbia les permite, quedar exhibidos como los traidores al pueblo, y andarán de “nachas prontas” buscando unirse al PRI o al PAN, quienes por cierto, dijeron que van solos en las elecciones del año próximo. Otros que solitos se autoaniquilan.

Todos ellos son escoria, una verdadera runfla de traidores.

Ya ven a Alito Moreno buscando alianzas con el PAN y MC, alianzas que, por cierto, se rompieron después de la tunda que recibieron en las urnas en el 2024. Y ahora suplica por unión para vencer a Morena. Para eso me gustaba.

No sabemos aún qué pasará con esa reforma, pero algo es muy claro: es una reforma necesaria, incluso urgente. La transformación de México no puede detenerse por capricho de nadie.