Andrés Manuel López Obrador, el personaje público con más influencia y popularidad en México (quizás desde el general Lázaro Cárdenas), hoy se encuentra inmerso en un furioso ataque por un gobierno de la otrora potencia hegemónica en el planeta, dirigida esta bestia herida por un ser humano ignorante y salvaje, cuya única ideología la encarna el dinero, no importa su origen. Por ejemplo, podemos mencionar el indulto otorgado por Trump al expresidente de Honduras, ya una pseudocolonia yanqui, a su expresidente de ultraderecha, acusado, procesado y sentenciado por narcotráfico en EU, el cuál pacta con criminales como lo que es: el cártel de las drogas ilícitas más grande y violento del mundo.

Y menciono yo que el vecino del norte es una bestia herida, por sus dos recientes derrotas históricas, una militar con Irán y otra más, comercial, con China, con lo cuál tendrá a América Latina como objetivo de su desquite, mediante cualquier cantidad de atropellos, como la invasión de agentes de la CIA en México, y el ataque brutal contra el gobierno legítimamente establecido en nuestro país también, repito, el más popular en muchas décadas.

¿Qué puede hacer por Andrés Manuel el movimiento (creado, desde cero por el mismo)? Simple: colocarlo en el número uno de las listas de aspirantes a una diputación federal por la vía de la representación proporcional, con lo que lo blindaría jurídicamente de cualquier tipo de hecho ilegal orquestado por el imperio yanqui, como ya lo hicieron en Venezuela pasándose por el arco del triunfo toda noción del derecho internacional, y lo pretenden hacer con un hombre que se acerca a los cien años de edad, como lo es el comandante Raúl Castro en Cuba.

México no puede dejar sin blindar a AMLO, que con esa hipotética curul en el Congreso, podría estar seguro hasta que Donald Trump deje la presidencia de Estados Unidos. Y lo mismo también abandone este plano terrenal que tanto el ama.