Estamos más que convencidos de lo que pasará en el ejercicio intermedio que se avecina. Con mucha antelación, por ejemplo, es sencillo sacar conclusiones para cualquiera de los bandos que mandarán a la cancha a sus mejores representantes populares. Del lado de Morena, con los pronósticos a favor, abrió su juego ahora que se están llevando a cabo los recorridos territoriales para quienes aspiran a la coordinación de la defensa del voto; o sea, la candidatura a la gubernatura. Incluso, la oposición podrá decir lo que quiera; la cuestión es que la coalición Seguimos Haciendo Historia, ahora que ha realizado cálculos, se mueve con fuerza para escuchar la demanda colectiva. En algunos lugares, donde Morena ya saboreó la victoria, se tiene contemplado fortalecer la política social que ha dado buenos resultados. Eso, que siempre reconoceremos, puede expandirse a otros enclaves ahora que Acción Nacional se ha ganado el desprecio.

Quizá surjan los comentarios de las razones que tenemos para asegurar esa hipótesis. A Morena, más allá de la popularidad de la presidenta, que sigue siendo un imán, podemos atribuirle un buen momento de consagración que, en definitiva, ha optado por cumplir los compromisos que se pactan con la ciudadanía; o sea que, en ese propósito, muestra mucho más congruencia y resultados por la forma en que se han ido transformando las áreas de oportunidad. De hecho, todo eso nos dice que la gente se ha tomado muy en serio su papel de evaluar, pero sobre todo valorar el trabajo de quienes gobiernan los territorios. Hay, entonces, un manojo de razones para seguir confiando en la 4T. Si vemos la anatomía de este ejercicio intermedio, donde estará en disputa más de medio territorio nacional, hay una fotografía que dibuja a la perfección lo que las metodologías confirman en sus estadísticas.

Los pronósticos van más o menos así: Morena, con una inmensa columna vertebral a nivel nacional, es favorita para ganar 15 entidades federativas. En ellas, por supuesto, se incluyen Nuevo León, Chihuahua y Querétaro. A pesar de que hoy están en manos de otras fuerzas políticas, las condiciones son distintas a otros ejercicios. Cualquiera que revise las encuestas se dará cuenta del reacomodo que habrá de concretarse en unos meses más. De hecho, sé que los gobiernos en turno harán hasta lo imposible para que eso no suceda. Una cosa es lo que ellos tengan en mente y otra es la realidad que reina. La reflexión de lo que atestiguamos en Yucatán y Estado de México, por su magnitud, nos da muchos indicios de que la alternancia puede repetirse. Para que eso suceda, es preciso adaptarse a la realidad; o sea, en donde se inclina la balanza y, además, hay un visto bueno de la presidenta de México.

Aprovechando al máximo que la oposición está desdibujada y sin ánimo de reinventarse, Morena, o más bien la coalición que constituirá esta enorme columna vertebral, tiene afinada la maquinaria para ganar, por segunda vez consecutiva, las entidades que ahora gobierna con categoría. Hablamos de que conservarán los puntos donde la simpatía va en aumento y, por ende, en la que la percepción proyecta identidad por un proyecto de nación que encabeza Claudia Sheinbaum. Al tener ese apoyo, a todas luces, nos hace saber quién tiene ese respaldo. La izquierda, en solitario, lleva un enorme margen de distancia en comparación con el segundo lugar.

Con una oposición eclipsada, que no ofrece una alternativa ni mucho menos competitividad, podemos ir hablando de continuidad en Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Colima, Michoacán y Guerrero. En todos esos enclaves, donde la presencia de Morena se ha multiplicado, damos por hecho que la izquierda obtendrá un triunfo aplastante. Al abrirse paso, por decirlo así, lo único que queda es esperar a que las encuestas refrenden la lógica y, a principios de septiembre, salga a la luz pública la lista de los ganadores que encabezarán la coordinación de la defensa del voto.

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Y ahora que predomina la discordia en la oposición, Acción Nacional, al no tener más remedio, tendrá que conformarse con el único enclave que puede ganar: Aguascalientes. Así lo dicen las encuestas y el momento político que predomina en la actualidad. Sé que será algo muy difícil de digerir para el PAN. Un buen gesto sería reconocer que, desde ahora, las metodologías no les favorecen en 16 puntos de la geografía.

De hecho, como está configurado el mapa preelectoral, nos da una lectura muy clara de lo que acontece en San Luis Potosí. Precisamente allí, donde todo le favorece al Partido Verde Ecologista de México, se perfila para revalidar el triunfo que obtuvo Ricardo Gallardo hace más de cinco años. Incluso, muchos se preguntarán quién puede hacerle frente al dominante paso del PVEM y Ruth González. Eso, finalmente, será el hilo conductor que lo haga imponerse a una elección que, desde este momento, está saldada a favor de la causa de la expresión del tucán. Ellos, asimismo, serán capaces de llevarse el mayor número de distritos locales y federales, lo mismo que ayuntamientos.