Morena tiene una gran carta ganadora

Si es cierto lo que se dice de Donald Trump —que su partido perderá hoy por la impopularidad del mandatario—, entonces Morena es fuerte porque la presidenta Claudia Sheinbaum es fuerte.

La popularidad de Claudia se mantiene por encima del 70% de aprobación en las encuestas. Cada semana lo venimos reportando en SDPnoticias; hoy El Financiero le da 69%. Escuché a Rodrigo Galván de las Heras, de Demotecnia, y trae cifras también por encima del 70%. Esa es una carta ganadora.

Todo el mundo pronostica que este martes Donald Trump perderá por goleada. Con sus niveles de aprobación —por debajo del 40%, y en varias encuestas recientes entre 33% y 38%—, es lógico que su partido, el Republicano, tendrá enormes dificultades para superar al Demócrata en las elecciones para el Senado y la Cámara de Representantes.

Está bien, no son elecciones equivalentes las del próximo año en México las de este martes en Estados Unidos. No, pero sí: en ambos casos son elecciones intermedias de legisladores y, en ciertas regiones, de gobiernos locales.

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Hoy Reforma publica que en Guadalajara... ¡Morena ya está delante de Movimiento Ciudadano!, partido gobernante en Jalisco por segundo sexenio consecutivo. No es poca cosa. Lleva adelante a Carlos Lomelí, aunque yo no descarto que el famoso papá de Checo Pérez pudiera dar la sorpresa. Y es fuertísima la diputada Mery Pozos, quizá la favorita.

En Monterrey, en cambio, Morena está en un tercer lugar competitivo, según publica El Norte-Reforma, con Felipe de Jesús Cantú, expanista, como candidato. Supondría yo que Morena tiene mejores opciones, como Waldo Fernández o Tatiana Clouthier. Debería Clara Luz Flores, la candidata a gobernadora, pactar al menos con Waldo. Con Tatiana no puede ni platicar.

En las encuestas nacionales sobre el voto para renovar la Cámara de Diputados el próximo año, Morena está muy, muy alto. Seamos serios: si la culpa de una derrota republicana la tiene la baja popularidad de Donald Trump, entonces el mérito de las victorias de Morena lo tiene la popularidad de Claudia Sheinbaum, expresada en los propios medios que tanto la cuestionan y que tanto argumentan que en México no hay democracia. No habrá, pero vean los resultados: la gente habla y manda... y dice como en 2024 “Es Claudia”, lo que significa “Es Morena”.

¿Qué pasará en 2030? Falta mucho, pero Morena tiene una carta absolutamente ganadora, reconocida por todo el mundo: Omar García Harfuch, quien, por más lejos o más cerca que esté de los famosos puros y duros —puros en ideología y duros en defenderla— de Morena, es un personaje absolutamente producto de la 4T.

Me refiero a él como marca política. García Harfuch, si acaso, era una marca policiaca, no muy conocida antes de llegar al gobierno de Sheinbaum en la Ciudad de México el sexenio pasado. Ahora es un monstruo político; su popularidad es enorme, nadie le compite. Otro mérito de Claudia, quien lo construyó.

Morena tiene esa carta ganadora para 2030 si decide usarla, y si no, tiene tiempo de sobra para preparar otras. Ya será decisión del morenismo, por supuesto, y de la propia presidenta Sheinbaum, que desde luego no, pero sí influye en lo que decida su partido.

Morena tiene una marca política impresionante, la del propio partido, pero tiene otra para jugar en tándem con la popularidad de la presidenta Sheinbaum: la marca Bienestar. Los programas del Bienestar son impresionantes.

¿Qué tiene la oposición? Candidaturas menores. Alguna personalidad muy fuerte, como en Nuevo León Adrián de la Garza, quien competirá por el PRI y el PAN y muy probablemente será capaz de derrotar a la muy conocida y con muchos recursos Mariana Rodríguez, esposa del actual gobernador, Samuel García.

En las encuestas aparecen hoy parejos; incluso en alguna Mariana supera por muy poco a Adrián. Pero como analista, y además como alguien de Nuevo León —yo soy de Monterrey y lo seré toda la vida; cambié mi residencia a la Ciudad de México por razones de trabajo, pero sigo siendo regio, vibro con los Rayados del Monterrey y con ningún otro equipo del mundo; mis hermanos están en Monterrey, míos tíos y tías que siguen con vida, y allá están mi padre y mi madre en el panteón—; soy de allá y como observador de la politica de mi tierra, de plano no veo cómo pudiera Mariana imponerse a Adrián.

La oposición será fuerte en Querétaro, un estado muy pujante, con un buen gobernador, Mauricio Kuri, que podrá retener la gubernatura para su partido, el PAN. Pero Querétaro no tiene el peso de Nuevo León ni de Jalisco en la escena nacional, mucho menos el de Veracruz, el Estado de México o la Ciudad de México, donde todo lo que ocurre es de absoluta trascendencia nacional.

¿Qué tiene la oposición para el próximo año? La posibilidad de ganar solo tres gubernaturas. Conservará Aguascalientes y Querétaro, que ya tiene el PAN. Seguramente perderá Chihuahua frente a Morena, y perderá el municipio de Guadalajara. Y el PRI podría triunfar en Nuevo León, y aun en Monterrey con Lorena de la Garza o Fernando Margáin.

En la oposición nacional se hacen ilusiones de que, con Durango, Coahuila y Nuevo León en manos de priistas, podrían recomponer su situación. Al gobernador de Durango no lo veo peleando con todo contra la presidenta Sheinbaum en el último tramo de su sexenio. Menos aún veo haciéndolo al muy sensato gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez, y muchísimo menos a Adrián de la Garza, que lo único que quiere es darle a Nuevo León, después de tantos gobiernos locales fallidos, una administración que, con que sea medianamente eficaz y más o menos alejada de la corrupción, será considerada extraordinariamente exitosa.

A Adrián ya no se le pide ni que sea brillante. Lo que hemos tenido —desde Natividad González Parás y luego con Rodrigo Medina— ha sido una terrible decepción. Rodrigo Medina, un raterazo. El Bronco, un personaje popular que de plano se desquició y permitió la corrupción. Y ahora Samuel, que ha gobernado como un junior administraría el despacho de su papá.

¿Qué tiene la oposición a nivel nacional? Dos Rickys: el Ricky Ricón, llamado Tío Richie, Ricardo Salinas Pliego, y el Ricky Riquín Canallín, Ricardo Anaya, del PAN; Salinas Pliego, hay que precisarlo, es un empresario independiente que anda viendo quién lo contrata o qué partido se compra para buscar la presidencia.

Si eso es lo que tiene la oposición para 2030, ¡qué desastre de oposición a nivel nacional! Los dos son caricaturas; no pueden ser tomados en serio. Dos Rickys, Riquín Canallín y Tío Richie, que lo único que presumen es dinero.

¡Qué vergüenza de oposición!

Posdata: ¿Y Luis Donaldo Colosio hijo? Va al desastre en Sonora. Ojalá desista del suicidio al que lo manda Dante Delgado.