A principios de este mes de septiembre, y durante el transcurso de estas semanas, conoceremos el desenlace de las diez entidades federativas que faltan para cubrir los espacios de coordinadores estatales. Hasta ahora, por ejemplo, la dirigencia nacional de Morena está consumando el equilibrio en materia de paridad de género. Incluso, otro de los puntos que se cumple al pie de la letra es la aplicación de una encuesta de popularidad, conocimiento y confianza. Eso, con un rumbo muy nítido, se nota que se está poniendo en marcha conforme a los pronósticos que hemos presentado a lo largo de todos estos meses. De hecho, al concluir este ejercicio, veremos que los presagios son muy razonables frente a la realidad. Pensando en ello, y en los efectos que puede acarrear una mala decisión, Citlalli Hernández y Ariadna Montiel, con determinación, han aplicado cada dato estadístico que se recolecta al resolutivo.

Podemos decir que, con esa premisa, al menos hasta ahora, nadie ha recibido un respaldo inmerecido. Los anuncios que han salido a la luz pública, desde meses atrás, se vienen plasmando en todas las encuestas de opinión, mayormente las de mayor credibilidad. Al no existir sorpresas —con una dirigencia nacional sólida—, los resultados se están legitimando en las entidades. De hecho, en algunos casos el CEN incluye la propagación de calificadoras de las que, por su efectividad, ha echado mano. Para no ir más lejos, hablamos de ponderaciones que demuestran consistencia. Ellas, por ese quehacer, han recibido el visto bueno de los tres partidos que integran la coalición Seguimos Haciendo Historia. A esto podemos sumarle que la propia ciudadanía, pensando en lo que se avecina, no quiere más sobresaltos ni desencuentros como sí ocurrió en las elecciones intermedias de 2021.

Debido a ello, dada la ignominia que se vivió en algunas entidades, se supo que esa fue una de las razones para reforzar cada uno de los mecanismos que ayudan en la toma de decisiones. La presidenta, en varias reuniones a puerta cerrada, dijo que se respetaría la determinación que tome el pueblo para elegir a sus representantes. La mandataria, que protagonizó un ejercicio interno, sabe la enorme presión que reina en la previa de esta dinámica. Pero, más allá de eso, la jefa de Estado, ejerciendo su liderazgo en el movimiento, instó a que no se beneficie a nadie que no tenga apoyo social, mayormente por lo que habrá de disputarse. A la par de ello, de profunda relevancia, está legitimar los instrumentos para que, a la postre, no tengan repercusiones ni costos elevados al contar con un perfil poco competitivo.

Se nota que Morena, en el clímax de este periodo, está avanzando a pasos agigantados. Sin ir más lejos, no se observan tantas fisuras ni polarización como en otros años. Esto, en una lectura amplia, significa que los métodos dejaron de ser cuestionados al escuchar a los ganadores. Es, por decirlo de algún modo, una nueva faceta que, más allá de las especulaciones, demuestra que sus criterios son eficaces y, por ende, un patrón que previene sobresaltos. En ellos, recordémoslo bien, Ariadna Montiel y Citlalli Hernández hicieron una gira para alinear a los participantes. De alguna forma, dado que les dará prioridad para puestos de elección popular, sirvió de mucho para que la unidad se selle.

A sabiendas de que todas las entidades son fundamentales, efectivamente, la apuesta de la presidenta es no solo ganar, sino arrasar y llevarse el mayor número de diputaciones federales para seguir afianzando la mayoría calificada. De hecho, podemos decir que el mayor riesgo de no sumar radica en la entidad de Aguascalientes. Otras, en cambio, muestran una maquinaria preponderante que será suficiente para aplastar a la oposición. Justo mencionamos el enclave de Guerrero. Ese punto, de acuerdo con las encuestas preliminares, le da a Morena una ventaja del 60 % de la votación. Es un caso que, de pronto, refrenda el apoyo que se vivió en puntos como Chiapas y Tabasco, donde la izquierda alcanzó cifras récord de votación. La delantera, ahora que salió a la luz pública el resolutivo, es el abanderamiento de Beatriz Mojica. Ella, horas después de salir victoriosa, unió a todos los aspirantes y, asimismo, le garantiza a la izquierda un triunfo contundente no solo por la marca, sino por el liderazgo de la senadora con licencia.

Con el trabajo que realizó en el Senado, digno y competitivo en todas sus facetas, Beatriz Mojica adquiere mayor protagonismo para arrasar ahora que las encuestas, de un cúmulo, anticipan un tsunami en Guerrero. Eso mismo, con paso contundente, ocurrirá en Quintana Roo ahora que Gino Segura —el activo político más importante de aquel enclave— ha tomado protesta como coordinador. Sobra decir que esos liderazgos, por mucho, arrasarán en cada uno de sus territorios para refrendar la supremacía de Morena y una izquierda que goza de enorme popularidad.