Hace un par de días, en medio de una vorágine, vimos que la dirigencia nacional de Morena oficializó algunos nombramientos en la coordinación de la defensa del voto. Al mismo tiempo que eso sucedió, comenzó a circular una especie de itinerario para entregar la estafeta en los próximos días. A las pocas horas de que eso ocurriera, a través de sus redes sociales, Citlalli Hernández desmintió ese desplegado y llamó a no caer en especulaciones que no tienen fundamento. Más allá de que la actitud tenga un raciocinio claro, siguen trascendiendo algunos presagios que, con una lógica evidente, se apegan a la realidad política y social que reina en las entidades. Bastó un anuncio oficial para saber que, por mucho, las encuestas de opinión se están aplicando al pie de la letra. Pensando siempre en la democracia, de hecho, el CEN nos enseñó que sus recursos para tomar decisiones son altamente eficientes.

Con datos muy sólidos, por ejemplo, sabíamos que la ventaja de Rosi Bayardo, Nora Ruvalcaba y Pablo Gutiérrez, por la magnitud y la brecha holgada, siempre fue un desafío por superar, mayormente a estas alturas de la competencia. Aunque para muchos fue un trago amargo, evidentemente quienes resultaron ganadores tendrán el inmenso desafío de subsanar cualquier herida que haya provocado este ejercicio interno. Una vez que esto suceda, ahora sí, vendrá un replanteamiento para trazar la ruta de la campaña. Recordemos que, por ahora, los títulos que fueron dados son únicamente de coordinadores; es decir, aquellos liderazgos que tendrán la enorme tarea de planear la avanzada cuando llegue el momento en que el árbitro electoral abra el juego democrático. Sumado a ello, por la capacidad que tienen de injerencia, cada uno de los perfiles, en algún instante, tomará las determinaciones que más le convengan.

Primero que nada, por los tiempos no oficiales, los coordinadores tendrán que actuar con mucha prudencia y, por ende, apegarse a los lineamientos oficiales. Creemos que todos, por lo menos quienes fueron nombrados, saben que tienen que cuidar mucho el desempeño a la hora de salir a territorio. De hecho, estamos seguros de que aprovecharán al máximo este periodo, básicamente para afianzarse en la población civil. Rosi Bayardo, Nora Ruvalcaba y Pablo Gutiérrez, por mucho, son ampliamente favoritos para ganar en cada uno de sus territorios. Ante esa enorme tarea, en efecto, tendrán tiempo suficiente para planear su rumbo antes de encaminarse a la victoria inminente. Por lo pronto, cada uno de ellos tiene la encomienda de administrar la enorme distancia que tiene Morena en las encuestas. En los registros de agosto, se nota que el grueso de la gente se ha volcado a refrendar su cariño al proceso de transformación.

A nuestro juicio —ya con un esquema planeado—, los coordinadores de la defensa del voto, al menos los que fueron y serán nombrados en los próximos días, tienen como principal encargo convertirse en voces protagonistas para defender las políticas públicas de la 4T. Su rol, disponiendo de todo el respaldo del CEN, es precisamente activo y no testimonial. Al operar esta estrategia, ahora que la oposición muestra signos claros de debilidad, será un buen momento para seguir ganando terreno y encaminarse, como dijimos, al triunfo contundente. Es verdad, serán atacados por el contrapeso que, al verse rebasado en los porcentajes de intención del voto, echará mano de la guerra sucia y la narrativa perniciosa. Esos, que no tienen por qué ser imprevistos, serán encarados con mucha categoría. De hecho, quienes tomaron la estafeta ya se están ocupando de ello al escuchar sus primeras declaraciones. Eso bastó para ir generando eco y una corriente de opinión que, indudablemente, se carga notablemente a la causa de la coalición Seguimos Haciendo Historia.

Y ahora que habrá reacomodos y una correlación de fuerzas por la figura que representa cada coordinador del voto, evidentemente viene en puerta una operación a fin de enraizar bien los cimientos de una comunicación eficiente, sobre todo ahora que la oposición insistirá en las mentiras y la infamia. Un enorme reto, en efecto, es influir en los temas de la agenda ahora que constantemente serán abordados por la prensa estatal y nacional. Los ojos estarán puestos en esa dinámica y, lo más conveniente, será actuar con cautela y con mucha inteligencia, dado que los espacios de comunicación se multiplican. Eso, a la par de estar bien diseñados y fortalecidos, debe tener la capacidad de influir en el ánimo social. Algo parecido a lo que hicieron Javier May y Eduardo Ramírez Aguilar en su momento. Ambos, en la previa de la elección del 2024, edificaron una estructura que, con mucho cálculo, se convirtió en una de las plataformas más poderosas al conquistar una votación histórica que ronda entre el 79 y el 81 % de los votos contabilizados. Todo eso, sirva de ejemplo, ayuda a tomar nota de lo que hay que rescatar para legitimar las victorias que se avecinan.