Como sabemos, el proyecto de la Cuarta Transformación sigue teniendo la misma esencia. Eso, por lo tanto, garantiza continuidad y seguimiento a las acciones que quedaron pendientes por concluir. Lo único que sucedió, de manera institucional, es que el poder cambió de manos. Claudia Sheinbaum, de hecho, lleva más de un año de gestión al frente de las tareas del país. Con ello, evidentemente, se dio un paso fundamental para que una mujer, preparada y echada para adelante, tomara protesta y se instalara en Palacio Nacional. Todo eso se apoya en una razón muy poderosa que, desde hace años, viene demostrando la jefa de Estado por su enorme convicción de servir. En parte, hablamos de la larga trayectoria política, social y científica de la mandataria. Lo que quiero decir es que, su visión, es la que ha permitido revolucionar las políticas públicas.
Así como lo hizo a la perfección en Ciudad de México, Sheinbaum entendió lo que significa estar al frente de un país que, pese a los avances sustanciales, sigue teniendo muchos retos y desafíos por delante. Una de ellas, en sí, son las enormes tensiones que se viven con el vecino país estadounidense. Eso, como tal, no es culpa de la mandataria, sino de la perspectiva que marca EU con sus prioridades de la agenda. Por eso lo que ha realizado Sheinbaum, que es digno de reconocer, es que ha superado cualquier obstáculo que se le presenta por el camino. Sabemos que la meta que se ha trazado el gobierno de la 4T es sellar un acuerdo comercial en el que abundan las especulaciones de una posible disolución por las declaraciones que han hecho funcionarios de Estados Unidos, lo cual constituye mover las piezas del ajedrez y replantear una nueva estrategia en la que aprovecharemos al máximo esa capacidad que sale a flote en los instantes de incertidumbre.
No faltan los oportunistas y detractores de la presidenta que, con maquinaciones, aseguran que nuestra soberanía está en riesgo. Eso no es verdad: Claudia ha defendido a capa y espada nuestra emancipación como República, sobre todo, el orden constitucional. Siendo así, ha quedado claro que el estrato del proyecto de transformación nos ha hecho actuar en consecuencia. En vísperas de la firma del tratado comercial del T-MEC, por ejemplo, se pone en el centro de las discusiones porque el presidente Trump ha dicho que debe modificarse y, en algunos casos, hasta desaparecer. Por supuesto que cualquier cosa, mucho más en política, puede suceder; sin embargo, el T-MEC, por lo inminente, es y seguirá siendo crucial porque ambos países dependemos mucho del flujo de la importación y la exportación. De hecho, las expectativas de alcanzar un acuerdo histórico están muy por arriba que años atrás, básicamente por las mesas de trabajo que han coordinado acciones específicas en materia de seguridad.
No hay ninguna duda que una de las condiciones del país vecino fue reforzar la presencia de elementos de seguridad en los pasos fronterizos. México lo ha hecho, brindando mejores condiciones y, con ello, se ha ido anunciando resultados como para hablar de cambios. En retrospectiva, por ejemplo, se evitaron sanciones en el tema arancelario luego de la amenaza del incremento, específicamente a algunos productos. De hecho, fue mínimo el añadido. Lo que queremos decir es que, por la fortuna intervención del gobierno de México, no se cumplió al pie de la letra el aumento a los impuestos que, en algunos casos, rebasaban el 30 o 40 por ciento.
Y Claudia Sheinbaum, que ha ido actuando por compromiso con la población, pero también por fortalecer los lazos de amistad, se muestra abierta a la colaboración, aunque no con la responsabilidad de una posible ayuda militar de Estados Unidos. La presidenta ha dejado muy claro que, pese a la especulación, somos un país soberano que toma sus propias decisiones. Ella, en pocas palabras, ha mencionado que no permitirá ninguna expresión intervencionista que limite nuestra capacidad de respuesta inmediata. En tiempos como este, de hecho, es una realidad el compromiso que asume la jefa de Estado en todas las entidades. Hay muchos aspectos que podemos resaltar que, para el caso, son potencialmente positivos. De acuerdo con los pormenores que detalló el Secretariado de Seguridad Nacional, hace poco, concluyó que hay territorios que, en la actualidad, no solamente han mejorado las estrategias de paz, sino que son punta de lanza en desarrollo e inversión. De ese modo, los gobernadores de Morena han confirmado el encargo del mandato popular y, en el corazón de esa esencia, está el de salvaguardar la integridad de las familias.
En los primeros días de enero del año nuevo, entidades como Guerrero, Michoacán, Puebla, Chiapas, Tlaxcala, Morelos y Yucatán, queda claro, mostraron un descenso sustancial en los homicidios dolosos. Así lo reconoció la propia presidenta que, con datos precisos, informó a la prensa el porcentaje que, al final de cuentas, es el resultado de la buena planeación y coordinación con los distintos órdenes de gobierno. Públicamente, en efecto, la presidenta mostró estadísticas que vale la pena abordar porque se trata, ni más ni menos, de enclaves gobernados por Morena. Nada más satisfactorio que eso, sobre todo ahora que estamos destacando que la seguridad avanza sin tregua.
Desde ese punto de vista objetivo, sobra decir, la presidenta ha signado un compromiso con la sociedad, dándole toda la prioridad a la paz, la educación, la salud, el deporte y la ciencia. Por supuesto que hay más temas; todos son sustanciales, de hecho. Todo esto, que está sujeto al compromiso social, son promesas de campaña a las que nos hemos acostumbrado, se cumplen a cabalidad. A pesar de las condiciones con las que entraremos a negociar el T-MEC, Sheinbaum, en conjunto con el equipo negociador, firmará un acuerdo histórico. Lo que nos hace pensar eso, sin duda, es la capacidad de la presidenta que, ante todo, se muestra sobria y tranquila. Es muy claro también que el diálogo y la sapiencia, mezcla de una virtud, salen a flote en instantes cruciales como el que atestiguamos por fortuna. Eso, por lo tanto, es parte de la política de Claudia.



