Los acontecimientos en Chihuahua y Sinaloa continúan dominando la conversación pública, especialmente a nivel nacional, donde se han generado múltiples posturas y declaraciones. La relevancia del tema ha llevado a que los principales involucrados comparezcan ante la Fiscalía General de la República para aportar la información solicitada por las autoridades.

Aunque la oposición insiste en calificar estos procesos como persecución política, no existe evidencia que respalde tal señalamiento. Por el contrario, hay elementos que requieren ser esclarecidos, particularmente en el caso de la gobernadora Maru Campos, quien enfrenta cuestionamientos serios por la presencia de agentes extranjeros en territorio estatal.

La intervención de personal extranjero en asuntos de seguridad pública constituye una vulneración directa a la soberanía nacional. Se trata de una acción que, por su naturaleza, exige explicaciones puntuales, pues la conducción de estrategias de seguridad corresponde exclusivamente al Estado mexicano y a sus instituciones. Permitir la intromisión de actores ajenos al país implica actuar fuera del marco institucional. Por eso la ciudadanía merece claridad.

Eso importa y mucho. De hecho, la estrategia adecuada debe ser la coordinación efectiva entre el gobierno federal y los estados, incluyendo las fuerzas municipales. Todo, en efecto, debe trabajar con una misma consigna a través de los distintos mecanismos que se echan a andar para inhibir el impacto de las actividades al margen de la ley. Todo eso, si hacemos un balance claro de los últimos meses, ha ido mejorando porque se ha contenido la violencia, pero sobre todo han disminuido los homicidios dolosos. Como parte de ese esquema, evidentemente, debemos seguir resaltando el papel sustancial de Omar García Harfuch. Él, en poco tiempo, ha dejado claro que los cuerpos de seguridad se han desplegado a lo largo y ancho del país de forma coordinada y, lo mejor, de manera estratégica, en la que se establecen recursos para cruzar información de inteligencia y presencia por aire y tierra.

Lo que hace la presidenta Sheinbaum, al igual que García Harfuch, son prácticas constantes de evaluación para mirar el grado de efectividad ahora que los resultados se vuelven visibles. En México, a raíz de los datos del Secretariado de Seguridad Nacional, podemos decir que los homicidios dolosos han disminuido, eso sí, alcanzando cifras récord. De hecho, los contextos son más propicios ahora que la confianza ha regresado a la sociedad que mira, pero también califica esa función como un buen desempeño. Siendo así, podemos decir que se ha reconstruido el tejido social, siendo posible, por ejemplo, la percepción buena que podemos identificar. Por eso el gobierno de Sheinbaum tiene, además de buen respaldo ciudadano, una enorme legitimidad, mayormente porque está demostrando que trabaja para causas que la sociedad siempre ha pugnado como indispensables.

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En la conferencia matutina de hace unos días se informó que los homicidios dolosos registraron una disminución histórica. En Morelos, uno de los estados gobernados por Morena, la reducción alcanzó un 62.8 %, colocándolo entre las entidades que más han avanzado en este rubro. Este resultado refleja, sin duda, un trabajo de coordinación eficaz entre el gobierno federal y el estatal.

En un contexto de cifras, evaluaciones y percepciones, es evidente que las instituciones han respondido con responsabilidad. Estos avances no solo derivan de operativos por tierra y aire, sino también del uso estratégico de información de inteligencia para identificar y ubicar a los principales generadores de violencia. La combinación de despliegue operativo y análisis especializado explica buena parte de los resultados que hoy se observan en Morelos.

Otro de los puntos que alcanzó niveles importantes en la disminución de homicidios dolosos es la entidad de Guerrero. Al igual que Morelos, esto ha prosperado por la buena coordinación entre federación y Estado. Las mesas de seguridad y paz, por ejemplo, son un mecanismo que funciona, mayormente porque va acompañado de muchas tareas que son desplegadas. Eso, por un lado, ha dado un éxito, dado que no hay impunidad, sea del partido que sea. Aquí no hay colores partidistas. La presidenta Sheinbaum, una y otra vez, ha dejado muy claro que no encubrirán ni solaparán a nadie que caiga en actividades al margen de la ley. Cierto, todo esto tiene que ver, lo dijimos, con los métodos y protocolos que se operan con plena coordinación.

Evidentemente, Claudia, con una postura más efectiva, está llevando a cabo una estrategia integral; es decir, se fortalece la presencia territorial de efectivos, pero, de igual manera, se apuesta por un marco integral de programas para reconstruir el tejido social y, con ello, alejar a la juventud de las prácticas antisociales que solo son un riesgo para el buen desarrollo. Hay, de hecho, más universidades, espacios públicos, bibliotecas, libros y esquemas de asistencia en apoyos. Siendo objetivos prioritarios, desde luego, no podemos soslayar que uno de los elementos cruciales es que la mandataria federal, desde que tomó protesta, siempre estuvo decidida a actuar ante el clamor social y la demanda del grueso de la población. Lo hizo, efectivamente, al poner a su hombre de mayor confianza en ese rubro como Omar García Harfuch.

No se puede hablar de progresos en lo que respecta a gobernabilidad sin reconocer la sobresaliente actuación de varias administraciones estatales. Específicamente, los gobiernos de Michoacán, Puebla, Estado de México, Chiapas, Ciudad de México, Yucatán, San Luis Potosí, Tlaxcala, Nayarit y Baja California han conseguido resultados que actualmente los hacen ser ejemplos en sus áreas. Además, todos ellos son parte del proyecto político de la Cuarta Transformación, lo que demuestra una dirección de trabajo compartida que busca fortalecer el desarrollo social, la gobernanza y la seguridad.

Notas finales

El desarrollo también ocupa un lugar central en la agenda nacional, y Puebla es un ejemplo claro de ello. La administración estatal consiguió que 118 municipios obtuvieran la Denominación de Origen del Mezcal, un logro que, además de ser una excelente noticia, demuestra que cuando existe un compromiso real con la población, las acciones no solo se concretan, sino que generan bienestar y oportunidades.

Este avance se complementa con el reconocimiento al talento local: Puebla cuenta con productores de agave que destacan como verdaderos campeones, gracias al trabajo de maestras y maestros mezcaleros que han brillado en competencias nacionales e internacionales. En lo que va de 2026, el estado acumula 91 medallas, mientras que en 2025 obtuvo 146 preseas, cifras que consolidan a Puebla como un referente nacional e internacional en la industria del mezcal.