Todos ya leímos la noticia: TV Azteca se declara en Concurso Mercantil Voluntario. Tema que en la Organización Nacional de la Defensa del Deudor ya veíamos venir desde hace mucho.
De entrada, dejemos claro: el concurso mercantil no es un “borrador de deudas”. Salinas Pliego no se ha librado de nada, especialmente de su deuda con el SAT. El fisco no es un banco al que se le pueda torear indefinidamente; si Salinas Pliego falla con sus pagos mensuales pactados, el SAT puede congelar cuentas y embargar en horas, de forma directa, sin necesidad de juicios eternos. Así las cosas, este concurso mercantil, no cancela ni atrasa el acuerdo que se tiene con el SAT.
Entonces, ¿para qué este concurso?
Simple: es una maniobra desesperada de supervivencia. TV Azteca admite ante un juez que ya no le alcanza para pagarle a todos sus acreedores y busca blindarse para poder seguir operando. El verdadero objetivo es congelar a los acreedores extranjeros (los tenedores de bonos en EE.UU.) y decirles: “No me pueden desmantelar el negocio ahora, porque el juez prioriza mi deuda con el gobierno mexicano”. En otras palabras, usan al SAT como excusa para ganar tiempo mientras el barco se hunde.
El ocaso de un modelo obsoleto y malas decisiones
TV Azteca no es víctima de la casualidad: se quedó atrapada en un modelo de televisión abierta que ya no vende ni engancha, mientras el mundo migraba al streaming y lo digital. Sumemos la pésima gestión durante la pandemia -resistencia a medidas sanitarias y nula visión financiera- y el resultado es predecible: flujo de efectivo escaso y finalizar con un concurso mercantil que no es estrategia brillante, sino el reconocimiento tardío de años de errores garrafales y terquedad gerencial.
El SAT como excusa cínica
La ironía pica: tras perder todas las batallas judiciales, la empresa usa sus adeudos fiscales (ahora ineludibles) como pretexto conveniente ante los acreedores privados. Le dice al juez: “No es que no quiera pagarles a los bonistas gringos, es que el SAT me asfixia”. Estrategia cínica al fin: cumplir lo inevitable con el fisco para justificar incumplimientos y exigir quitas agresivas a los demás, mientras piden paciencia que ellos jamás conceden.
La hipocresía descarada del “cobrador de Elektra”
Desde la ONDD no podemos pasar por alto lo irónico del asunto. Grupo Salinas ha edificado su imperio a base de cobranza brutal: acoso nocturno, amenazas a familias en crisis, despachos de cobro que no conocen de piedad ni de “concursos” cuando se trata del deudor común. Elektra y Banco Azteca no ofrecen reestructuraciones amables ni “tiempos de gracia”; mandan cobradores a colonias populares sin titubear.
Ahora, el mismo conglomerado implora a un juez un blindaje protector contra sus acreedores. Piden compasión y paciencia, exactamente lo que niegan sistemáticamente a miles de mexicanos que, por crisis reales, no pueden pagar. La ironía: el cobrador implacable convertido en deudor suplicante.
Bajo la lupa: una auditoría que duele
El concurso pone a TV Azteca en una vitrina incómoda. Un conciliador del IFECOM auditará si esta “insolvencia” es genuina o fabricada para castigar a inversionistas mientras otros negocios del grupo siguen flotando. La verdad saldrá a flote, y no pinta bien para quien ha hecho del cobro agresivo su filosofía de vida.
La realidad es clara: Salinas Pliego no es para nada ese “genio empresarial” que tanto ha tratado de demostrar. Todas sus empresas enfrentan hoy, desafíos graves. Sencillamente no ha sabido llevar la nave.
Conclusión de la Organización Nacional de la Defensa del Deudor
Este es el momento de la verdad para el gigante que ha hecho del acoso financiero un arte. Hoy, el “cobrador” es cobrado y se esconde tras un juicio para evitar que le cobren a él. Salinas Pliego está contra las cuerdas: o le paga al SAT religiosamente cada mes, o el Estado le cierra el grifo en seco. Mientras, intentan usar ese mismo yugo fiscal para dar atole con el dedo a sus acreedores internacionales.
La justicia decidirá el futuro de TV Azteca y de Salinas Pliego. En la Organización Nacional de la Defensa del Deudor, nos mantendremos espectantes de este caso.




