El campo de batalla es una escena de caos constante. El ganador será quien controle ese caos, tanto el suyo como el de sus enemigos.

Napoleón Bonaparte

Nunca en toda la historia las guerras habían sido tan complejamente infantiles como lo son ahora, incluyendo a la guerra de Ucrania, a la guerra de Yemen, a la de Pakistán y a la de Gaza, y actualmente también a la de Irán.

De lo más infantil, desde que están los conflictos bélicos en pleno apogeo, los gobiernos, sobre todo los árabes, ya están exigiendo reparaciones económicas de los daños causados a sus instalaciones por bombardeos enemigos, mucho antes de proponer treguas de paz.

Y claro que tienen que ver los noticieros y las redes sociales en toda esta infantilidad, por ejemplo: ¿para que un misil teledirigido con la más compleja tecnología necesita tener luz propia?

Otro cuestionamiento de infantilismo: ¿por qué en estos conflictos bélicos donde se destruyen bases militares y bases energéticas con bombardeos muy precisos, la respuesta destructiva contraria es con drones y misiles que se pueden destruir en el aire?

Si Napoleón Bonaparte supiera de estas estrategias militares no dejaría de burlarse.

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Las renuncias de Randy George, jefe del Estado Mayor del ejército estadounidense, de la fiscal también estadounidense Pam Bondi y del extraordinario médico y canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente, dejan muchas cuestiones que resolver, incluyendo la siguente:

Aunque desde un punto de vista racional parece inverosímil, desde un punto de vista estratégico sí parece verificable, me refiero al bloqueo económico mundial que se hizo a la venta de gasolina y productos petroquímicos después de la política mexicana sobre el desmantelamiento del huachicol fiscal, lo que pudo haber hecho, repito, estratégicamente, que iniciara la guerra contra Irán, el famoso bloqueo al estrecho de Ormuz y al ataque a instalaciones petroquímicas iraníes, que ya están pidiendo que les paguen; y así lo único que se logró desde un punto de vista económico fue mantener los precios de las gasolinas, del petróleo y de los petroquímicos a nivel mundial, que cayeron momentáneamente después del descubrimiento del famoso huachicol fiscal mexicano, si esto es cierto, Napoleón Bonaparte no solo se estaría burlando, estaría sumamente decepcionado del mundo que dejó después de su gran liderazgo.

Epílogo: sería interesante analizar si las pérdidas económicas de petróleo, gasolina y petroquímicos que se presentaron por el desmantelamiento del huachicol fiscal entre México y los Estados Unidos son equiparables a las que se presentan ahora por la guerra con Irán.