Hoy será un día histórico para México y el proceso de transformación. Como sabemos, todo el marco y el telón de fondo están listos para comenzar con la primera ronda de revisión de los tratados comerciales entre México, Estados Unidos y Canadá. De hecho, después de que los encargados del tema anunciaran eso, quién iba a decir que estamos en una fase previa de lograr un hecho sin precedentes. Fue mérito de la presidenta, pero también del equipo negociador que no bajó la guardia a pesar de los fuertes vendavales. Siendo así, el papel destacado es de todos, incluyendo a la propia población civil que, mediante un programa organizado, participó activamente en ponencias y parlamentos para robustecer el andamiaje de ideas. Inclusive, esa labor se dividió en varios grupos que, de paso, se encargaban de presentar los pormenores en cada una de las entidades federativas. Fueron maneras o mecanismos adecuados que contribuyeron sustancialmente al rubro que estamos abordando.

Siendo así, todo queda en manos del equipo que se encargará de trasladarse a Washington para negociar las condiciones de un nuevo tratado comercial. De hecho, ya hemos hablado puntualmente de todos los beneficios que se acumulan con un marco de esta naturaleza. De entrada, sigue teniendo un impacto preponderante, principalmente por la calidad de los productos que elaboramos aquí. Esto, por lo tanto, tiene que ver con los programas que se han diseñado desde el gobierno para aprovechar al máximo nuestro potencial natural, así como los insumos que rápidamente han elevado su valor. Lo más importante de ello, más allá del potencial que puntualizamos, fue el no haber quedado excluidos de un nuevo acuerdo, básicamente ahora que han aumentado las exportaciones que, desde luego, cumplen con las normas establecidas.

La clave de todo ello es que el gobierno jamás se precipitó. Se actuó, como dijo Claudia Sheinbaum, con la cabeza fría y el oficio por delante. Quizá, hay que decirlo así, últimamente nos hemos acostumbrado a sortear las fuertes tormentas que literalmente nos han sacudido con las declaraciones y amagos de la administración estadounidense. Recuerdo que, hace poco, estuvimos a nada de pagar impuestos muy elevados por los productos que cruzan la frontera. Con ello, se redobló la presencia del equipo negociador para inhibir rápidamente el impacto. Tal y como lo hemos dicho, más del 85% de los productos están fuera del esquema arancelario. Eso, viendo la perspectiva desde otro ángulo, es producto del buen manejo que se le ha dado al tema. Es algo así como saber representar el papel que delegó el pueblo de México en las urnas.

Partiendo de que hoy tendremos la primera ronda, en retrospectiva, es bueno ahondar en el camino que se fue allanando para llegar sólidos a este punto. Primero, lo más importante, resistir el vendaval y sacar a flote la capacidad de diálogo en los periodos que el gobierno de Estados Unidos estableció para evaluar si había o no aumento arancelario. Eso lo hacía aún más enigmático porque sabíamos los alcances que pudiera llegar a tener una decisión unilateral del gobierno de EU. Siendo así, confiamos siempre en lo que se logró y, a partir de allí, se facilitaron las cosas para ir detallando la consigna que se ha sostenido hasta ahora. Una de las prioridades, desde luego, es mantener vigentes los tratados comerciales con el vecino país. De ese modo, ya podemos hablar de un trabajo conjunto para lograr que, en esa negociación, se descarte toda posibilidad de aumento a los impuestos por los productos que cruzan la frontera.

Nada puede perturbar esa consigna, mucho más ahora que tenemos la confianza y las esperanzas depositadas en un equipo altamente rentable para conseguir un acuerdo de renegociación del T-MEC. Eso, en la previa de todo este telón de fondo, fue un asunto que se promovió a través del diálogo permanente con expertos en economía y académicos, lo mismo población en general que se sumaron a la causa. Esto, que también comprendió parlamentos y convenios firmados, facilitó la identificación de más áreas de oportunidad para futuras inversiones gracias a la industrialización mexicana que está desbordando fronteras con el objetivo de incrementar su presencia en los mercados. Ser activos, en efecto, nos ha posibilitado tener mayor apertura en ese dinamismo que buscamos, sobre todo cuando tienen mecanismos legislativos y normativas que impulsan el desarrollo. Todo esto ha sido factible, por eso llegamos a estos escenarios que, para bien, nos hemos adaptado al mundo global y los cambios vertiginosos.

Por eso la fase previa luce de la mejor manera posible para encontrar acuerdos al más alto nivel en el T-MEC. Hoy, a propósito de ello, comienza la primera ronda y, en ese cúmulo de prioridades, está adoptar mecanismos para que los acuerdos comerciales perduren por décadas. Es una apuesta viable, sobre todo, cuando ofrecemos un abanico inmenso de productos de primera calidad.