A vueltas con la comparecencia de Lorenzo Córdova, consejo presidente del INE, ante la Cámara de Diputados el pasado 5 de noviembre. Como bien se sabe, los diputados Gerardo Fernández Noroña y Óscar Cantón, del PT y Morena, respectivamente, utilizaron la tribuna de la Cámara Baja – y el curul que les fue conferido por su circunscripción representada- para denostar a Córdova mediante descalificaciones, gritos e insultos.
Sin embargo, hubo otros que actuaron con educación, decencia y que fueron capaces de apuntar acertadamente hacia los beneficios públicos que el INE ha aportado a la democracia mexicana. Me refiero brevemente a Juan Carlos Romero Hicks, diputado por el estado de Guanajuato, ex gobernador de su entidad y funcionario público que se ha destacado como promotor de la independencia de los organismos constitucionales autónomos.
Recordemos en este contexto, que el panista presidió la Comisión de Educación del Senado de la República en tiempos de la Reforma Educativa de 2013, misma que condujo a la creación del INEE, organismo hoy desmantelado y desaparecido tras el triunfo de AMLO en 2018 y la mayoría morenista.
Romero Hicks destacó lo que México sabe y que la izquierda populista e incendiaria se niega a reconocer: que el INE ha cimentado la ruta para las transferencias de poder en todos los niveles de gobierno, trátese de gobiernos de Morena, del PRI, PAN o Movimiento Ciudadano.
¿Por qué la derecha defiende al INE mientras la izquierda lo denuesta? Sencillo. Como bien expresé ayer en mi columna intitulada “La izquierda contra Córdova” personajes perjudiciales como Noroña y los suyos no buscan restar legitimidad al INE por sus acciones en tanto que autoridad electoral, sino que pretenden lacerar su credibilidad en el contexto de la bochornosa narrativa populista en contra de las “élites”; un discurso antielitista nacido en Palacio Nacional y que es fielmente reproducido por las huestes de AMLO en el Congreso y en las capitales estatales gobernadas por Morena.
La derecha (si efectivamente existen hoy aún estos conceptos en México) por su parte, defiende al INE en medio de la narrativa contestataria que busca neutralizar la polarización social promovida por la izquierda. En resumen, el INE está al centro del debate político no por sus acciones, sino por representar para los populistas el organismo autónomo más privilegiado, y sobre todo, que derivado de sus competencias constitucionales, no pueden controlar.
José Miguel Calderón en Twitter: @JosMiguelCalde4



