23 de septiembre de 2021 | 16:48
Opinión

16 reflexiones sobre la Consulta Popular

Una sociedad democrática es la que sabe gestionar progresivamente los desacuerdos.
Claudia Sheinbaum
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Comparto una colección de breves textos que he publicado en las redes sociales digitales, durante las dos últimas semanas, como reflexiones previas (y quizá posteriores) a la fecha de la Consulta Popular de este 1 de agosto, 2021.

1. Aunque la pregunta sea un tanto confusa y los procedimientos que sigan sean inciertos, la consulta es una alternativa interesante. El valor social de abrir los caminos de la democracia participativa, me parece lo más relevante.

2. Un o una demócrata dice: “Voy a la consulta popular a ejercer mis derechos políticos…”, (por el sí o por el no, o se abstiene). Entiendo que habrá millones de ciudadan@s que no ejercerán esos derechos. Supongo que, en ello, también interviene un factor de cultura política.

Respeto su decisión, pero no la comparto.

3. Puede una o uno estar de acuerdo o en desacuerdo con este ejercicio de participación social. Una sociedad democrática es la que sabe gestionar progresivamente los desacuerdos.

4. Los asuntos de la justicia social y de la democracia también son temas de responsabilidad social. Dice Enrique Krauze que la ley no se consulta ¿Y él cuando ha ingresado una demanda penal, como ciudadano, para investigar casos de violación de derechos humanos en México?

5. Quienes dicen que la consulta es “un circo” o un “distractor” ¿Han hecho algo por promover la creación de una comisión de la verdad para aclarar violaciones de derechos humanos en México? ¿Quiénes de las y los ciudadanos que afirman “la ley no se consulta, se aplica” han gestionado una demanda penal contra ex presidentes o ex gobernadores?

6. Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña; y una larga lista de ex gobernadores ¿Sabrán distinguir entre la democracia representativa y la democracia participativa? Sería bueno que los pusieran a estudiar formación cívica, ética y política en algún reclusorio, algún día...

7. Que en la consulta participemos unos 5 o 10 millones de ciudadanas y ciudadanos, sería un buen comienzo. No importa que no se alcancen los 37 millones que se fijaron como criterio para hacer vinculante la decisión ciudadana. El criterio ético, moral, será primordial en la eventual interpretación que hagamos de los hechos.

8. ¿Acaso el Brexit fue un “circo” para las y los ciudadanos británicos? No. Fue un ejemplo y ejercicio de consulta popular, de democracia participativa, legítimo, con efectos resolutivos, legales.

9. La consulta popular, en México, es un ejercicio inédito, con base legal y legitimidad sociales, avalada por los tres poderes de la unión, y por segmentos significativos de la sociedad civil. ¿Quién, desde dónde y con qué racionalidad dice que es un “circo” o sólo una ocurrencia?

10. Este domingo 1 de agosto, veremos cuál es la base social que impulsa el esclarecimiento de la violación de los derechos humanos y que denuncia los abusos del poder político en México.

11. Congruencia. Si exigimos participación en las decisiones públicas, hay que ejercer los derechos políticos como lo es el caso de la consulta popular. Si no se participa, no se vale decir: “Los gobernantes nunca toman en cuenta la opinión de la ciudadanía”.

12. Valor ético y pedagógico del ejercicio: Que cada quien evalúe su actuación en favor de la democratización y la justicia social de este país. Sobre todo, que valore el legado que deja a sus hij@s y niet@s en ese propósito.

13. ¿Con qué figura e institución del Estado se vincularán los resultados de la consulta, dado el caso? ¿Se creará una comisión “esclarecedora” de hechos; una especie de comisión de la verdad? ¿Cuáles son los alcances legales, históricos, políticos y educativos de dicha consulta pública? (1)

14. Hoy somos millones los convencidos en este camino por la democracia participativa, es decir, por consultar a la ciudadanía sobre los asuntos de interés de las y los mexicanos; mañana seremos, quizá, decenas de millones.

15. La formulación y la interpretación de la pregunta de la consulta (o incluso la iniciativa de consulta misma), depende de dónde nos ubiquemos: Desde la ciudadanía o desde las élites del poder.

16. Porque la democracia participativa, desde la ciudadanía, es cosa seria, yo sí iré a expresar mi opinión este domingo en las urnas de la Consulta Popular. Respeto a las y los que se quedarán en su casas sin hacer nada, o que escojan otros caminos, para esclarecer las violaciones de derechos humanos y luchar en contra de los abusos del poder político en México.

Nota:

(1) Para profundizar en torno a las ventajas educativas y pedagógicas de la consulta, sugiero la lectura de mi texto: “Consulta Popular y Formación Cívico Política”, SDP Noticias.com, 15 de julio, 2021.

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