Cuando el 30 de septiembre de 2016 en Tampico, Francisco García Cabeza de Vaca presentó el gabinete del primer gobierno no priista, se supo que Lidya Madero García sería titular de la Secretaría de Salud. Mujer honesta, panista de pura cepa, que fue clave para que su partido se arraigara en el centro del estado, ella renunció a las primeras de cambio.
En abril de 2017, seis meses después de tomar posesión, Madero García le presentó su renuncia al gobernador. No estuvo de acuerdo en ser parte de la historia de corrupción que estaba por iniciar en la Secretaría de Salud. Fue la primera señal de que Cabeza de Vaca asaltaría el erario tamaulipeco. Ella nunca fue parte del clan de Reynosa. Su nombramiento fue un compromiso de campaña. Nada más.
Vino al relevo Gloria de Jesús Molina Gamboa. Una doctora que se incorporó al gobierno de Tamaulipas como Directora del Seguro Popular. De ahí se la llevó Cabeza de Vaca a la Secretaría de Salud. ¿Qué hacía en Tamaulipas una galena nacida en Chiapas en donde trabajó en el sector salud?
Funcionaria de mano dura, Molina Gamboa es paisana de quien fue asesor y alter ego de Cabeza de Vaca durante su sexenio: Roberto Gil Zuarth. En las reuniones del gabinete, sobre todo en el arranque del gobierno, quien llevaba la batuta era el ex secretario particular del presidente Felipe Calderón.
Un dato que nos lleva a preguntar: ¿Realmente Gloria de Jesús no sabía que los recursos de la Secretaría de Salud los manejaría a su antojo Cabeza de Vaca? Como finalmente sucedió. Y de ser cierto lo que dice en el video, que no lo dudo, ¿por qué no denunció la corrupción imperante y la asignación de contratos directos a las empresas de los hermanos Carmona Angulo?
Al no hacerlo y aceptar el “trato” del gobernador, Molina Gamboa se convirtió en cómplice de Cabeza de Vaca. Simple y sencillamente no tuvo la decencia ni la dignidad de Lidya Madero García para renunciar al cargo.
Nada de lo que dice es nuevo en Tamaulipas. Sus palabras a destiempo, solo confirman lo que fue un secreto a voces: el atraco a los recursos de salud por parte de Cabeza de Vaca. En donde su hermano Ismael, fue pieza clave en la vigilancia de los “retornos”. Lo hizo colocando a funcionarios cómplices en las subsecretarías del ramo y en las direcciones de recursos materiales, de compras y finanzas. Todo le reportaban.
De todo esto estuvo enterada Gloria de Jesús Molina Gamboa. El desvío de recursos y la asignación de contratos pasó por sus narices. Cierto, millones de pesos se asignaron a las empresas de los hermanos Carmona Angulo, en pago al financiamiento de la campaña gubernamental de Cabeza de Vaca en 2016. La chiapaneca estuvo enterada. Fue parte de la trama.
Ella firmó los contratos con Grupo Industrial JOSER y PERMART, propiedad de Julio y Sergio Carmona Angulo. Fueron asignaciones directas por millones de pesos. Molina Gamboa los autorizó junto con Miguel Villarreal Ongay, el Secretario de Administración de Cabeza de Vaca.
Nombres como el de Alejandro Aguilar Poegner, Subsecretario de Finanzas de la Secretaría de Salud y de Horacio García Rojas Guerra, Subsecretario de Planeación de dicha dependencia, quedaron estampados junto al de Julio Carmona Angulo, en los contratos de proveeduría. Diversas documentales públicas así lo demuestran.
Hoy, acorralada por las denuncias penales en su contra, Molina Gamboa trata de hundir a Francisco García Cabeza de Vaca. No lo denunció en su momento y ahora es cómplice del exmandatario en el atraco que hizo a las finanzas de Tamaulipas. Por lo pronto, hace bien en hacer responsable al exgobernador prófugo de la justicia, de amenazas alguna que reciba.
Vaya paradoja. Fue durante el gobierno del PAN cuando se integró el Sistema Estatal Anticorrupción. La Auditoría Superior, la Fiscalía Anticorrupción y el Tribunal de Justicia Administrativa, voltearon para otro lado. Callaron boca del saqueo a los dineros destinados a la salud. También fueron cómplices como la paisana de Roberto Gil Zuarth.



