Dentro de mi experiencia laboral está haber sido sobrecargo de aviación de la antigua Mexicana de Aviación. Ahí me tocó vivir en carne propia los cambios que trajo consigo el evento del 11 de septiembre de 2001; para nosotros, dentro de la industria aérea, fue un parteaguas.

Quiero compartir con ustedes, mis amables lectores, que el incidente del vuelo FZ1073 de Flydubai del pasado miércoles 30 de septiembre me genera más dudas que certezas. Así que pónganse cómodos porque voy a explicarles paso a paso cómo se opera un vuelo.

El área de asignación de personal de las aerolíneas, de manera previa elige a los pilotos y sobrecargos que van a operar sus vuelos. A este proceso, en Mexicana le llamábamos “secuencia de vuelos”, y en el caso de Aeroméxico y otras empresas le llaman “rol”. Estamos hablando que se planea un mes completo de vuelos con sus respectivos descansos, algo que hacen todas las empresas de aviación comercial, a nivel mundial.

Generalmente, el área debe verificar cuánta gente tiene disponible para cubrir la operación de un mes, revisa que no estén incapacitados por licencia médica, si no tienen vacaciones, o adiestramientos; deben cubrirse absolutamente todos los detalles, incluso se revisa que la tripulación asignada no tenga limitación para volar a un determinado país. Por ejemplo, cuando se renueva la Visa para entrar a los Estados Unidos, el plástico se queda en la Embajada, y hasta no tener el nuevo, la aerolínea no te asigna vuelos a dicho país.

En este caso, la información que se ha hecho pública del vuelo FZ1073 de Flydubai, señala que el copiloto que atacó al piloto en dicho vuelo nació en Omán, país ubicado en la Península Arábiga, suroeste de Asia. Según Bloomberg: “Omán e Israel no mantienen relaciones diplomáticas, lo que restringe el acceso de los ciudadanos de ambos países al territorio del otro”.

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Esa es la primera pregunta que me asalta, y es antes de que suceda el evento: ¿cómo es posible que le asignaran dicho vuelo al copiloto de nacionalidad omaní, cuando saben que no va a poder entrar a Israel?

Los asignadores de vuelo prevén este tipo de cuestiones, para que los tripulantes puedan operar de forma normal un vuelo; por eso las secuencias de vuelo -o roles- se publican un mes antes de que se ejecuten. Y generalmente las “corridas” de los vuelos se planean con seis meses de antelación, o sea que no me pueden decir que “no sabían” que el copiloto no podía entrar a Israel.

Segunda duda: cuando un tripulante (piloto o sobrecargo) llega a su vuelo, firma su asistencia y se reúne con el resto de la tripulación a una charla obligatoria, no es optativa, “vas porque vas”, y ahí revisan que todos tus papeles estén en regla, que portes correctamente el uniforme, y en ese momento se dan los pormenores del vuelo, así como el número de pasajeros, o si en el vuelo hay algo fuera de lo común, por ejemplo.

Con verdadero ánimo de encontrarle “lógica” a los sucedido en el vuelo de Flydubai, quiero pensar que al copiloto lo sacaron de reserva, y que a los asignadores de vuelo “se les fue” que éste contaba con una restricción para entrar a Israel, pero eso es algo que dudo mucho; se los digo por experiencia, si tú estabas de reserva pero te faltaba la visa, no cubrías ningún vuelo a los Estados Unidos, de hecho, te brincaban de la lista y mandaban a otro que sí tuviera todos sus papeles completos y en regla.

Hagamos de cuenta que los asignadores fueron unos despistados y no se percataron de ese pequeño detalle; pero el segundo filtro es al llegar al avión, el capitán tuvo que revisarle sus papeles, y si no podía volar, relevarlo de servicio pidiendo al área de asignación de vuelos que le mandaran a otro.

Pongan atención, en esta narración el vuelo todavía no comienza, y ya identificamos dos momentos clave en que se podía evitar el incidente. Ahora, las versiones a lo largo de las horas han cambiado sustancialmente, pero vamos con las primeras, en las que hicieron referencia a que el copiloto “acuchilló” al capitán. Ojo, los cuchillos que se permite subir a los aviones tienen punta roma o redondeada, y no sirven para acuchillar a nadie.

Ahora, que el copiloto de manera dolosa y premeditada haya introducido al avión un cuchillo, es una teoría más que imposible, y sobre todo en la actualidad; a partir del 11 de septiembre del 2001 las reglas para la aviación cambiaron para siempre, y al personal aeronáutico se le revisa en los filtros de seguridad de forma exhaustiva, ¿me están diciendo que se puede burlar la seguridad en uno de los aeropuertos más modernos del mundo?

Entonces, el personal de los filtros de seguridad ¿no se dio cuenta que el copiloto llevaba consigo un arma blanca? Otra vez, por experiencia se los digo, eso no sucede, son muy celosos de su labor; en alguna ocasión a mí me quitaron un cortaúñas, porque una de sus partes se usaba como lima, y eso que iba como sobrecargo.

La versión del cuchillo cambió a las pocas horas, y la más reciente es que el capitán fue atacado con el hacha que hay dentro de la cabina de pilotos. No crean que esa herramienta es como de leñador canadiense, o como la que usa Jack Nicholson en la película “El Resplandor”; ¡para nada!, es un hacha pequeña. Pero vamos a darlo por válido, y ahora viene lo más peliagudo e increíble de creer.

A partir del 2001, las puertas de todos los aviones comerciales a nivel mundial se reforzaron, y se crearon protocolos para las puertas. Cambió la forma en que se abren y se cierran, y hasta su grosor y peso; en efecto, las anteriores hasta de una patada se podían abrir, pero las puertas que ahora tienen los aviones se fabrican con materiales compuestos pesados, como kevlar (hasta cinco veces más resistente que el acero) y placas de acero o aluminio balístico para resistir impactos de armas de fuego y fuerzas de penetración, y su peso oscila entre los 30 y los 60 kilogramos.

Las puertas son tan gruesas que el sonido de su interior no sale al exterior, por eso hay un sistema de intercomunicación entre la cabina de pilotos y la de los pasajeros. Todas las versiones sobre lo sucedido en este vuelo apuntan a que “escucharon una gresca” al interior de la cabina de pilotos, y que un tripulante abrió la cabina.

Puede sonar coherente, pero no lo es, porque además dicen que al tiempo que escucharon el pleito, el avión se fue “de picada”. Ya vi los videos que circulan y hay dos cosas que me llaman la atención.

Por un lado, que la tripulación de sobrecargos desapareció por completo de la escena. ¿Me estas diciendo que el personal aeronáutico que está entrenado para todo tipo de emergencias no estaba atento y tomando las riendas?, En el video donde están intentando los pasajeros abrir la puerta, el avión está recto y nivelado, no hay ningún descenso brusco, los pasajeros están de pie, e incluso hay varios pasajeros grabando.

Segundo punto: ¿cómo abrieron la puerta desde afuera? Porque otra vez, cambiaron la versión de que fue el capitán herido quien abrió la puerta, y fue así como los pasajeros pudieron ingresar y “salvar el día”. Aquí es cuando ya todo es un caos, pues los medios han sacado tantas versiones que ya no es creíble lo que dicen con lo que se puede ver en los videos.

No hay coherencia, dicen que el copiloto quería estrellar el avión, entonces, después de que atacó al capitán con el hacha, se fue hacía los controles de vuelo para empujar hacia abajo la nariz del avión; que en ese momento el capitán aprovechó para abrir la puerta, para que entrasen los pasajeros, y uno de ellos tomase el timón del avión, jalando hacía atrás para enderezar la nariz del avión y volver a un vuelo recto y nivelado.

El pasajero en cuestión un plomero que le gusta ver series de aviones y accidentes, que en una ocasión vio cómo hacerlo en un programa, y justamente se acordó de la maniobra. Y luego “aparecen” dos pilotos; unos medios dicen que eran un ruso y un ucraniano, y otros que eran un neozelandés y un británico; casualmente, eran dos pilotos que tenían la capacidad para volar un Boeing 737MAX7.

De nueva cuenta las versiones vuelven a contradecirse, unos medios señalan que los pilotos que iban a bordo estaban de DH (Dead Head), lo que en español conocemos como “miembros extra”, que se trasladan para hacer un servicio, pero van sentados en cabina de pasajeros.

Y la otra versión es que eran dos pasajeros pilotos y milagrosamente ambos tenían la licencia para volar un avión B737MAX7. Y una tercera versión, que el capitán, así de mal herido, sacando fuerzas del más allá, él solito pudo aterrizar el avión.

Les voy a contar, hace poco tiempo estuve en las instalaciones de Aeroméxico Formación, en una visita guiada para medios de comunicación. Tuve el privilegio de usar el simulador del B737MAX, lo despegué y aterrice, y les puedo decir con toda seguridad que este modelo de avión pesa, y mucho. La diferencia con su más cercano competidor es enorme; me refiero a los aviones de la familia A320 de Airbus; lo sé porque también he usado su simulador, tanto para despegar y aterrizar, y no hay punto de comparación en cuanto a su peso.

Manejar un Boeing es cosa de fuerza, ¡mucha fuerza!; por eso los pilotos que vuelan este equipo se burlan de los pilotos de Airbus, tildándolos de “debiluchos”, porque los mandos son muy distintos.

También por experiencia les puedo decir que cuando un avión se desploma a gran velocidad, literalmente “uno sale volando”, flota, y si la velocidad es muy alta, se despliegan las mascarillas de oxígeno, cosa que en este caso no pasó, nadie resultó herido, más que el capitán apuñalado y el copiloto sometido por los pasajeros, por cierto, todos israelíes, que van a ser condecorados por Benjamín Netanyahu.

Como pueden observar, este incidente aéreo deja más dudas que certezas; dudo mucho que la investigación que se lleve a cabo dé a conocer la verdad de lo sucedido. Israel ya lo catalogó como un “ataque terrorista”, y Donald Trump ya señaló que Irán podría estar vinculado con este incidente, y prometió “golpear muy fuerte” si se comprueba.

Yo tengo 28 años de experiencia entre pecho y espalda, viviendo, estudiando y conociendo las entrañas de la industria aérea, y les puedo decir que hay demasiadas incongruencias. Lamentablemente, este evento ya está siendo utilizado políticamente.