Las y los oaxaquen̈os tenemos este día, domingo 25 de enero, una cita con nuestra historia de ayer, hoy y mañana.

De ayer porque procedemos de civilizaciones milenarias y de un pasado colonial tricentenario marcado por injusticias, resistencias, luchas y pasajes complejos.

Venimos de recientes 200 an̈os de redefinición y participación determinante en la Independencia, la Reforma y la Revolución, y de contribuir con ocho generaciones a la preservación y construcción de nuestro propio perfil demográfico, social, político, pluriétnico y multicultural, así como del país y otras naciones.

Nos explican largos y complicados procesos de capitalización, descapitalización, socialización, reconcentración y regeneración de recursos múltiples y culturas inagotables.

Nos caracterizan más de veinte décadas de vida constitucional, siempre intensa y vanguardista, y a la vez tenñida de pendientes y retos.

Las columnas más leídas de hoy

Así es que aquellos que fuimos, los de ayer, con nosotros tendrán y tendremos por vez primera la oportunidad de decidir en las urnas si una persona gobernadora continúa o no en el cargo para el que le elegimos y con este acto honraremos la memoria y legado democrático de nuestros padres a nuestros pentabuelos.

Tenemos una cita con nuestra historia de hoy porque el pueblo de Oaxaca ha resuelto en su mayoría de edad respaldar el proceso y proyecto de la Cuarta Transformación de la vida pública del país, lo que comprende la propuesta de la democracia no solo representativa sino participativa, deliberativa y comunitaria, y una democracia política, civil, social, económica, de género e intercultural que nos corresponde realizar en el contexto de la revolución digital y cambios dramáticos en el planeta.

Apreciemos la iniciativa legislativa del expresidente López Obrador, aprobada en 2019 y aplicada en abril de 2022, cuando más de 15 millones de votantes le ratificamos nuestra confianza, hasta la correlativa propuesta del candidato y luego gobernador oaxaquen̈o, Salomón Jara Cruz, por quien más de 700 mil hijos de esta tierra sufragamos ese mismo an̈o, en junio de 2022, y valoremos la evidente ampliación y esperado ejercicio de nuestros derechos políticos, todo lo cual nos compromete a hacernos cargo de nuestro destino común de manera más activa y consciente.

Y tenemos una cita con la historia futura, si se me permite la expresión retórica, porque las generaciones de hoy y mañana, en particular niñez y juventudes, deberemos cosechar mejores frutos en lo personal y lo colectivo en un contexto de aprendizaje social, político, jurídico y constitucional que forje mejor ciudadanía, gobiernos y gobernantes.

Esta cita es con el principio de que quienes mandan obedezcan caminando el territorio con el pueblo al que prometen servir y cumplan con su mandato y deberes públicos. Al mismo tiempo, la cita es otro ensayo hacia la consulta revocatoria a la que debe someterse la presidenta Claudia Sheinbaum en el tiempo por venir.

El valor trascendente de que habitantes, ciudadanía y gobernantes se respeten y nos respetemos entre todas y todos también significa que seamos mejores cada vez más y no peores que antes.

Es para que recordemos que hemos nacido para la vida buena y la dignidad en libertad, paz y justicia, y no para la maldad, violencia o desigualdad, explotación o exclusión de la otredad, en garantía de lo cual acordamos crear el estado y sus instituciones desde la familia y la comunidad hasta las grandes organizaciones y poderes públicos.

El acto cívico al que estamos convocados hoy se sintetiza en siete palabras, llanas y poderosas: el pueblo pone y el pueblo quita. Demos si queremos que continúe el gobernador. Quitemos, si así lo preferimos.

Pero ejerzamos nuestro derecho fundamental a la participación política y votemos.

Votemos este luminoso día por la memoria de las generaciones que nos legaron lo que ahora somos, por nosotros mismos y por lo que queremos seguir siendo en el porvenir: Un gran pueblo de México y para la Humanidad con una mejor vida pública por el bien de todas y todos.