Si en México existía un recurso infalible para desviar la atención pública, era el futbol. Si una crisis política coincidía con un Mundial o incluso con un clásico local, el gobierno podía respirar tranquilo.

La conversación cambiaba de foco. Los goles sustituían a los escándalos y las victorias borraban, al menos superficialmente, los problemas del país.

El viejo distractor no funcionó

Sin embargo, esta vez ni el entusiasmo por la Copa del Mundo ni los triunfos de la selección lograron desplazar del debate los temas que rodean al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. El balón rodó, los estadios se llenaron y miles de aficionados celebraron en las calles, sin embargo, esta vez, la realidad pudo más y terminó por imponerse sobre cualquier intento de convertir el torneo en un distractor.

Y todo empezó con la propia presidencia, Sheinbaum desestimó el evento para convertirse en la primera jefa de Estado de un país anfitrión que no asistió a la ceremonia inaugural ni dirigió un mensaje al mundo. Ese espacio terminó ocupándolo la actriz Salma Hayek. Tampoco acudió al Zócalo para presenciar el partido inaugural, como previamente había anunciado.

Las malas noticias no pararon

Primero apareció el audio de la gobernadora de Baja California que despertó especulaciones sobre contactos con autoridades estadounidenses en medio del creciente interés de Washington en redes del crimen organizado y sus presuntos vínculos políticos.

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Después, The New York Times reveló que las autoridades estadounidenses mantienen atención sobre algunos gobernadores mexicanos en investigaciones relacionadas con seguridad, narcotráfico y corrupción. El mismo reportaje señala que más de una decena de funcionarios, entre gobernadores y legisladores de Morena, habrían buscado acercamientos con autoridades estadounidenses para colaborar como informantes de la DEA.

Luego vino la columna de Raymundo Riva Palacio, donde sostiene que el senador Adán Augusto López y Rutilio Escandón recurrieron a autoridades estadounidenses para ofrecer información relevante. Paralelamente, el exgobernador interino de Chiapas, Willy Ochoa, junto con Luis Armando Melgar del PVEM y otros legisladores, denunciaron a Escandón ante la FGR por proteger y permitir la expansión de La Barredora y el CJNG en territorio chiapaneco.

La percepción de que Morena se fractura y las ratas comienzan a saltar del barco se fortaleció cuando trascendió que el gobernador de San Luis Potosí contrató a un estratega político vinculado al entorno de Donald Trump. Más allá de sus razones, el mensaje es que algunos personajes parecen asumir que su futuro dependerá en parte de la percepción de Washington.

En paralelo, el secretario de Seguridad Nacional de EU, Markwayne Mullin afirmó que el crimen organizado controla amplias zonas de la frontera; y el director de la DEA, Terrance Cole, reiteró que la prioridad de su gobierno será actuar contra el CJNG y el Cártel de Sinaloa.

La realidad terminó imponiéndose

El Departamento del Tesoro sancionó a Ahavat Logistics Solution por presunto contrabando de combustible y lavado de dinero vinculado al CJNG. Posteriormente, Mexicanos Contra la Corrupción documentó transferencias del gobierno de Rubén Rocha Moya a esa empresa.

Al mismo tiempo, el caso del exdirector de Pemex volvió a colocar el foco en los problemas de corrupción en la paraestatal, el crecimiento del huachicol, las pérdidas millonarias y el mayor derrame petrolero registrado en el Golfo de México.

En materia económica también llegaron malas noticias. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, anunció que Washington ya no contempla una renovación automática del T-MEC y busca establecer revisiones periódicas del tratado, una señal clara del endurecimiento de la relación bilateral.

A ello se suma que en Estados Unidos continúa construyéndose una narrativa cada vez más agresiva. Por ejemplo, el libro Cambio de Régimen, escrito por un asesor del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, plantea un escenario hipotético sobre una eventual intervención militar estadounidense en territorio mexicano.

Y el exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, en su libro hace revelaciones muy inquietantes para la administración de AMLO y de Sheinbaum.

Cada uno de estos acontecimientos bastaría para generar una crisis política, pero todos ocurrieron mientras el Mundial ocupaba los reflectores.

Durante años se acusó a los gobiernos de utilizar el futbol como una eficaz cortina de humo. Sin embargo, la fórmula parece haber dejado de funcionar.

La velocidad con la que hoy circula la información, el peso de los medios internacionales y el impacto de las redes sociales hacen prácticamente imposible esconder una crisis detrás de noventa minutos de juego.

La realidad se impuso y ni los goles, ni la euforia, ni las celebraciones multitudinarias consiguieron modificar la conversación y eso pasa cuando las preocupaciones de un país son más grandes que el espectáculo deportivo más importante del planeta.

No es asunto de percepción. Es de realidad.

X: @diaz_manuel