Hay argumentos de sobra para decir que Claudia Sheinbaum, presidenta constitucional de México, está llevando a cabo un trabajo excepcional. Todo eso lo vemos en cada mes, cada semana y cada día que transcurre. Al establecer una política de movilidad social, lo vemos, la mandataria continúa apostando por la transformación a través de un andamiaje de ideas que, si nos remontamos un poco, fueron todo un éxito en la administración de López Obrador. Naturalmente, la jefa de Estado ha dado continuidad, pero también le ha imprimido su propio estilo y, en muchas ocasiones, ha puesto sobre la mesa rubros relevantes que han propiciado que nuestra nación se afiance como un modelo de desarrollo a seguir. Hablamos exactamente de la gestión que se traslada a cada una de las regiones y, desde luego, se ajusta a las necesidades que tienen tanto el norte como el sur.

A través de estos mecanismos de información, sabidos de pies a cabeza en las encuestas, nos dan muchos parámetros en los que se privilegian rubros prioritarios. A nivel nacional, por ejemplo, Sheinbaum promedia un 74 % de aprobación. Quienes aseguran esta perspectiva, desde luego, son aquellos que captan la realidad que reina en México. Claudia es una mujer de principios que ha sabido encauzar su visión para aplicar acciones. Eso, al ser reconocido no solo en nuestro país, sino en el mundo, siempre es de esperarse que las calificaciones encuentren un nivel óptimo. La verdad es que, por mucho, Sheinbaum ha rebasado todos los récords que en su momento impuso Andrés Manuel López Obrador. De eso se trata: hay que romper paradigmas haciendo un trazo correcto de lo que aqueja al grueso de la población.

Eso se ha ido dando de forma natural; es decir, hay bases bien cimentadas que son las que permiten que las acciones se faciliten. Al responder con categoría, la misma presidenta se ha ido apoderando de los reflectores en las entidades federativas. Hablando de todo el país, sin excepción alguna, la mandataria promedia un respaldo muy elevado que supera el 60 por ciento. Los enclaves que más cariño muestran a Sheinbaum, por ejemplo, son Hidalgo, Puebla, Guerrero, Chiapas, Ciudad de México, Sonora, Yucatán, Veracruz, Tamaulipas, Morelos y Michoacán. Esos puntos, con un margen entre el 74 y el 72 %, nos dicen que la eficiencia de sus acciones impacta de manera significativa. Habiendo esa poderosa razón, hay muchos argumentos que son los que conectan al Estado con la sociedad.

Claudia Sheinbaum, pensando en ese bien colectivo, ha trabajado con todas las administraciones más allá de la militancia o la simpatía partidista. Eso es tan así que vemos reflejada esa labor en enclaves como Chihuahua, Querétaro y Nuevo León. En esos tres puntos, con una proporción mayúscula, la presidenta promedia un 70 por ciento. Esto significa que está haciendo algo sustancial que, a la postre, quedará por ser una política que beneficie al colectivo. Con esa profunda huella, en un tema particular, los tres enclaves tendrán un aspecto en particular: renovarán al Ejecutivo. Aunque las elecciones se ganan con votos, una enorme ventaja que tendrá Morena, sin duda, será el inmenso respaldo que se ha volcado a la imagen de Sheinbaum. Eso, que en realidad es un efecto que ya vivimos, es una palanca de impulso que hay que saber aprovechar al máximo, mayormente ahora que la oposición no tiene rostros ni liderazgos; o sea, hay un contrapeso helado y adormilado.

Entonces todo, que es un reflejo de la realidad, podemos decir que es una silueta o, en realidad, la columna vertebral que habrá de llevar a Morena a expandir su poder político. Al ver los indicadores de los que hablamos, propiamente dichos de una metodología en la que podemos confiar, hace los pronósticos muy relevantes. Mientras eso sucede, resaltamos los objetivos bien elaborados y procesados de manos de la jefa de Estado. Haciendo un juicio minucioso de la cobertura que Claudia le da a cada región de la República, es muy fácil saber la presencia del gobierno federal en cada punto, en cada rincón y en cada uno de los espacios en los que hay que involucrarse para dar la atención a quienes más lo necesiten.

Hablando de esa atención a las entidades —apenas hace ayer—, la presidenta lanzó una de esas campañas ambiciosas que pone a prueba la capacidad de cada uno de los puntos de la República. Al ser una prioridad, la Jornada Nacional de Reforestación, que se llevará a cabo el fin de semana, tuvo mucha resonancia porque está destinada al éxito total. Hay que aplaudir la disposición que tuvieron los gobernadores de las entidades que, de forma virtual, se enlazaron a la mañanera para conocer hasta el más mínimo detalle de esta dinámica que muy pronto se concretará. Hablamos de Alejandro Armenta, Eduardo Ramírez, Alfredo Ramírez Bedolla, Joaquín Díaz, Alfonso Durazo, Víctor Castro, Javier May, Ricardo Gallardo, Julio Menchaca, Clara Brugada, Rocío Nahle, Margarita González Saravia, Evelyn Salgado y Delfina Gómez, quienes lograrán articular estructuras territoriales eficientes y una convocatoria amplia para sembrar vida a través del ecosistema.