En Praga, la antigua ciudad de Bohemia, existe un parque que lleva el nombre de Lázaro Cárdenas del Río en donde año con año se rinden honores a Benito Juárez, pero este 23 de marzo, la Guardia de Honor y Fuerzas Armadas honraron al general presidente Lázaro Cárdenas reconociendo su política contra invasiones y abusos así como su respaldo a la autonomía de la que entonces fuera Checoslovaquia.

A veces la historia no llega en forma de libro, sino de ceremonia. Lázaro Cárdenas se instaló en forma de busto develado con todos los honores, con un mensaje simbólico de apoyo, hermandad y respaldo en medio de momentos internacionales tensos, bélicos y agitados pero la ceremonia tuvo efluvios de reciprocidad. Sin decirlo, en el parque coincidían posturas en favor de la autonomía de los pueblos, del derecho internacional y de la paz.

El Tata Cárdenas llegó con el sonido de una banda militar que atraviesa el aire, con pasos medidos (figuradamente), con banderas del pueblo mexicano que no son sólo tela sino memoria. En un rincón sereno de Praga medieval, ese día se volvió a vivir la hermandad entre dos naciones que por cierto, guardan un tipo de cambio en la moneda con valores similares entre el peso mexicano y la corona checa.

El parque que desde hace décadas lleva el nombre de Cárdenas cuidado como ese territorio simbólico donde América Latina respira entre árboles europeos, reunió, una vez más, los honores a Juárez en el aniversario número 220 de su nacimiento, pero también abrió espacio a una presencia largamente esperada: la del propio Cárdenas, ahora materializado en un busto. Una ausencia saldada en bronce.

La pieza, obra de la escultora checa Martina Nykodýmová, se integró a un paisaje donde ya habitan otras figuras de la independencia y la democracia latinoamericana como Simón Bolívar, Miguel Grau Seminario, Bernardo O’Higgins, Juscelino Kubitschek. Incluso un moái de la Isla de Pascua custodia el espacio, como si recordara que las civilizaciones también se sostienen en lo que deciden preservar.

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Fue ahí donde la voz de la embajadora Berenice Díaz Ceballos no se limitó a describir el pasado sino que lo puso en tensión con el presente honrando nuestra tradición generosa que sabe recibir pero también valiente que sabe defender.

Recordó que Tata Cárdenas gobernó en una de las épocas más oscuras del siglo XX, cuando el avance de los extremismos y las doctrinas totalitarias amenazaba con reconfigurar el mundo. Y lo dijo sin rodeos:

“Lázaro Cárdenas, por su parte, debió enfrentar tanto en México como en el mundo el avance de los extremismos y las doctrinas totalitarias y el fascismo. Su rechazo al expansionismo alemán, a la vulneración de la soberanía de Checoslovaquia en ese entonces y de Austria y su solidaridad con los pueblos agredidos y oprimidos, especialmente en América Latina y en Europa, aún se recuerdan…”

Pero no se trató solo de una postura diplomática. Fue una política concreta, casi radical en su humanidad: abrir las puertas cuando otros las cerraban.

“[…] Particularmente, el abrir las puertas de manera generosa a miles de refugiados y asilados que huían de la guerra y de la opresión. Fue así que miles de republicanos españoles, judíos perseguidos por el nazismo y opositores a los regímenes totalitarios de la época, encontraron en México una nueva oportunidad de vida”.

Ese México que acogía no era ingenuo, más bien, era consciente de lo que significaba posicionarse frente al mundo. Denunciar el expansionismo, defender la soberanía de países como la entonces Checoslovaquia, y sostener una ética internacional basada en la dignidad humana fueron símbolos que el general Lázaro Cardenas logró conquistar dando a México un lugar clave de relevancia internacional que aún mantiene a nuestra nación con agradecimiento y talento de miles de refugiados europeos.

Sin embargo , el discurso no se quedó en el siglo XX. Se desplazó con diplomacia hacia el presente:

“Hoy, fiel al pensamiento juarista que nutre los principios de la política exterior de México, a favor de la promoción de la paz, el multilateralismo, el respeto a los derechos humanos y al derecho internacional, mi país vuelve a alzar su voz con firmeza y determinación para abogar por la paz.”

La embajadora evocó también las palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum: México luchará por la paz, por la no intervención, por la solución pacífica de las controversias, por el respeto a los derechos humanos. No como consigna, sino como continuidad histórica.

Sutil y pacíficamente, lo que se respiraba en ese parque no era solo homenaje, sino advertencia:

“La situación actual, donde somos testigos de violentos conflictos armados con un gran costo humanitario, de desprecio por el derecho internacional y las instituciones multilaterales, así como el abandono del diálogo y el avance de extremismos de todo tipo… nos obliga a reflexionar sobre las enseñanzas de estos dos personajes históricos mexicanos”.

Juárez aparece entonces no como estatua, sino como brújula y como un símbolo de reciprocidad. Un hombre que defendió el Estado de derecho frente a la invasión extranjera y que convirtió el respeto al derecho ajeno en la única vía posible hacia la paz. El arquitecto de un México moderno comprometido con la no intervención y la solución pacífica de las controversias. México siempre ha apostado a construir paz y respeto, sin embargo, aun cuando nuestro país no ha pedido nada a cambio, existen naciones hermanas que dan la sensación geopolítica de no estar solos y la República Checa simboliza la fuerza de lo que alguna vez fue la capital del Sacro Imperio Romano Germánico, especialmente durante el siglo XIV bajo el reinado de Carlos IV.

El busto del general Cárdenas ahora firme y digno como su eco histórico: un militar que, en medio de la guerra civil española, el inicio de la Segunda Guerra Mundial y el horror del Holocausto, eligió proteger a los vulnerables. No solo como gesto simbólico sino como decisión política que transformó miles de vidas, como ejemplo de que su ética era guiada por valores profundos que hoy son evocados nuevamente.

El día que el General Lázaro Cárdenas se instaló con honores en Praga, República Checa

El vicealcalde de Praga 6, Jan Lacina, lo narró como quien recorre un mapa íntimo: ese parque nació en los años ochenta con la idea de honrar a los libertadores. Pero durante años, el nombre de Cárdenas habitó el lugar sin rostro. No existía escultura que hiciera alusión a el. Hoy, dijo, se salda una deuda.

No es acto menor. Ese parque no solo honra nombres sino que recuerda el apoyo de México a la República Checoslovaca, su denuncia de las invasiones, su postura frente a los abusos del poder. Recuerda también algo que hoy parece olvidarse y es que hubo un tiempo en que un país decidió recibir a quienes huían del horror. México no adoptó las políticas xenófobas ni supremacistas ni excluyentes. ¿Qué país hoy le ha abierto las puertas a los que huyen? De ese tamaño fue la sabiduría de Cárdenas, antes de que las convenciones internacionales regularan el derecho de asilo, la brújula humanista le dictaba la conciencia y la justicia.

La embajadora lo dejó claro, con una lucidez que atraviesa fronteras:

“Yo creo que es algo que tenemos que considerar y reflexionar en este momento. Vivimos un momento donde hay guerras, donde no se respeta el derecho internacional, donde se están violando los derechos humanos… Hoy más que nunca, la cuestión del refugio, el asilo y las migraciones tiene que ser gestionada de una mejor manera… verlos como personas, respetar sus derechos y abrirles nuevas oportunidades, porque finalmente ellos están contribuyendo a nuestras economías”.

Quizá por eso este acto no fue solo conmemorativo. Fue profundamente político.

Ante momentos en que países del mundo vuelven a endurecer sus fronteras, la figura de Cárdenas en Praga no es una reliquia sino que es una provocación. No podía ser distinto. Praga se caracteriza por ser una ciudad culta, llena de arte, intelectual y una esencia de libertad y hermandad. Praga, Bohemia, es nación hermana.

Por cierto, tanto Lázaro Cárdenas como Benito Juárez han sido personajes que inspiraron a la Cuarta Transformación de México y que constantemente son recordados por la presidenta Claudia Sheinbaum. El reconocimiento es un abrazo europeo que le dice también a ella que no está sola y que el lado de la historia elegido es el correcto.

El día que el General Lázaro Cárdenas se instaló con honores en Praga, República Checa