A lo largo de estos meses, a través de diferentes espacios, hemos dado nuestra opinión acerca del nepotismo: una concepción que, por su naturaleza, debe ser estudiada a fondo. Hay quienes celebran que esta connotación se aplique en los estatutos, principalmente en el seno de Morena. Puede ser que sí; sin embargo, habrá que revisar a detalle los casos particulares en los que se ha construido un trabajo por sí solo. Esto, a su vez, se vuelve un tema sustancial en la agenda pública, sobre todo por el poder político que ha ido acumulando el senador Félix Salgado en muchas décadas.
Al mismo tiempo que eso trasciende en los principales medios de comunicación, se genera un clima de polarización porque existe una cantidad importante de ciudadanos que, pese a todo, defienden el mérito de haber construido una carrera con vocación, entrega y responsabilidad. Su encargo, en efecto, sigue siendo reconocido, inclusive en las propias encuestas de opinión que siguen colocando al legislador en la cima más alta de las preferencias en la carrera por la gubernatura de Guerrero.
Lo de Félix Salgado, por lo tanto, no puede verse por ningún motivo como un acto de nepotismo. Insisto en eso porque, en un momento como este, las definiciones están a punto de concretarse. Sería una injusticia que no se le hiciera valer su derecho legítimo y constitucional de participar en un ejercicio que, además de todo, será puesto en manos del grueso de la ciudadanía que definirá el futuro de los aspirantes a través de una encuesta. Allí, por supuesto, no hay margen de maniobra para que exista una influencia de parentesco o consanguinidad. Dada la relevancia de la ruta que debe seguirse, considero que no hay razones para frenar una aspiración por tener vínculos familiares. El senador, por ejemplo, se sometería a las reglas de participación y, por ende, estaría a merced de una evaluación que se procesó con cuestionarios y entrevistas verificables.
Creemos que la encuesta, que está sentando las bases como mecanismo de elección, funge un papel transparente que nos lleva a conocer a quienes serán los responsables de cargar con la estafeta o, mejor dicho, la coordinación de la defensa del voto. La forma de elegir, plural y democrática, nos muestra con claridad que no hay forma de heredar posiciones ni mucho menos influir en los resultados. La Comisión Nacional de Encuestas, que reforzó su labor con la llegada de Ariadna Montiel, blindará muy bien la dinámica para que nadie pueda meter mano. Al no existir influencia, lo de Félix podemos calificarlo como una determinación a rajatabla solo por tener un parentesco que, si analizamos a plomo, no tiene nada que ver con un tema de nepotismo. Eso es precisamente la cuestión medular de los fragmentos de esta columna. En su momento, de hecho, citamos el ejemplo de Saúl Monreal. Él, a propósito, ya sostuvo una plática con la dirigencia y, para sellar la unidad, el senador será el futuro candidato de Fresnillo, Zacatecas. Todo eso es parte del consenso y los acuerdos para evitar pugnas.
Eso mismo puede pasar en el caso de Félix Salgado Macedonio. Seguramente la dirigencia nacional de Morena está preparando un encuentro con el senador. No se puede prescindir de él de la noche a la mañana. Él, por el poder político que representa, bien puede encabezar un papel sustancial como coordinador de campaña o, de plano, como una figura estratégica para ganar presencia territorial, considerando el arrastre y la conexión con los distintos sectores sociales. Salgado, viéndolo bien, se vuelve un factor determinante que, por sí solo, puede ser un punto de quiebre si no se le toma en cuenta para una tarea mayúscula en la carrera por la gubernatura de Guerrero, mayormente cuando es una figura de mucho peso. Optar por él para una encomienda sería una determinación inteligente, a sabiendas del arrastre decisivo que, por si eso fuese poco, es quien marca la agenda en muchos temas dominantes. Digamos que lo de Félix se trata de la pieza que le hace falta a un engranaje para su funcionamiento; o sea, algo indispensable para ganar una elección que pinta favorable para Morena.
